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ZONAS ECONÓMICAS ESPECIALES, ESTAFA DOCTORAL

Por: Manuel Martínez  Morales. 03/10/2017  

El presidente Enrique Peña Nieto firmó hace unos días, el decreto mediante el cual las primeras tres zonas económicas especiales: Tapachula, Coatzacoalcos y Lázaro Cárdenas, entrarán en operación con un esquema de incentivos fiscales para captar inversiones extranjeras y nacionales en la región sur-sureste del país. La finalidad es revertir el desarrollo desigual de esta región respecto al ritmo de crecimiento del centro y el norte

No vamos a permitir, señaló Peña Nieto, que la historia del sur-sureste siga marcada por la pobreza, la marginación y la desigualdad. Las Zonas Económicas Especiales serán un parteaguas en el desarrollo de esta entrañable región. Marcarán un antes y un después. Aseveró que México aplicará un esquema exitoso en otras latitudes para que las regiones con mayor rezago y pobreza se incorporen al desarrollo y tomen el mismo ritmo de crecimiento económico que el resto del país.

En estas primeras tres zonas se prevén inversiones de al menos 5 mil 300 millones de dólares en los próximos tres años y la generación de 12 mil empleos, anticipó Peña Nieto, quien indicó que la transformación no será fácil ni rápida, por lo que el periodo de consolidación trascenderá esta administración. Sin embargo, reivindicó que este modelo es una siembra en terreno fértil. (http://www.jornada.unam.mx/2017/09/29/politica/028n1pol)

Según el presidente, se quiere dejar de lado la política asistencialista; la que, dentro de la política social, sólo busca llevar un apoyo económico que a veces sólo alivia o mitiga la condición de pobreza, pero no la resuelve de fondo.

Pero las zonas económicas especiales, que se presentan como un gran paso para el desarrollo económico del país constituyen un engaño, una estafa más al pueblo mexicano. Pues, como han señalado diversos estudiosos del tema,  en países en los que se ha puesto en práctica esta política de “desarrollo”, como en China, donde estas zonas han tenido enorme éxito, no han dejado de presentarse múltiples experiencias que indican que la industrialización a toda costa puede implicar costos ambientales nada despreciables. Si bien China ha conseguido grandes logros, es preciso subrayar que estos han sido posibles gracias a una política industrial muy bien pensada, que ha invertido grandes recursos en educación e infraestructura, y que se ha ido corrigiendo en el curso del tiempo. Con todo, los daños en los ecosistemas y en la salud de las poblaciones que ese país ha experimentado, son factores que es preciso tener presentes.

¿Qué son las Zonas Económicas Especiales?

Las Zonas Económicas Especiales (ZEE), sostiene Philippe Sierra, son la forma dominante, en la era neoliberal, de impulsar la industrialización en una región relativamente atrasada. En el marco del llamado “libre mercado”, y gracias a una intervención estatal, las ZEE se constituyen como zonas donde se brinda todo tipo de facilidades a las empresas —nacionales pero principalmente extranjeras— a fin de que inviertan en fábricas que puedan generar productos para la exportación. Al brindar condiciones relativamente “excepcionales”, las ZEE parecieran configurar islas o enclaves de desarrollo donde se disfrutan de facilidades que no están presentes en el resto del país.

Las facilidades que el Estado proporciona son: suelo barato o regalado, facilidades administrativas, infraestructura —carreteras, puertos, redes de comunicación- suministro de materias primas y energía a bajo costo, un régimen de impuestos especiales durante largo periodos, créditos de la Banca de Desarrollo, libre movilidad de capitales, fuerza de trabajo barata y bajo condiciones flexibles, condiciones de seguridad especiales y tolerancia a los impactos ambientales negativos. (Una visión sobre las Zonas Económicas Especiales. El Jarocho Cuántico, Num. 68, suplemento científico de La Jornada Veracruz, 6/11/16)

El istmo de Tehuantepec ha sido objeto de múltiples iniciativas por parte del Estado mexicano. Desafortunadamente, al elaborarlas, pocas veces se toma en cuenta la opinión de sus habitantes. El escaso éxito de las mismas ha de explicarse no solo por la falta de consulta a las poblaciones locales, sino también por la pretensión de aprovechar el valor geoestratégico de la región sin valorar su patrimonio biocultural.

En resumen, la implantación de zonas económicas especiales es una estafa más  -estafa doctoral- de este gobierno, consistente en la aplicación de la ley del embudo: las grandes corporaciones, y los políticos que les sirven, se llevan todas las ganancias y los costos se cargan, por supuesto, al pueblo mexicano, a su territorio y a su patrimonio biocultural. 

Fotografía: NoFm-Radio

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