Top Posts
La magia de la lectura en tiempos de...
¿Por qué Chile necesita un Servicio Nacional de...
De la ciencia ficción al campo de batalla
«No queremos sobrevivir al neoliberalismo genocida, queremos una...
Ecos filosóficos y teológicos de la travesía de...
Cuando la tierra era nuestra hermana
La “guerra contra las drogas” es un éxito
El Ejército reconoce que la Guerra Sucia fue...
¿Y SI LA NOCHE ES MÁS LARGA DE...
Invitación a la Feria Internacional del Libro Infantil...
  • Colectivo Insurgencia Magisterial
Portal Insurgencia Magisterial
Banner
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
Espacio principalEspacio secundario

La Pedagogía frente al mercado, la desigualdad y el secuestro tecnocrático de la escuela

por RedaccionA junio 11, 2026
junio 11, 2026
345

Por: Com. Permanente. “Por otra política educativa. Foro de Sevilla”.11/06/2026

La pedagogía no es un adorno metodológico ni una retórica profesional. Es el saber que permite comprender las relaciones entre escuela, cultura, poder, desigualdad y democracia, y sostener una educación comprometida con el bien común.

El 27 de mayo se celebraba en España el Día de la Pedagogía. Más allá de una efeméride profesional, esta fecha invita a detenerse y reflexionar sobre el lugar que ocupa la pedagogía en una sociedad atravesada por profundas transformaciones culturales, tecnológicas y políticas. También obliga a preguntarnos qué educación queremos construir y qué papel debe ocupar en ella la pedagogía.

https://t.co/02gnDWzFGf
En un nuevo contrato social para la educación, la pedagogía debe basarse en la cooperación y la solidaridad, desarrollando las capacidades de estudiantes y docentes para trabajar juntos en un espíritu de confianza para transformar el mundo. pic.twitter.com/F1eKkrCIXR

— PorOtraPolíticaEduc. (@OtraPolEduc) June 2, 2026

En los últimos años se ha hecho más visible la necesidad de incorporar la mirada pedagógica a ámbitos que tradicionalmente parecían alejados de ella: la política, la cultura, los museos, los medios de comunicación o incluso los debates sobre tecnología e inteligencia artificial. Cada vez resulta más evidente que educar no es únicamente una cuestión escolar, sino un asunto profundamente social, ético, político y democrático.

Sin embargo, a la pedagogía se le suele asignar un papel de segundo orden, a veces cosmético y otras incómodo. Se la invoca en los discursos institucionales, pero no siempre se escucha con atención lo que tiene que aportar. Y precisamente ahí reside uno de los grandes desafíos actuales para recuperar una pedagogía que sea la columna vertebral de una escuela para la justicia social, capaz de pensar críticamente la sociedad y la educación, y de participar en ellas con propuestas fundamentadas y socialmente comprometidas.

Una educación vaciada de pedagogía se desplaza del centro del debate educativo y su lugar es ocupado, de inmediato, por lógicas mercantiles y de control.

La pedagogía ayuda a comprender las relaciones entre escuela, cultura, poder, desigualdad y democracia.Henry Giroux

Una disciplina viva en un territorio disputado

Quienes llevamos décadas vinculados a este campo observamos el presente con una mezcla de esperanza y preocupación. Si comparamos la pedagogía que se desarrollaba en España en las décadas de los sesenta y setenta con la actual, el avance es innegable. Hemos pasado de un saber periférico, escasamente reconocido y muy dependiente de otras disciplinas, a un ámbito con mayor consistencia académica, capacidad investigadora y presencia pública.

Hoy existen grupos de investigación consolidados, revistas especializadas, redes internacionales, congresos y debates que muestran una disciplina viva y en constante transformación. La pedagogía ha ganado legitimidad científica y ha ampliado sus espacios de actuación. Pero ese crecimiento también ha venido acompañado de tensiones y contradicciones.

