Por: José Yorg. 02/06/2026
«Se puede perdonar un error político o una equivocada visión estratégica de lo que requiere Paraguay para salir del oprobio, del atraso y del sometimiento. Lo que jamás se puede perdonar es la renuncia al decoro que exige toda misión transformadora. Hasta aquí llegó mi firma a Payo Cubas.»
José Yorg
«Mi deber es decir lo que pienso. Un intelectual no debe ser el servidor de las pasiones de un hombre o de un partido; su ley es la verdad.» Romain Rolland
Cuando el liderazgo se desvía de su misión
La política paraguaya atraviesa una profunda crisis de representación. En ese contexto, durante años consideré que Payo Cubas expresaba una rebeldía legítima frente a un sistema político agotado, marcado por privilegios, corrupción y exclusión social.
Mi acompañamiento intelectual nunca fue acrítico. Mantuve diferencias importantes respecto de sus concepciones ideológicas y estratégicas, especialmente en torno a la naturaleza de los cambios estructurales que Paraguay necesita. Sin embargo, entendí que su irrupción representaba una fuerza de cuestionamiento necesaria frente a un orden que parecía inmune a toda transformación.
Hoy considero que esa etapa ha concluido.
No por discrepancias doctrinarias ni por desacuerdos tácticos. Tampoco por errores políticos, inevitables en toda construcción humana. La razón es más profunda: percibo una creciente disolución del sentido de responsabilidad pública que debe acompañar a quien pretende conducir una transformación nacional.
La diferencia entre la rebeldía y el espectáculo
Toda sociedad necesita dirigentes capaces de desafiar lo establecido. La irreverencia puede ser una herramienta legítima cuando se enfrenta al abuso del poder o a las estructuras de dominación.
Pero existe una diferencia fundamental entre la rebeldía transformadora y la conversión de la política en espectáculo.
Cuando la atención pública deja de concentrarse en los problemas del pueblo para desplazarse hacia la exposición permanente de la figura personal del dirigente, algo esencial se pierde. La causa colectiva queda
subordinada a la construcción de una narrativa individual.
Paraguay no necesita celebridades políticas. Necesita hombres y mujeres capaces de encarnar una propuesta histórica para superar el atraso, la dependencia y la fragmentación social.
La ejemplaridad no implica perfección. Implica comprender que quien aspira a conducir una nación debe actuar con una conciencia permanente de la responsabilidad que ejerce sobre el imaginario colectivo.
El decoro como condición transformadora
La cuestión central no pertenece al ámbito de la vida privada de nadie. Cada persona tiene derecho a organizar su existencia conforme a sus propias decisiones.
Lo que sí pertenece al ámbito público es la imagen de liderazgo que se construye deliberadamente ante la
sociedad.
Cuando la política pierde densidad moral y se convierte en una sucesión de gestos destinados a captar atención, se debilita la confianza necesaria para impulsar cambios profundos.
Las naciones no se transforman únicamente mediante discursos encendidos. Se transforman cuando existe coherencia entre la magnitud de los objetivos proclamados y la conducta pública de quienes dicen encarnarlos.
Por eso sostengo que el problema ya no es político en sentido estricto. Es una cuestión de decoro transformador.
Una decisión intelectual
Durante años defendí el derecho de Payo Cubas a participar plenamente en la vida política paraguaya. Lo
hice frente a ataques injustos, manipulaciones y campañas destinadas a desacreditarlo.
Lo hice porque creí que detrás de sus posiciones existía una voluntad genuina de confrontar un sistema profundamente cuestionable.
Sin embargo, la lealtad a los principios debe ser superior a la lealtad hacia cualquier dirigente.
El intelectual comprometido con la verdad tiene la obligación de acompañar cuando considera justo hacerlo, pero también tiene el deber de retirarse cuando entiende que las condiciones éticas que justificaban ese acompañamiento han desaparecido.
En síntesis
Es por ello que considero concluida mi trayectoria de acompañamiento intelectual a Payo Cubas.
No renuncio a los ideales de transformación nacional, soberanía popular, justicia social y democratización profunda del Paraguay. Por el contrario, reafirmo esos principios.
Lo que retiro es mi respaldo a una forma de liderazgo que, a mi juicio, ha perdido de vista la gravedad histórica de la tarea que pretendía representar.
Toda causa emancipadora necesita convicciones firmes. Pero también necesita decencia. Y toda decencia posee una frontera. La mía termina aquí.
Algunos Testimonios de un acompañamiento doctrinario (2017-2023)
- La larga marcha patriótica paraguaya: el caso de Payo Cubas (Resumen Latinoamericano, 2017).
- Algunas reflexiones sobre las próximas elecciones en Paraguay (Diario Mar de Ajó, abril de 2023).
- Paraguay: el síndrome del coloradismo y su valiosa lección (Resumen Latinoamericano, mayo de 2023).
- Paraguay: Payo, la última frontera democrática. Teorema (KaosenlaRed, mayo de 2023).
- Paraguay, la izquierda pusilánime y la derecha atacan a Payo Cubas (Resumen Latinoamericano, mayo de 2023).
- Enfoques cooperativos hoy: ¿El Paraguay necesita una revolución francesa o una revolución cooperativa? Publicado el 28 May, 2017-KaosenlaRed.
- Enfoques cooperativos hoy: Cómo contribuir al desarrollo y plena democracia paraguaya desde el exterior. Publicado el 17 Oct, 2018-KaosenlaRed.
- Paraguay. Lo repito: «Payo es un nacionalista admirador de la revolución francesa» (6 de mayo de 2023). KaosenlaRed.
Fotografía: Radio la voz digital formosa
