Por: Norberto Soto Sánchez. Psicólogo y Maestro en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Actualmente es doctorante en la UPN Ajusco. Interesado en temas de violencia política en educación superior. 08/03/2024
En la entrega anterior hablamos de la Operación Asalto al Cielo, llevada a cabo el 16 de enero de 1974 en Culiacán, Sinaloa (https://acortar.link/hqyXX8). Ahí dijimos que dicho evento fue un ensayo de insurrección popular armado que impulsaron cuadros del grupo guerrillero llamado Liga Comunista 23 de Septiembre ─el cual existió de 1973 a 1982- y su brazo político militar en tierras sinaloenses: Los Enfermos, el cual a su vez era una facción de extrema izquierda del movimiento universitario de aquellos años en el Estado.
El Asalto al Cielo en la capital de Sinaloa fue parte de un proyecto que pretendía ser una pedagogía revolucionaria dirigida a las masas. Es decir, que posibilitara que estas asumieran la lucha por el socialismo. Por distintas razones dicho proyecto fracasó[1]. La Liga, al igual que otras organizaciones guerrilleras y del movimiento obrero, campesino y magisterial durante la mal llamada “guerra sucia”, fue brutalmente reprimida.
Como mencionábamos en el texto precedente, la frase Asalto al Cielo es utilizada actualmente por las autoridades educativas en al menos dos publicaciones: la Guía de trabajo para maestras y maestros de secundaria titulada Libro sin recetas número 6 (https://acortar.link/zU10rE) y la nueva revista educativa de la SEP nombrada, precisamente, Asalto al Cielo (https://acortar.link/6ImXxN).
En la introducción del Libro sin Recetas N°6 se habla de algunos hechos que van desde la promulgación de la Constitución de 1917 y las limitaciones que hubo en materia de justicia social y agraria que derivaron de ella y de la institucionalización de la revolución mexicana la cual encabezó el bando burgués más conservador que resultó victorioso: el Constitucionalista, liderado primero por Venustiano Carranza y luego por Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.
Después se incluye un pequeño apartado titulado “Soñaron con Asaltar el Cielo” donde se habla sobre algunos episodios del Movimiento Armado Socialista en México como la lucha campesina que dirigió Rubén Jaramillo entre la década de los 40’s y 60’s ─Jaramillo fue asesinado el 23 de mayo de 1962 por el gobierno de Adolfo López Mateos-; de la del Grupo Popular Guerrillero en Chihuahua, mencionándose el asalto al cuartel Madera el 23 de septiembre de 1965, hecho donde caen varios maestros normalistas entre los que destacó Arturo Gámiz; el proceso de lucha universitario/popular de 1968; el surgimiento de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, la cual fue una organización guerrillera liderada por el profesor Genaro Vázquez; la masacre del 2 de octubre de ese año; el Halconazo en junio de 1971; y también se narra la emergencia de otras organizaciones guerrilleras como el Partido de los Pobres y su Brigada Campesina de Ajusticiamiento, lideradas por el profesor Lucio Cabañas; y finalmente, se habla de la mencionada Liga 23 de Septiembre.
Se ofrece el contexto de los acontecimientos y algunas explicaciones, donde se pone énfasis en el actuar antidemocrático, represivo y desproporcionado del gran empresariado y el gobierno mexicano, en ese entonces encabezado por el PRI, en contra de movimientos sociales y sectores populares, en los cuales se incluye al magisterio.
Sobre él, en el Libro sin recetas, se dice que en su historia muchas veces se le retrata como “sumiso, abnegado y minúsculo” en la cual “la masa magisterial parece no tener rostro y funciona como una colmena donde los sujetos laboran sin descanso en favor de la reina”, pero que, sin embargo, “el alma y el corazón del magisterio están colmados de una herencia cultural revolucionaria, insurgente y transgresora” (p. 10, https://acortar.link/zU10rE).
En cuanto a la otra publicación, la revista Asalto al Cielo (número 0, enero-febrero de 2024), en su presentación, dice lo siguiente:
“La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es un logro producido por una larga travesía de resistencias, victorias y derrotas populares que incluyen, entre otros, al movimiento de los hermanos Flores Magón, las ideas de la educación socialista cardenista, la larga lucha magisterial y la Educación Popular Latinoamericana (Pedagogías del Sur), así como experiencias de lucha de comunidades diversas. Todos esos recuerdos vivos forman el basamento de lo que podemos construir de ahora en adelante, sin repetir sin más sus dichos y sus hechos, sino asimilándolos como parte de nuestra historia colectiva.” (https://acortar.link/6ImXxN p.4)
Como puede verse, las autoridades de la SEP pretenden presentar a la Nueva Escuela Mexicana como una especie de heredera de las luchas que organizaciones tan disímiles entre sí como lo fueron el Partido Liberal Mexicano, la Liga Comunista 23 de Septiembre y el Partido de los Pobres impulsaron.