La educación se ha convertido en un territorio disputado. Su enorme relevancia social la transforma en objeto de interés de múltiples saberes y poderes que intentan definirla desde perspectivas parciales o utilitaristas. En ocasiones parece colonizada por enfoques tecnocráticos, economicistas o psicologistas que reducen su complejidad y olvidan su dimensión humana, cultural y política, donde el conocimiento ya no es un derecho emancipador, sino una mercancía individual.

La presencia de pedagogía en esta disputa importa. Trata de impedir que la educación quede reducida a adiestramiento, rendimiento o rendición al mercado.

Al mismo tiempo, asistimos a una preocupante fractura entre teoría y práctica. Por un lado, se sitúan quienes producen discursos académicos alejados de las aulas. Por otro, quienes viven la práctica cotidiana sin espacios suficientes para la reflexión crítica.

Esta división debilita el pensamiento educativo, impide la transformación del docente en un intelectual crítico y empobrece tanto la investigación como la acción pedagógica, al dificultar que el  docente pueda construir marcos teóricos y que su intuición práctica se transforme en una hipótesis de trabajo con base científica contextualizada.

La pedagogía es un saber práctico, reflexivo y cultural, vinculado a la experiencia, al pensamiento crítico y a la formación de docentes para el desempeño de una profesión con sentido.

La educación necesita puentes entre conocimiento académico y experiencia, entre universidad y escuela, entre investigación y compromiso profesional. El saber pedagógico que puede estructurar ese diálogo entre teoría acumulada y acción.

La pedagogía no es un discurso externo a la escuela, sino un saber que estudia cómo mejorar sin renunciar a la justicia.

Currículum, mercado y autonomía docente

A esa disputa por el sentido de la educación se suma un fenómeno profundamente inquietante: el progresivo debilitamiento cultural del currículum, impulsado por reformas educativas que, lejos de responder a una aspiración de emancipación social, actúan como dispositivos de homogeneización cultural y técnica. Bajo el predominio del principio de utilidad económica, se impone un modelo que reduce la educación a la mera producción de capital humano, desplaza a un segundo plano —cuando no erosiona— el desarrollo de una ciudadanía crítica, democrática y culturalmente diversa.

La pedagogía no es un adorno metodológico. Actúa en garantía del derecho a la educación.

En demasiadas ocasiones, los contenidos educativos se simplifican, se subordinan a criterios de rentabilidad inmediata o quedan atravesados por discursos inmovilistas que promueven visiones excluyentes, competitivas y autoritarias. La emergencia de posiciones reaccionarias y neofascistas en distintos ámbitos sociales también encuentra eco en determinados debates educativos, donde se cuestionan principios básicos vinculados a la inclusión, la igualdad o la convivencia democrática.

La pedagogía se interesa con insistencia por la pregunta del para qué de la educación.

Paradójicamente, mientras la educación condiciona el presente y el futuro de cualquier sociedad, el debate educativo reduce su sentido y alcance y suele reducirse a rankings, resultados o disputas superficiales, mientras cuestiones esenciales como la desigualdad, la segregación, el abandono escolar, la precarización docente, la laicidad educativa o la privatización creciente quedan relegadas a un segundo plano.

La pedagogía se interesa por proteger al currículo de su reducción a instrucción, estándar o mercancía.

👉Pedagogía en tiempos oscuros: Resistiendo la toma de control tecnocrática de la educación. https://t.co/bchIgeOMx0
La educación como bien público, un entorno donde los estudiantes aprenden a vincular sus problemas personales con los públicos…

— PorOtraPolíticaEduc. (@OtraPolEduc) June 3, 2026

En este contexto, el avance del mercado sobre la educación resulta especialmente preocupante. La lógica privatizadora transforma la gestión de los sistemas educativos y también el sentido mismo de educar. Se impone una visión donde el alumnado se convierte en cliente, el conocimiento en mercancía, la innovación en estrategia comercial y el profesorado en mero gestor de servicios educativos.

A ello se añade la presión de determinadas tecnologías que, presentadas como soluciones neutrales e inevitables, terminan condicionando los tiempos, las relaciones y las finalidades educativas, y secuestran la autonomía docente.

