Por: Norberto Soto Sánchez Psicólogo y Maestro en Educación por la UAS. Doctorante de la UPN Ajusco. Interesado en temas de violencia política en educación superior. 14/07/2024
“¡Se está violando la autonomía… cosa que puede pasar con el resto de universidades públicas!” dice un ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa a Sofía García, conductora del programa República H, del Heraldo de México, durante la emisión del 10 de julio del presente año. El otrora funcionario continúa, “a nosotros como familia la verdad es que ha habido un abuso de poder, una persecución política muy fuerte y en el caso de la UAS me atrevo a opinar porque yo fui rector allá en el año 2005” (https://acortar.link/71d1Og).
Las palabras son de Héctor Melesio Cuén Ojeda, más que conocido magnate y cacique universitario que controla a la UAS desde hace casi 20 años. Estas declaraciones se dieron en el marco del supuesto atentado a balazos que sufrió el pasado 5 de julio Arnoldo Valle Leyva, director de Comunicación Social de esta universidad y a quien trabajadores, docentes y estudiantes democráticos señalan desde hace años de presuntamente ser uno de los encargados, junto al periodista Álvaro Aragón Ayala, de operar una red de difamación y montajes al servicio del cacicazgo (https://acortar.link/MsV2h8).
El 29 de abril, en este mismo medio, hablé de los autolevantones que dos dirigentes del ultraderechista Partido Sinaloense ─instituto político propiedad de la familia del cacique- teatralizaron en Culiacán para que Cuén culpara de estos hechos a periodistas democráticos del Estado que han hecho investigaciones sobre un desfalco a la UAS que asciende a más de 700 millones de pesos, a partir de las cuales se abrieron procesos legales contra funcionarios y exfuncionarios universitarios entre los que destaca el hijo del cacique, a quien por cierto ya se le giró una orden de aprehensión debido a que lleva 8 meses difiriendo audiencias presentando justificantes médicos que le entrega un primo por un supuesto dolor de rodilla (https://acortar.link/PgHoxl).
No era la primera vez que esta gente implementaba montajes: en junio de 2023 unos porros atacaron a trabajadores que se manifestaron en el informe del exrector Jesús Madueña Molina ─destituido del cargo ya que es uno de los acusados en presuntos hechos de corrupción- así como a periodistas que cubrían el evento; como el ataque fue sumamente torpe todo quedó grabado. Para contrarrestar esto la orden de las autoridades universitarias fue que uno de los porros se cortara el costado de una pierna para, posteriormente, grabarle un video supuestamente convaleciente en una ambulancia.
Fue una herida que además de autoinfligida era superficial, pero el montaje se difundió en redes sociales como un “atroz ataque” provocado por “salvajes” trabajadores de intendencia “enviados por el gobierno estatal” que en realidad habían sido víctimas de un ataque porril. Lo único que hacían los trabajadores era manifestarse en exigencia de pantalones y camisas dignas para llevar a cabo sus labores, prestación que oficialmente les corresponde. El cacicazgo siempre busca convertir a víctimas en victimarios y viceversa.
Tomando esos antecedentes en cuenta, al final del mencionado artículo dije que en un futuro próximo el cacicazgo escenificaría otros autoatentados para continuar con una narrativa de victimización que se agudiza cada vez que se les señala por el más que evidente dominio que ejercen sobre la universidad (https://acortar.link/XfzPUw). La predicción se cumplió. Y lo digo claro: lo de Arnoldo Valle Leyva fue un montaje. El tipo salió ileso, casualmente nadie vio a los supuestos agresores y no ha sido presentado ningún vídeo sobre los acontecimientos, a pesar de ser un espacio lleno de cámaras.
Tras el “atentado” por un lado trabajadoras que mantienen un plantón en defensa de sus derechos laborales a las afueras de rectoría UAS fueron agredidas por dos conocidas cuenistas y, por otro, un militante del Movimiento Democrático Estudiantil, quien ha tenido una participación destacada en procesos de lucha por la reinstalación de profesores despedidos injustificadamente, fue amenazado en redes sociales por publicar reflexiones sobre estos hechos.
El patrón es el mismo de siempre: el cacicazgo se victimiza pidiendo a otras instituciones educativas y actores políticos estatales y nacionales que se solidaricen con él en la exigencia de que haya un desistimiento de las acusaciones y los procesos legales en su contra, obteniendo atención de medios como Reforma, El Universal, Aristegui Noticias, Latinus y el Heraldo de México ─entre otros-, mientras que a nivel local redobla sus ataques en contra de adversarios democráticos a quienes criminaliza y acusa de impulsar en contra de autoridades UAS un “discurso de odio”.
