Por: Adolfo del Ángel Rodríguez. Supervisor Escolar de Escuelas Primarias Estatales en Veracruz. 03/08/2023
En 2009, cuando recién se hablaba de la Reforma Integral de la Educación Básica, recuerdo una discusión con quien coordinaba el Taller General de Actualización (lo que ahora lleva por nombre Consejo Técnico Escolar), porque hablaba de las bondades de la reforma educativa, de la renovación de libros de texto por venir (y que nunca llegaron completos). Ante ello, le hice un comentario que le incomodó, porque mencioné que una verdadera reforma debería ser eso: reestructurar todo, porque no se podía hablar de ello si seguía trabajando sobre la misma estructura: asignaturas, libros de texto como base de la enseñanza, no había mejora en las condiciones laborales de los maestros, no había mejora en la infraestructura escolar, y así una larga lista de pendientes.
Sin duda, una de las cosas dignas de aplaudirse en la RIEB fue la articulación de la educación básica, ya que el Acuerdo 592, publicado en el DOF el 19 de agosto de 2011, mencionaba “una plena articulación de los programas de estudio correspondientes a los niveles que integran la Educación Básica obligatoria de 12 años –preescolar, primaria y secundaria–“.
Así, en ese taller en donde se desarrolló la discusión en comento, mencioné a la coordinadora del taller la necesidad de una reforma en la que ya no se hablara de asignaturas en aras de no seguir fomentando la parcelación del conocimiento y poder brindar al alumno una educación integral. Ante tal declaración, la coordinadora dijo que no era concebible tal idea, que cómo era posible imaginar tal barbaridad, que las asignaturas eran necesarias para el trabajo escolar, pero mi argumento era que en la vida real no se opera con base en asignaturas, sino que la aplicación del conocimiento es integral, por eso era necesario observar el trabajo que se realizaba en preescolar con el abordaje por campos formativos y el trabajo por proyectos, que partían de los intereses de los niños.
Actualmente, mi propuesta en aquel 2009 coincide con la propuesta de la Nueva Escuela Mexicana, es decir, elimina las asignaturas como tal y propone la actividad docente por medio de campos formativos y propicia el trabajo por proyectos, concibiendo además a los libros de texto como complementos, es decir, permite que se vaya más allá de ellos para profundizar en los contenidos de aprendizaje.
Sin embargo, el proceso para su implementación en el ciclo escolar 2023-2024 ha sido errado por lo siguiente (por lo menos):
- A estas fechas (agosto de 2023), los talleres que han desarrollado los docentes con la finalidad de conocer la NEM, se han realizado con materiales que no son las versiones finales, es decir, no hay materiales definitivos para el comienzo del ciclo escolar por iniciar.
- Por lo anterior, no se ha realizado un plan piloto para evaluar los materiales, para corregir errores y para escuchar las distintas voces para su mejora, por lo que la discusión que existe actualmente es válida, pues se entrega un producto para su implementación sin una valoración previa.
- La confusión desatada en torno a la manera en cómo abordar el trabajo por proyectos vía la implementación de un plan analítico, del que no se ha hablado claro desde las autoridades educativas, abrió la puerta para que particulares hayan hecho su agosto con cursos, que van desde los 800 pesos, para “despejar dudas”, mismos que ofertan planes analíticos para su implementación, lo que rompe con la intención del aprendizaje situado, del diseño de proyectos a partir del contexto inmediato.
- La SEP no convenció a quienes trabajarán directamente con el plan en ciernes, que es la base magisterial; a lo que se sumó el desinterés de los sindicatos, quienes se alejaron del tema pedagógico para hacer su tarea de rémora en las campañas anticipadas del gobierno en turno de las elecciones por venir.
- Las dinámicas de difusión de la NEM contradicen lo propuesto en ellas, ya que utilizan la misma dinámica de las reformas anteriores, ya que se reciclan los mismos cursos repetitivos, con materiales sin definir, con propuestas de acción confusas, con el concepto de tener un producto al término de esos mismos cursos (un plan analítico), así como pedir una planeación del mismo corte aun cuando no se conoce todavía el grupo que se va a atender o hasta la escuela en donde se va a laborar (dados los cambios de centro de trabajo que algunos docentes acaban de realizar).
- Dos amparos girados a la SEP en los que se “ordenaba la suspensión de la impresión y entrega de los libros de texto para el ciclo escolar 2023-2024.” https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2023/08/01/dan-24-horas-a-la-sep-para-frenar-impresion-de-libros-de-texto/ , los cuales la SEP dice desconocer.
- La confusión en los procedimientos para llevar a cabo reforma de la NEM, pues en sus declaraciones, la titular de la dependencia, Leticia Ramírez Amaya, menciona que la SEP “se encuentra en tiempo, forma y en condiciones de publicar los programas de estudio definitivos y que son la base de la elaboración de los libros de texto gratuitos.” (https://www.infobae.com/mexico/2023/08/01/sep-responde-a-amparo-contra-impresion-de-libros-de-texto-no-hemos-sido-notificados/ ), que es donde nos preguntamos los docentes de a pie: ¿no debió estar definido el plan y los programas de estudio para poder comenzar con el diseño de los diferentes materiales a utilizar en la escuela, incluyendo los libros de texto?
Sin duda, la polémica que se ha desatado al respecto es abonada por los medios con fines políticos, pero los maestros de a pie hemos realizado el trabajo por años, adecuando el actuar docente a las circunstancias, solventando con recursos propios las carencias del medio, procurando educación (sin adjetivos) a todos los niños y es por ello que nos cuesta leer y mirar la discusión en donde lo único que se observa es que no hay un trabajo riguroso por parte de las autoridades, tomando decisiones desde dependencias en donde no eran de su competencia (recordemos que la NEM comenzó desde Materiales Educativos), así como el desacato de medidas judiciales (como son los amparos que la misma SEP y el Gobierno de la República dicen desconocer).
Un plan piloto para conocer los materiales, para corregir errores y para convencer a la nación de lo necesario de una reforma de gran calado; hubiera sido un gran paso para llevar a las aulas este proyecto de la 4T. En lo personal, el gran desastre desatado ha sido más bien por la premura de instalar la NEM en el Sistema Educativo Mexicano cueste lo que cueste sin respetar procesos de ningún tipo.