Por Güris J. Fry. ECO’s Rock. 5 de abril de 2025
Red Rocket (Sean Baker, 2021)
Antes de lograr la prestigiada Palma de Oro en Cannes, así como de diversas victorias en distintas academias –incluyendo la estadunidense– con Anora (2024), Sean Baker presentó esta trama bajo su acostumbrado y estilizado realismo social, mismo que desdibuja puntualmente a través de un código de dramedy la silueta más prominente del sueño americano. El encadenado expuesto en “Red Rocket” se enmarca enérgicamente en un territorio áspero, cuasi inhóspito cuyo horizonte se nota hastiado, roto; rendido ante la ignominia y el destino. Su páramo cansino hereda ese aroma de menoscabo y pérdida que Peter Bogdanovich nos regalara en su portentosa “Last Pictures Show” (1971), donde en una cuasi imaginaria ciudad de Texas la vida se marchita de a poco mientras las variadas generaciones que la habitan afrentan el azaroso paso del desarrollo; la experiencia los atrapa y los rebasa. Asimismo, aunado a este discurso de abatimiento, suma a ese desolado confín la figura más reconocida de la pluma de Nabokov: Lolita.
Al igual que en Tangerine (2015) y The Florida Project (2017), el realizador norteamericano de perfil independiente se aboca al perdedor; deriva de la presión de una sociedad que impone metas superlativas sin una capacitación real en cuanto a humanismo y recato; que ostenta el logro como una marca de la casa: producto doméstico que en realidad da como resultado el despecho, la frustración y la animadversión generalizada a la propia sociedad. Curioso resulta –y que se expone de manera eficaz en este entramado– que si bien el ego individualista es lo que se pretende que genere la ruptura de la mediocridad, es el mismo elemento en la misma dosis lo que daña tanto a quien desea, vive y anhela, tanto como al que acompaña. El efecto es fluido y se encamina hacía propio y extraños. Es así como se constituye un muro de rencor globalizado que sólo genera confusión y error por parte de todos los inmiscuidos de manera directa e indirecta.
El protagónico de Baker es simple y tajante: una figura de la industria pornográfica que ha caído de la gracia y decide regresar a su pueblo natal para vivir a expensas de su pasado y el presente de viejos allegados que incluyen desde jóvenes vecinos hasta narcotraficantes locales, como de su ex-esposa y su ex-suegra, las cuales también planean un poco el aprovechamiento de la situación. Si bien el personaje arriba en punto álgido de la desventura, el desarrollo de los acontecimientos le tenderán cruelmente episodios que le habrán de brindar esperanza para después arrebatársela y dejarlo aún más abajo en la línea del infortunio. Si bien comienza como un fracasado, termina como un similar pero frente a un paraje colorido, casi utópico, que bien podría ser una ilusión o una trampa; una mentira en la que ha caído como consecuencia de las suyas propias. El futuro vivaz en el que confió su aliento se denota suspicaz, falto de seguridad y un piso firme. Nos enfrentamos, pues, ante al terreno habitual que existe entre los regulares habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica.
Una chispa, un petardo, una explosión; sinónimos y disimiles objetivos que buscan todos los personajes durante el metraje. Todos ellos, claro, viendo por sí mismos, pero tratando que el resto se sumen para poder escalonar sus anhelos, subirse en ellos y después, quizá, saltarlos, soltarlos y/o abandonarlos para seguir –tan sólo seguir– a ciegas en un desierto de certezas y convicciones. Los valores en este paisaje son un entendido que sólo que se lee a través del deseo: al sexo, el dinero, el poder y la libertad. El paraje en que se expresa Baker no es otro más que la acrimonia veracidad que dicta que para que alguien logré los mayores estándares de la honra, cientos o miles deben de caer y fracasar.
Red Rocket de Sean Baker
Calificación: 3 de 5 (Buena).

Fuente: https://www.facebook.com/share/p/1Bkkn1dpoy/?mibextid=wwXIfr
Fotografia: posterspy.com