Por: Metamorphosis Foundation. 22/12/2025
La velocidad, la escala y la personalización de las campañas de desinformación hechas con IA no tienen precedentes.
Esta entrevista de Elida Zylbeari se publicó originalmente el 12 de noviembre de 2025 en Antidisinfo.net como parte del Centro contra la Desinformación de los Balcanes Occidentales. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo de intercambio de contenidos con Fundación Metamorphosis.
La naturaleza de la injerencia extranjera está cambiando de manera profunda. Laura Jasper, una de las principales expertas en manipulación e interferencia de información extranjera (FIMI) del Centro de Estudios Estratégicos de La Haya (HCSS), dijo en una entrevista para Antidisinfo.net que la mayor amenaza estratégica que plantea la IA generativa es la velocidad, la escala y el nivel de personalización sin precedentes de las campañas de desinformación. Señala que atribuir ataques complejos ahora es una cuestión de probabilidad, no de certeza, por el uso de intermediarios y herramientas comerciales por parte de actores hostiles. En Europa y en el Indo-Pacífico, estos actores explotan una vulnerabilidad común: alta dependencia de plataformas comerciales combinada con rupturas profundas en la confianza social. Además, Jasper revela que, para medir el éxito, los analistas deben dejar de centrarse solo en las opiniones y empezar a verificar cambios concretos en el comportamiento real, que es el objetivo final de la desinformación.
Elida Zylbeari (EZ): ¿Cómo está cambiando la IA generativa las reglas del juego para los actores extranjeros? Dicho de forma simple, ¿cuál es la mayor amenaza estratégica que la IA representa hoy para nuestra democracias?
Laura Jasper (LJ): En términos muy simples, la IA generativa plantea desafíos en estos aspectos: 1) la velocidad a la que se difunde la desinformación, 2) la escala en la que se propaga y 3) la forma en que permite “personalizar” los mensajes. Es decir, hace más fácil adaptar mensajes a gran escala para distintos públicos.
EZ: Cuando analizas una campaña de desinformación, ¿qué tan difícil es afirmar con certeza: “Este país o este grupo lo hizo”? ¿Qué información necesitan los analistas para atribuir un ataque complejo con confianza?
LJ: La atribución suele ser más una cuestión de probabilidad que una decisión binaria o tajante. Por eso hablamos en términos de “es probable que” en lugar de afirmar con total certeza que un actor fue responsable. Esto se debe a que los adversarios usan cada vez más intermediarios, banderas falsas y herramientas comerciales (incluida la IA generativa). Para un analista es más viable asignar niveles de confianza (por ejemplo, bajo/medio/alto) que declarar certezas absolutas. No existe una herramienta o dato único que, por sí solo, haga que la atribución sea más fácil. Asignar probabilidades, comunicar esas evaluaciones y publicar la base de la evidencia reunida nos permite preservar credibilidad y ampliar nuestro conocimiento y difundirlo con otras partes.
EZ: El HCSS estudia FIMI en todo el mundo. ¿Cuál es la vulnerabilidad compartida más peligrosa que ven en Europa y en el Indo-Pacífico y que los actores hostiles están explotando actualmente?
Laura Jasper, destacada experta en manipulación e interferencia de información extranjera (FIMI). Foto de Antidisinfo.net, usada con autorización.
LJ: Publicamos recientemente dos estudios que sirven para responder esta cuestión: Tender puentes: Cooperación euro–Indo-Pacífico para crear estrategias FIMI resilientes y FIMI en el centro: Cómo navegar las amenazas informativas en el Indo-Pacífico y Europa.
En esos estudios destacamos que las vulnerabilidades compartidas fundamentales son la alta dependencia de plataformas comerciales combinada con fracturas en la confianza social (polarización, baja confianza institucional). Se explotan del mismo modo en ambas regiones. Lo más peligroso es el uso de esas fracturas preexistentes, que los actores hostiles amplifican deliberadamente.
EZ: La desinformación busca cambiar el comportamiento, no solo las opiniones. ¿Cómo se mide si una campaña extranjera está teniendo éxito en el mundo real? ¿Qué datos muestran que una sociedad es realmente resiliente?
LJ: El comportamiento se guía por opiniones. Una persona puede haber cambiado de opinión, pero ese cambio no se vuelve visible hasta que modifica su comportamiento: por ejemplo, vota de manera distinta o expresa su posición de forma concreta. Por eso, como analistas, observamos los cambios de comportamiento. Las opiniones pueden registrarse y medirse, pero lo que importa es cómo se traducen en acciones.
La pregunta incluye dos tipos de medición: 1) el impacto de las campañas FIMI y 2) cuánto puede resistir una sociedad estos ataques.
En ambos casos hay factores importantes. Lo explico con un ejemplo. El objetivo real de la desinformación es cambiar comportamientos, así que los analistas deben definir primero qué comportamiento específico buscan medir, por ejemplo, menor participación electoral o mayor asistencia a protesta. Para medir el éxito se necesitan líneas de base y escenarios contrafácticos para determinar si el comportamiento cambió después de la campaña. Los analistas combinan datos cuantitativos (encuestas, movilidad, transacciones o registros de participación) con información cualitativa (entrevistas, grupos focales) para vincular acciones observadas con la exposición a la influencia. Una sociedad demuestra resiliencia cuando se recupera rápido de estos intentos de manipulación: cuando los comportamientos esperados no se concretan o se revierten rápidamente. En resumen, la medición efectiva empieza por el objetivo final: definir, rastrear y verificar cambios de comportamiento observables, no solo opiniones.
Esta respuesta se basa principalmente en un estudio que realizamos hace un tiempo: Comienza por el final: Medir el efecto de la influencia conductual en las operaciones militares.
La periodista Elida Zylbeari y Laura Jasper durante la entrevista. Foto de Antidisinfo.net, usada con autorización.
EZ: Cuando la injerencia extranjera entra en una “zona gris”, es decir, es dañina pero no necesariamente ilegal, ¿cuál es la herramienta estratégica más eficaz que los Gobiernos deberían usar para contrarrestarla?
LJ: Evitaría totalmente usar la expresión “no legal”, porque sugiere que se opera fuera de la ley. Como tal, no puedo responder la pregunta en esos términos, ya que implicaría asesorar sobre cómo actuar al margen de la legalidad.
En general, creo que estas herramientas y responsabilidades no deberían recaer únicamente en los niveles más altos del Gobierno. La fortaleza está en involucrar a actores locales, incluso a través de fronteras, para construir confianza dentro de las sociedades. Cuando digo “locales”, me refiero a personas que construyen comunidad, periodistas de investigación, entre otros. Pienso que no debe ser solo una estrategia de arriba hacia abajo, sino una perspectiva distribuida y granular en todos los niveles sociales.
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Fotografía: Global voices. Laura Jasper. Foto de Vančo Džambaski