Y a todo esto… ¿Qué es eso del Asalto al Cielo?
La expresión se hizo célebre por Marx, quien la utilizó en una carta fechada el 12 de abril de 1871 dirigida a su amigo el médico socialista Ludwig Kugelmann, en la cual hablaba de la lucha de lxs comunerxs de la Comuna de París, quienes establecieron el primer gobierno obrero en la historia de la humanidad, el cual fue destruido de manera sangrienta por las fuerzas represivas bajo las órdenes de las burguesías de Francia y Prusia.
El origen de la frase nos remonta hasta la mitología griega y los relatos míticos de las titanomaquias, las gigantomaquias y las furias. Todas estas historias, pertenecientes a la mitología griega, hablan de las batallas que los titanes, los gigantes y algunos moradores del inframundo libraron en contra de los dioses olímpicos.
En la frase Asalto al Cielo se hace alusión a lo celeste entendido como la morada de los seres divinos, donde estos existen colmados de privilegios y bienestar, excluyendo de dichos bienes por la fuerza a los demás seres del universo y castigándolos cruelmente cuando pretenden tomarlos.
A pesar de todo esto, los seres dominados por los dioses del olimpo de vez en cuando se rebelan y obtienen victorias. Ejemplo de ello es el titán Prometeo, quien le roba el fuego a Zeus para compartirlo con la humanidad. Esto es percibido por dicho dios como una ofensa, quien junto a otras deidades conspira para castigar a la humanidad con distintos males y, en el caso del titán, lo somete a un martirio ejemplar aprovechándose de su inmortalidad, amarrándolo a una roca para que el águila Aetos devore su hígado eternamente.
Así, pues, tomar el Cielo por Asalto plantea una realidad brutal pero innegable: en tanto los dominadores requieren subyugar violentamente a los dominados para poder vivir rodeados de lujos y privilegios, estos últimos no podrán tener una vida digna si no es arrebatándoles a los primeros el poder: los oprimidos solo podrán tomar el cielo por asalto, nunca a través del consentimiento y la buena voluntad de los opresores. Solo mediante la organización y la movilización los privilegios se destruyen, los derechos se arrebatan y se impone su cumplimiento y respeto. El gobierno, las autoridades y las clases dominantes nunca los otorgarán de buena gana.
¿Un Asalto al Cielo respetuoso del capitalismo?
Después del siglo XIX la expresión “Asalto al Cielo”, además de tener una connotación emancipadora, tiene un profundo carácter anticapitalista. Y precisamente, más allá de la heterogeneidad de las organizaciones, teorías e ideologías de los que la SEP dice que la Nueva Escuela Mexicana es un “logro”, hay un común denominador entre la mayoría de ellas: su anticapitalismo tenaz.
En ese sentido la SEP hace aparecer un “Asalto al Cielo”, destematizado, sin dientes, carente de contenido revolucionario: o sea, como parte de una “revolución educativa” sin revolución. Se trata de un uso pernicioso de la historia que, dentro de sus principales objetivos, tiene el ocultar la superexplotación del trabajo docente como fundamento del Sistema Educativo Nacional en el marco del capitalismo neoliberal y evitar que el magisterio lo cuestione y, por ende, garantizar su pasivización frente a él.
Fundamento que implica políticas neoliberales de austeridad que imponen condiciones laborales de “hacer más con menos”, las cuales no se aplican a la reducción del sueldo de los altos funcionarios de la SEP, sino que caen sobre los hombros de las y los trabajadores de educación pública que hacen cada vez más labores de todo tipo dentro y fuera de la escuela, pues sus quehaceres ya se extienden a prácticamente todo momento de su vida cotidiana, pero su salario, en términos reales, se ha visto reducido a lo largo de los años.
Una lectura del inconsciente a cielo abierto que se juega en estas políticas y este uso de la historia con fines pasivizadores nos indica que, más allá de la retórica, este gobierno y sus autoridades educativas rechazan el corazón y el alma “revolucionaria, insurgente y transgresora” del magisterio y ven a este como “una colmena donde los sujetos deben laborar sin descanso”.
En ese sentido, avanzar en el cuestionamiento del fundamento de superexplotación del Sistema Educativo Nacional tiene que pasar, necesariamente, por un profundo, agudo, intempestivo e irreverente cuestionamiento al sistema capitalista y sus representantes actuales y por venir en el gobierno y la SEP. Ese sería un primer paso para un verdadero “Asalto al Cielo” en educación.
[1] Una reflexión estratégica en clave marxista sobre el suceso puede leerse aquí https://www.laizquierdadiario.mx/50-anos-de-la-Operacion-Asalto-al-Cielo-en-Culiacan
Fotografía: proceso