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Por: Sergio Pascual. 07/09/2026
- El pasado 26 de julio el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH) volvió a Honduras. Siete meses antes, el 1 de diciembre de 2025, Donald Trump lo había indultado. Hernández había sido encarcelado el 8 de marzo de 2024, hallado culpable en una corte federal de Nueva York por los delitos de conspiración para traficar narcóticos, uso de armas de fuego y conspiración para traficar armas de fuego, acusado de haber aceptado sobornos millonarios antes y durante su presidencia para favorecer el narcotráfico en Honduras por parte de bandas criminales. En palabras de la fiscalía estadounidense, durante su presidencia Honduras operó como un narcoestado. Hernández guardó prisión en la Penitenciaría de Hazelton, donde su fecha de liberación estaba programada para el 19 de junio de 2060.
- Y entonces llegó Trump. Entre el indulto de Trump y las elecciones generales hondureñas del 30 de noviembre de 2025 habían transcurrido apenas 24 horas.
- Con la excepción de la agresión a Venezuela, Honduras ha sido el país de América Latina en el que el mandatario norteamericano ha interferido en la política interna con mayor agresividad, particularmente durante un proceso electoral:
- Apenas 48 horas antes de la votación, Trump había amenazado con cortar el envío de remesas hondureñas a su país natal (las remesas suponen a Honduras casi un tercio de su PIB. Solo en 2025, 12 mil millones de dólares en remesas contrastaban con un PIB de 41 mil millones). Fue el primero de tres tuits que, según la Misión de Observación Electoral de la UE, ‘Pudo potencialmente influir en segmentos amplios del electorado’.
- Por otro lado, Trump apoyó sin pudor a Nasry Asfura del Partido Nacional -el partido de JOH- y se manifestó en su red social sobre la victoria de ‘su’ candidato antes de que fuera formalmente reconocida por el órgano electoral, advirtiendo sobre el riesgo que significaba para Honduras no reconocerla.
- En paralelo con estas amenazas de Trump el Consejo Nacional Electoral suspendió el conteo electoral con solo el 88% de las actas escrutadas (2.294 no fueron computadas) para finalmente dar como ganador a Asfura el 30 de diciembre, un mes más tarde y aún con los votos de 66 municipios sin contar. Por más que el candidato opositor -liberal-, Salvador Nasralla, denunció el ‘fraude’ en el conteo de votos, su reclamo no tuvo eco alguno.
- El retorno de JOH a Honduras es sin duda parte de la doctrina Donrow en América Latina, esta vez sobre Honduras. JOH es gravitante, tanto para la política del Partido Nacional como para la oposición. Fue contra JOH que se nucleó un frente unido social y político que logró desbancar al Partido Nacional del poder; fue contra JOH que Honduras vivió una de las más grandes manifestaciones de rechazo contra un Ejecutivo.
- Sin embargo, es muy posible que esta decisión no sea rentable en el mediano plazo para los intereses de Trump, ya que es previsible que el retorno del líder del Partido Nacional lo lleve a intentar retomar el liderazgo de un débil Asfura, abriendo así una fisura en el partido. Por otro lado, la oposición, dividida entre los seguidores de Nasralla y su denuncia de fraude y los seguidores progresistas de LIBRE, tendrán ahora más incentivos para dejar de nuevo sus diferencias de lado frente a su adversario común: JOH.
- Una reciente encuesta de una de las escasas empresas encuestadoras hondureñas con cierta reputación, la de la Compañía de Jesús, confirma estas afirmaciones:
- Un 65% de los hondureños considera que hubo fraude en las elecciones y un 68% considera que la intervención de Trump fue muy influyente (otro 12% considera que fue ‘algo influyente’).
- El 61% de los hondureños piensan que el verdadero ganador de la elección fue Salvador Nasralla y el 65% sitúan el apoyo de Trump y el fraude como los principales factores del triunfo de Asfura.
- También apunta a que más del 50% de los hondureños considera mala o muy mala la gestión de los primeros 100 días de Asfura. Sólo un 27% la considera buena o muy buena.
- Preguntados por ¿quién manipula al presidente?, el 37% dice que ‘El Gobierno de EE. UU.’, el 16% ‘Los ricos y poderosos del país’ y un 13% el propio JOH.
- En lo que respecta a los problemas de los hondureños, con la suspensión de buena parte de los programas sociales del Gobierno de Xiomara Castro, el 30% sitúa a la economía y el coste de la vida como el principal fracaso del Gobierno de Asfura, seguido por el 14% que señala al desempleo.
- Entre los datos de la encuesta resalta la retrospectiva sobre el Gobierno de izquierdas saliente. El 26% de los hondureños piensa que hay que dar continuidad a su política de infraestructuras, el 25% a la de construcción de hospitales y el 13% a la entrega de subsidios. En contraste con la crítica al Gobierno de Asfura, solo un 19% sitúa como el peor recuerdo del Gobierno de Castro la situación económica.
- El 5 de agosto se dio una audiencia pública de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la que se reclama a Honduras por su negativa a corregir la legislación sobre los juicios políticos, una figura que actualmente se está empleando contra altos exfuncionarios Gobierno de Xiomara Castro.
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Fotografía: The New York Times
