Por: Andrew O’Hehir. 16/09/2024
La candidatura de Kamala Harris parece haber galvanizado a las bases demócratas, y cuenta también con el apoyo de la izquierda radical. Marina Catucci, del diario il manifesto, conversó sobre la cuestión a finales del pasado mes de julio con Andrew O’Hehir, director ejecutivo de la revista digital Salon.
Alexandria Ocasio-Cortez [AOC] y Bernie Sanders apoyaron a Joe Biden hasta el final. Como observador desde la izquierda de la política norteamericana, ¿por qué, en su opinión, la izquierda radical le apoyó de esa manera?
Con respecto a AOC, Bernie y otros de la tendencia del «Squad» [“Pelotón”, nombre oficioso de los miembros demócratas más a la izquierda en la Cámara de Representantes]: yo me he hecho esa pregunta y no estoy seguro de saber la respuesta. Pero creo que muchos de ellos habían llegado a considerar a Biden un socio fiable. No en el sentido de que sea un aliado ideológico, ya que está claro que no lo es, sino en el sentido de un regateo. Biden o su círculo íntimo habían llegado a comprender que era importante construir una relación con la izquierda progresista y los votantes más jóvenes, y estaban dispuestos a conceder a la facción de izquierdas parte de lo que quiere (nunca todo lo que quiere, ¡que se trata política!) a cambio de su apoyo inquebrantable. Su parte del trato consistía claramente en ofrecer ese apoyo mientras Biden lo requiriera, y retrasar o suprimir cualquier desafío de la izquierda a su liderazgo o a la corriente principal del partido hasta, se supone, las elecciones de 2026 y 2028.
Si asumimos que AOC es sincera en su preocupación por invocar la ley de las consecuencias imprevistas -en el caso, y ahora la eventualidad, de una retirada de Biden-, creo entonces que Harris cuenta como una de esas consecuencias imprevistas. No creo que la izquierda mantenga una relación especial con ella, y no hay mucho aprecio que digamos. Es difícil clasificarla en términos ideológicos, pero carece de la larga experiencia de Biden como negociador. Así que creo que Bernie y AOC piensan ahora que han perdido a un aliado y deben embarcarse en una nueva relación incierta y posiblemente polémica.
La izquierda demócrata ha ganado mucho espacio en los últimos años, los dos últimos programas se redactaron con la colaboración de Sanders: ¿continuará la luna de miel con Harris?
Harris hizo vagos gestos hacia la izquierda cuando comenzó su malograda campaña de 2020, pero para cuando se retiró se presentaba como una moderada neoliberal con credenciales de política identitaria, lo que sospecho que es una forma justa de categorizarla. No fue muy querida por parte de la izquierda durante su carrera en California, y a lo largo de su breve mandato en el Senado de los EE.UU. parecía cercana a la casta de donantes ricos del partido.
Harris se siente claramente más cómoda en el terreno de los derechos civiles y los derechos reproductivos de lo que nunca se sintió Biden, y será una portavoz enérgica en la cuestión del aborto, de un modo en que Biden no podría serlo nunca. Pero en cuanto a una alianza más amplia con la izquierda, o una apertura a cuestiones fundamentales de justicia económica, es evidente que partimos de cero y hay buenas razones para ser escépticos.
Es demasiado pronto, por no decir demasiado simplista, como para describir esto como un golpe interno o una toma de poder organizada por la facción centrista dominante en el DNC [Comité Nacional Demócrata, órgano gestor del Partido]. Está claro que ese no ha sido el factor principal ni la intención consciente. Pero ya he oído esa opinión, y puede que acabe pareciendo algo así visto retrospectivamente.
Sin embargo, la candidatura de Harris parece suscitar entusiasmo, como si nunca hubiera formado parte de esta administración. ¿Por qué no se la ve como la «genocida Harris»?
En cuanto al aumento del apoyo a Harris, tiene todo que ver con el alivio de que las evidentes vulnerabilidades de Biden hayan desaparecido del escenario, y prácticamente nada que ver con la ideología o la política. Harris es tan partidaria de Israel como Biden, pero quizá maneje el tema con más diplomacia y no se describa a sí misma como sionista. No tengo ni idea de si volverán los votantes más jóvenes, los más izquierdistas o los norteamericanos de origen árabe que se han alejado a causa de la política de Gaza, pero el Partido Demócrata siempre ha pensado que esos votantes no importan. Creen que Harris impulsará la participación entre los votantes negros, sobre todo las mujeres negras, y entre las mujeres blancas liberales o moderadas. Eso es indudablemente cierto, pero no tengo ninguna predicción acerca de si va a compensar eso los votos de los hombres blancos que seguramente va a perder.
¿Cuáles cree que son los mayores obstáculos a los que se enfrentará Harris con las bases y el partido?
Harris no tiene en este momento ningún pasivo con la «base demócrata», gracias al alivio ya mencionado de que Biden haya salido de escena. Como acabo de decir, la ecuación de los votantes que gana frente a los que pierde resulta imposible de calcular en este momento (el margen mayor de votos de Biden sobre Trump en 2020, en relación con el de Hillary Clinton en 2016, se debió en gran medida a que consiguió una parte mucho mayor del voto masculino blanco, aunque muy lejos de la mayoría).
Resulta ya evidente que no habrá «convención abierta» ni tampoco ninguna clase de espectáculo polémico, por mucho que ansíen tal cosa los medios de comunicación de todo el mundo (y los nuestros). Harris será la candidata lista y prevista, como dicen los británicos, en 24 horas. El Comité Nacional Demócrata se presentará al mundo político como un espectáculo de unidad y determinación, y espero que por lo menos resulte algo eficaz en ese frente.
Durante la Convención Nacional Republicana pudimos ver a una secta de fervientes creyentes, más que a un partido con sus seguidores. ¿Qué espera ahora de ellos?
Toda la campaña de Trump estaba calibrada para competir contra Biden. Su equipo, por supuesto, ajustará el mensaje lo más rápidamente posible, pero les ha pillado a contrapié.
es director de “Salon”
LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ
Fotografía: Sin permiso