La tecnología puede ser una herramienta muy valiosa, pero no puede sustituir el debate pedagógico. Ninguna plataforma ni ningún algoritmo resolverán por sí solos los problemas estructurales de la educación. Pensar lo contrario supone renunciar a la dimensión ética, relacional y emancipadora que toda educación debería preservar.

Por todo ello, hoy más que nunca necesitamos más pedagogía. Pero no cualquier pedagogía. Necesitamos una pedagogía crítica, pública y comprometida con el bien común, una pedagogía capaz de combatir el abandono escolar, cuestionar las desigualdades estructurales y resistir la mercantilización de la educación. Una pedagogía que defienda la educación pública y laica como derecho y bien común, y no como privilegio o negocio.

Reivindicar la pedagogía significa, por tanto, reivindicar también una educación orientada a la solidaridad, la justicia social, la paz y la democracia. Significa defender espacios educativos donde se aprenda a convivir, cuidar, pensar y transformar la realidad colectivamente desde el apoyo mutuo y la solidaridad. Como plantea Giroux, el conocimiento nunca es un fin en sí mismo, sino una fuerza vinculada a la responsabilidad social, que permite a los estudiantes no solo interpretar el mundo con claridad, sino transformarlo con valentía y verse a sí mismos como ciudadanos informados y críticos, capaces de la acción colectiva.

En tiempos de incertidumbre y polarización, la pedagogía no puede limitarse a describir el mundo educativo. Debe contribuir a imaginarlo y reconstruirlo. Educar sigue siendo, ante todo, la representación y actualización de una forma de esperanza colectiva organizada.

La pedagogía se pregunta qué merece ser enseñado, cómo se aprende, quién queda dentro o fuera y por qué, qué concepción del mundo transmite la escuela, qué ciudadanía forma y a qué futuro nos encamina.

Sin reflexión pedagógica, la educación puede quedar expuesta a la lógica del mercado, la supervisión administrativa, la ocurrencia metodológica y el rendimiento medible. Desde la pedagogía, la escuela se piensa como un lugar público, democrático y comprometido con la justicia social.

Reivindicar la pedagogía no es solo defender un campo profesional. Es apostar por una educación que requiere reflexión, memoria y compromiso para seguir siendo una tarea pública al servicio de la igualdad, la democracia y la vida en común.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ

Fotografía: El diario de la educación. YOS303

Compartir 0 FacebookTwitterWhatsapp
RedaccionA

noticia anterior
Durante 17 días siguen las balas y bombas en Huitzapula
noticia siguiente
El horror de la violencia

También le podría interesar

Responsabilidades generacionales

octubre 28, 2026

Desfeminizar las iniciativas de parentalidad

octubre 26, 2026

De la primera Universidad en Autlán. El contexto...

octubre 15, 2026

Nuestra historia…

Exposición virtual…

VENTANAS A PALESTINA

Visitas de Septiembre de 2026

Miércoles a las 7 de la noche

¿Derechos de Autor?

Red de reporterxs

Análisis que diseccionan

Opinando sin algoritmos

Canal de difusión

Nuestros pasos…

Comentemos desde Bluesky…

Delcy Rodríguez, restableció relaciones con Israel, al igual que Espriella en Colombia. En Argentina, Milei se declara "el presidente más sionista del mundo". En Chile, José Antonio Kast nombró agregados militares al igual que en Honduras. LEER EN: insurgenciamagisterial.com/la-riesgosa-...

[image or embed]

— Portal Insurgencia Magisterial (@insurgenciam.bsky.social) 7 de octubre de 2026 a las 10:45

@2020 - Insurgencia Magisterial

Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
@2020 - Insurgencia Magisterial

Leer también:x

[Reseña] El banquete de los pedagogos (La...

agosto 18, 2024

La comodidad y el miedo, o la...

agosto 12, 2022

En educación, el problema no son los...

octubre 11, 2023