Por: José Yorg. 25/04/2026
“Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos”. Napoleón Bonaparte.
“La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes”. Martin Luther King
Ante el evidente colapso del modelo económico neoliberal del gobierno de Milei, en mi condición de Responsable de Relaciones Internacionales (Formosa) del Partido cooperativo argentino señalo que nuestro sector plantea una tarea histórica impostergable: «convertir al cooperativismo en una alternativa real de poder político, económico y de gestión nacional».
En un escenario signado por la fragmentación dirigencial, la decadencia institucional y los ataques reiterados de sectores políticos oportunistas que desconocen —o deliberadamente desprecian— la naturaleza transformadora del cooperativismo, se impone abrir un debate de fondo: la necesidad de una conducción política cooperativa fuerte, consciente y organizada.
Recuperando la doctrina de la “unidad de concepción para la unidad de acción”, el Partido Cooperativo se propone superar décadas de dispersión y pasividad, avanzando hacia la construcción de una fuerza política con capacidad real de incidir en el rumbo del país.
Tarea estratégica doble.
El movimiento cooperativo enfrenta hoy una responsabilidad histórica que se expresa en dos frentes simultáneos: Organizar hacia adentro y conducir hacia afuera”, ilustró y se explayó en los puntos centrales:
El frente interno: superar el lastre del apoliticismo.
El primer desafío es hacia el interior del propio movimiento: romper con la falsa interpretación de la “neutralidad política”.
La neutralidad partidaria, principio válido en su origen, ha sido deformada hasta convertirse en un factor de desmovilización y debilidad estratégica. En un contexto donde otros actores disputan poder real, la abstención política del cooperativismo solo ha significado ceder decisiones fundamentales a intereses ajenos al bien común.
El Partido Cooperativo sostiene con claridad:
Sin participación política activa, no hay defensa posible del sistema solidario.
Es necesario, por tanto, impulsar una toma de conciencia profunda: el cooperativismo no puede limitarse a administrar consecuencias; debe intervenir en las causas.
El frente externo: el cooperativismo como modelo de organización nacional
Hacia la sociedad, el desafío es aún mayor: instalar al cooperativismo como doctrina integral de organización económica, política y social
No se trata de una herramienta marginal ni de una respuesta transitoria ante la crisis. El cooperativismo es, en esencia, un modelo superior de producción, distribución y gestión basado en la propiedad social, la democracia económica y la eficiencia solidaria.
En este sentido, se recupera el pensamiento estratégico que reconoce en la acción cooperativa una capacidad estructural para resolver los problemas centrales de la comunidad organizada.
En conclusión El Partido Cooperativo Argentino asume entonces una tarea pedagógica y política de gran escala: formar conciencia, construir poder político y demostrar en la práctica que otra economía no solo es posible, sino necesaria”.
Hacia una nueva etapa: formación, organización y poder político.
Frente al agotamiento del modelo económico dominante, el Partido Cooperativo argentino no propone una crítica estéril, sino una salida concreta:
- Formación sistemática de cuadros políticos cooperativos
- Construcción de una estructura orgánica con alcance nacional
- Articulación internacional del pensamiento y la práctica cooperativa
- Intervención directa en la disputa por la conducción económica del país
El objetivo es claro: Devolverle a la política y al cooperativismo la capacidad de transformar la realidad mediante el esfuerzo asociado y la organización consciente del pueblo.
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
Fotografía: José Yorg