Esto se complementa con manifestaciones callejeras de trabajadores universitarios que forman parte del ejército clientelar cuenista que exigen supuesto respeto a la autonomía universitaria. El objetivo es claro: a través de la presión política y la desinformación buscan lograr impunidad y perpetuar el control universitario.
La reforma a la Ley Orgánica de la UAS
La desesperación con la que está actuando el cacicazgo en estos días tiene otra causa: el Congreso Local está discutiendo distintas iniciativas de Reforma a la Ley Orgánica UAS que han hecho llegar trabajadores, docentes y estudiantes, varias de las cuales plantean que la totalidad de la comunidad universitaria pueda elegir a sus autoridades a través del voto unitario, universal y nominal, cambiando el método actual que es a través de una terna que la Comisión Permanente de Postulación le presenta al Consejo Universitario para que este elija a rector y directores.
Este último método es una simulación de elección. La mencionada Comisión en los hechos es la Junta de Notables personal de Cuén, mientras que en el Consejo, desde el 2009 a la fecha ─con contadísimas y honrosas excepciones que han sido fuertemente reprimidas para silenciarlas (véase el caso de Juan Antonio Lara Medina https://acortar.link/Kf7AKr)-, todos los consejeros son incondicionales del cuenismo, lo cual el cacicazgo logra a través de elecciones que son filtradas con métodos gangsteriles sumamente violentos.
Hay que decir que el voto unitario ya existía en la UAS hace 20 años. La última elección para rector fue a finales del 2004. En ella salió victorioso Melesio Cuén. Ya a la cabeza de la institución, negociando con las fuerzas políticas más reaccionarias de Sinaloa a espaldas de la comunidad universitaria, el cacique presentó una reforma a la Ley Orgánica en 2006 que la LVIII Legislatura local le aprobó mediante el decreto 389, estableciendo la mencionada metodología de Comisión Permanente de Postulación para elegir autoridades.
Empero, la operación propagandística de estos personajes se ha intensificado tanto durante los últimos días que incluso Cuén publicó en redes sociales un video en el que asegura que no fue él quien quitó el voto unitario a la comunidad UAS. Se le olvida que habemos quienes usamos y seguiremos usando la memoria histórica como arma política para luchar contra él y su grupo (véase mi respuesta al cacique aquí https://vm.tiktok.com/ZMrUoapdR/).
La victimización como modelo de simulación y el inconsciente a cielo abierto del cacicazgo
En 1990 Jean Baudrillard escribió un libro llamado “Cultura y Simulacro”, en él sostenía que estamos en la época de la hiperrealidad, la cual se define como la dimensión del dominio de la imagen y el signo que, en tanto representaciones difundidas de manera reiterativa a través de medios de comunicación, crean una ilusión en la que pareciesen sustituir a lo representado, cautivando el corazón y la mente de las masas. Para ser construida, la hiperrealidad requiere de modelos de simulación que se implementan a través de simulacros que a su vez están hechos de montajes.
Esto es precisamente lo que busca el cacicazgo: crear una hiperrealidad a través de un modelo de simulación de victimización que se basa en montajes actuados por sus dirigentes y militantes, los cuales son difundidos por medios de comunicación. Se le busca dar cada vez más credibilidad a la artificiosa narrativa de persecución política para, de ser necesario, legitimar la radicalización de futuras acciones colectivas que serán desplegadas para la defensa de sus privilegios. Para esto tienen un grupo de probados periodistas y propagandistas al servicio de la dirección de Comunicación Social que se apersonan incluso en las conferencias mañaneras de AMLO (https://acortar.link/5uSv4J) como voceros “tapados” de su causa antidemocrática. A través de estas maniobras ya lograron que se les agende una cita el 16 de julio en la Secretaría de Gobernación, donde buscarán negociar una salida política a los problemas legales que enfrentan. En el contexto del innegable clima de violencia y violencia política que impera en México, el inconsciente a cielo abierto del cacicazgo cuenista que se juega en esta situación dice lo siguiente: “Déjennos seguir apoderados de esta universidad impunemente o, de lo contrario, a través de montajes nos victimizaremos y seremos un factor adverso para la gobernabilidad de Sinaloa”. Sin embargo, los simulacros que conforman la hiperrealidad no son reales. La fortaleza de este recurso es una ilusión. Aunque hay que decir que la democratización de la UAS y de las universidades del país no vendrá por parte de este gobierno ni el entrante, ni de legisladores o cualquier otro de los partidos políticos del régimen. Eso solo podrá darse a través de la masivización de los movimientos universitarios y de una firme e intransigente combatividad. Para esto se requiere una buena dosis de cuestionamiento anticapitalista en torno al papel de las universidades en la sociedad actual no solo a nivel nacional, sino también a nivel mundial. Suena guajiro, no lo es.
Fotografía: debate