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Directivos escolares: “minigobiernos corruptos”

Por: Jorge Salazar García. 27/09/2017

Si usted es una persona bien informada, es muy probable que su confianza respecto a la reforma educativa sea nula o mínima. Permítame decirle que no está solo, hay millones rechazándola desde sus trincheras: no se ven ni se escuchan debido al rígido cerco informativo construido a su alrededor. A pesar de ello y la represión, con la digna resistencia de padres y maestros (CNTE[1]), se ha logrado desenmascarar su esencia privatizadora. Los actuales usurpadores del poder, acatando las órdenes del extranjero convirtieron la educación pública en un negocio muy lucrativo, transgrediendo la fracción IV[2] del artículo 3º Constitucional. Para burlar el derecho de gratuidad, emitieron el artículo 5º transitorio del art. 73-FXXV[3] Constitucional, con el cual, tarde o temprano, OBLIGARAN a los padres a hacerse cargo de todo lo que concierne a la educación de sus hijos. Citemos parte del inciso “a”-Fracción III de ese transitorio: Fortalecer la autonomía de gestión … con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos … para que … padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren…

El nuevo modelo, es una pésima copia del aplicado en E.U. desde 1993, llamado “Escuelas Charter” con el cual se crea un híbrido de lo público con lo privado. Básicamente, el estado dota de autonomía de gestión a las escuelas y traslada presupuesto hacia los empresarios por medio de Certificados de infraestructura educativa (CIEN). Los empresarios hacen contratos con cada escuela para construir infraestructura y dotarla de insumos o mantenimiento a través de sus empresas. Simultáneamente se disminuye el presupuesto educativo e imponen a Directivos capacitados como GERENTES o capataces. De este modo, el ciudadano va aceptando como obligatorio pagar inscripción, cuotas en efectivo  y en especie, comprar uniformes, exámenes, guías, libros y un largo etcétera para hacer funcionar a las instituciones. ¿Por qué los  padres no luchan contra esta infame simulación de gratuidad donde algunos de sus representantes (Sociedad de Padres de Familia) tienen que ser corrompidos? A continuación se expone la crónica de un caso, enviado por una madre de familia, sucedido en las pasadas inscripciones. Por razones obvias, se omite el nombre de la escuela y  la madre que tituló su narración como:

Un Minigobierno Corrupto

Como cada año, en el mes de agosto, se inició al ciclo escolar y, como de costumbre,  acudí a reinscribir a mis dos hijos. Pero esta vez fue diferente, ya que fui invitada a participar como miembro de la Sociedad de Padres de  Familia de la cual fui elegida presidenta. Ya en funciones, pero como madre de familia, con indignante sorpresa, me doy cuenta que parte del dinero recaudado mediante las cuotas voluntarias había desaparecido. Ante mi reclamo de aclaración, los directivos me informaron de la existencia de un acuerdo para que la Dirección lo resguardara y así evitar riesgos de darle mal uso (¿?).

Pero vayamos al principio: a dos meses de concluir el pasado ciclo escolar, la tesorera en su corte decidió llevarse a su casa 5000 pesos en efectivo y registrar un egreso por gastos (escolares) de 6160 justificados con notitas de remisión más falsas que un reloj de a peso, extendidas por el Director, subdirector y vicepresidenta. Cuando les pregunté porqué la tesorera se había llevado el dinero sin consultarme, me ignoraron. De este modo comprobé lo del acuerdo, firmado por los directivos y la tesorera. En pocas palabras: estaban fraguando desaparecer el dinero. Como efecto de mis señalamientos la tesorera presenta su renuncia y, aparentando vergüenza, justifica la ausencia de los 5000 pesos diciendo que su hijo se los había robado , intentando así, cerrar el caso. Lo chistoso del asunto, es que me pidieron (los directivos) informara en mi reporte final del ciclo, la existencia de ¡cero pesos! en caja y, en consecuencia, la nueva sociedad empezaría sin un centavo. Evidentemente, esto era mentira, pues andaban volando $11,160 (5000 + 6160). En respuesta a su petición, les contesté que no mentiría a los padres y exigí aparecieran esos $11,160. A la tesorera, ante su intención de renunciar, le dije que podía hacerlo, pero después de devolver los 5000 que se había llevado. Al director y subdirector les probé que sus notas eran falsas y, por lo tanto, los 6160 pesos tenían que aparecer antes de celebrarse la junta general o de lo contrario daría a conocer a todos este faltante. El director muy indignado me espetó que yo “peleaba ese dinero como si fuera mío”. Efectivamente, le dije, es parte mío y de todos los padres de familia y yo como su representante tengo el deber de proteger su dinero. Sin más, dio la vuelta y se fue molesto.

Dos días después la tesorera me preguntó porqué pensaba yo difamarla en la junta. Le dije que difamar era levantar falsos y en este caso, no era así; sólo describía hechos donde el dinero a su cargo desparecía. La señora volvió a mencionar el supuesto robo y le contesté que ese no era mi problema ni de los padres de familia quienes aportaron sus cuotas con sacrificios. Igualmente, le advertí del plazo que tenia (Junta General) para devolver el dinero. Al siguiente día ¡Milagro! los 5000 pesos aparecieron.

Ese mismo día tuve otra discusión. Los directivos y la vicepresidenta me alegaban que no debía pelear dinero ajeno. El director afirmó que las cuotas, una vez pagadas ya no son de los padres sino de la escuela por lo cual yo no podía decir nada. Molesta, refiriéndome a su lucha por la estabilidad en sus puestos, le argumenté: se quejan de un gobierno corrupto que se roba el presupuesto pero no ven que  también, ustedes, como un mini gobierno, se roban las cuotas de los pobres, impuestas con el pretexto de beneficiar a sus hijos. Ustedes son como un barril sin fondo, porque todo el año se la pasan pide y pide aún teniendo dinero en caja. Su objetivo es tranzar y sacar provecho de su posición de mando. El señor director, morado de coraje, dio por terminada la discusión. Lo sorprendente es que a la semana siguiente los 6160 pesos aparecieron ¡en una bolsita!: ni estábamos en ceros y ni tampoco se habían gastado.

La Historia, después de muchos tragos amargos, terminó con dos grandes logros: El dinero se recuperó  y  el montón de notas de remisión terminaron donde debían, en la basura, junto a su plan macabro de desaparecerlo”. ¿Cuántos casos más así existen bajo el encubrimiento oficial?

[1] Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

[2] Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.

[3] …dictar las leyes encaminadas a distribuir convenientemente entre la Federación, los Estados y los Municipios el ejercicio de la función educativa y las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público.

Fotografía: arenapublica

 

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