Por: Norberto Soto Sánchez. Psicólogo y Maestro en Educación por la UAS. Doctor por la UPN Ajusco. Interesado en temas de violencia política en educación superior. 21/10/2025
Durante las últimas semanas, estudiantes, docentes y trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa han emprendido un proceso de lucha contra lo que ha sido llamada una “reingeniería institucional”, la cual es un paquete de reformas académico administrativas mediante las cuales rectoría, con Jesús Madueña Molina a la cabeza, la familia Cuén Díaz y la cúpula del Partido Sinaloense (PAS), pretenden dejar caer sobre la comunidad universitaria un descalfo de cientos de millones de pesos del presupuesto que han desviado a lo largo de, al menos, los últimos cuatro años.
Derivado de esto, las finanzas de la UAS se han deteriorado cada vez más. A ello se le suma que desde el 2012 la institución educativa ha tenido que sostener económicamente a la militancia y el activismo territorial del mencionado PAS a lo largo y ancho de Sinaloa.
Dicho partido nació de los mecanismos clientelares y la violencia que Héctor Melesio Cuén Ojeda, ex rector UAS (2005-2009), multimillonario y cacique universitario, implementó desde el inicio de su administración como rector hasta su asesinato, acaecido el 25 de julio de 2024 a las afueras de Culiacán, Sinaloa, durante una reunión que tuvo con dos de los capos del narcotráfico más famosos de México: Ismael Zambada García (alias ‘El Mayo’) y Joaquín Guzmán López (alias Güero Moreno).
El tiempo de dominio de Melesio sobre la UAS fue de aterrorizamiento de la disidencia democrática: campañas de difamación, recisiones laborales por motivos políticos, espionaje digital y violencias de distinto tipo, entre las que destacan la misoginia y la sexual. Entre otras cosas, este último tipo de agresiones es lo que fue denunciado el pasado 15 de octubre durante un mitin que realizaron estudiantes de Arquitectura y Odontología UAS en las instalaciones de esta última facultad en Ciudad Universitaria de Culiacán.
El señalamiento derivó de grabaciones que se llevaron a cabo en los baños de mujeres de Arquitectura en noviembre de 2024, de lo cual no han sido fincadas responsabilidades, pues las autoridades de la Facultad protegen al o los responsables.
Durante dicha manifestación las y los estudiantes fueron reprimidos al grado de que vigilantes universitarios les robaron momentáneamente una bocina ─la denuncia sobre la impunidad de las agresiones sexuales, así como el robo quedaron grabados, véase https://cutt.ly/5r8k87Du.
Mientras la protesta transcurría, dentro de unas oficinas de Odontología una estudiante que participa del movimiento democrático, y que había sido citada por autoridades fue reprendida y acusada de una supuesta inestabilidad psicológica. Según las autoridades universitarias, no es la injusticia que viven día a día las y los estudiantes, sino simples inestabilidades psicológicas las que les llevan a protestar.
Ni las agresiones sexuales ni los impertinentes señalamientos de inestabilidad psicológica o las campañas de difamación que los miembros de este cacicazgo llevaron a cabo contra estudiantes y trabajadores democráticos son algo nuevo: más bien son el sello represivo que dejó en la Universidad el cacique Héctor Melesio Cuén Ojeda.
Van algunos botones de muestra: en 2018, durante la campaña del proceso electoral nacional que se llevó a cabo, el cacicazgo lanzó una escalada de calumnias misóginas contra la periodista Gabriela Soto, algo que denunció la organización en defensa de la libertad de expresión y derechos democráticos Artículo19 (https://cutt.ly/Mr8lxBVq).
Algunos meses después, quien escribe estas letras también denunció públicamente en el periódico El Noroeste que métodos de espionaje a través de intervención de computadoras y celulares estaban siendo implementados para amedrentar a trabajadores UAS y familiares que comenzamos a oponernos a continuar haciendo activismo para el Partido Sinaloense, algo a lo que algunas personas habíamos estado accediendo bajo amenazas de despidos y por miedo a otras represalias.
La intervención de dispositivos digitales personales, así como exposición de nuestra vida privada fue algo que, como método represivo, nos fue aplicado por la estructura de Melesio Cuén y el PAS a mi esposa y a mí ─véase el final de esta nota de junio de 2018, en la que hablo sobre ello: https://cutt.ly/Lr8lknke-.
Para noviembre de ese mismo año estudiantes de psicología en Culiacán denunciaron que, a manera de aleccionamiento público, la administración de su facultad estaba exponiendo supuestos historiales psiquiátricos personales de algunos de quienes exigían que sus derechos educativos a aulas dignas y condiciones pedagógicas democráticas fueran respetados (https://cutt.ly/Tr8lfeUp).
Los ataques continuaron durante los siguientes años. Cada vez más degenerados. Aún con denuncias públicas de por medio que apuntaban a la existencia de perfiles en Facebook dedicados a atormentar a trabajadores y familiares de estos mediante difamación ─entre estos perfiles destaca uno falso de nombre María Soto Lara-, preparando el terreno para agresiones más serias y desproporcionadas, el hoy gobernador Rubén Rocha Moya decidió impulsar una alianza con Cuén y el PAS en 2021. Esta decisión tampoco se vio afectada por la más que evidente colusión de Cuén Ojeda con los capos del narcotráfico en Sinaloa.
Hablar de esto no es conspiranoia, no es delirio. Después de que Melesio Cuén fue asesinado en la reunión que sostuvo con criminales del alto nivel, el periodista Silber Meza ─Coordinador de la Unidad de Periodismo de Investigación y Datos de El Universal, y periodista especializado en temas de seguridad, derechos humanos y corrupción, así como ganador del Premio Nacional de Periodismo y el Premio Alemán Walter Reuters- habló en el canal de Youtube del comunicador Jesús Escobar Tovar del espionaje que este cacicazgo aplicaba contra adversarios políticos poderosos (https://cutt.ly/vr8zhryk).
Sin embargo, como he mencionado, esos métodos no solo eran aplicados en confrontaciones políticas cupulares. Fueron y son aplicados contra trabajadores y familias indefensas. El espionaje mediante la intervención de dispositivos digitales en la UAS es algo que se ha normalizado, al menos, desde el 2016. Algunos se han dado cuenta de que han sido objeto de estos ataques; pocos se han atrevido a hablar al respecto.
Empero, el tema es un secreto a voces que adquirió tal intensidad que, meses antes de su ejecución, Melesio tuvo que mencionarlo en un programa especial de radio UAS (https://cutt.ly/dr8zlxSR) al que fue invitado para hablar como un supuesto defensor de la autonomía universitaria, en el marco de una presunta persecución política en su contra, que en realidad se trataba de procesos legales por enriquecimiento ilícito.
Él y su familia, así como los mandos medios de su estructura, se robaron, según cifras oficiales, más de 500 millones de pesos. Versiones periodísticas hablan de que en realidad fueron más de 700 millones (https://cutt.ly/6r8zkOim). De todo el monto robado, solo pagaron 20 millones de pesos que ni siquiera pusieron de su bolsa, sino que obligaron a sus miles de seguidores a aportar montos que fueron de los $1 mil 500 pesos a los $15 mil.
De cualquier forma, la condonación fue cortesía de una negociación con los gobiernos estatal y federal, o sea, de Rubén Rocha Moya y Claudia Sheinbaum Pardo. Parece que ahora el lema de la 4ta Transformación es “primero los pobres caciques universitarios”… Qué importa la violencia que ejerzan, los millones y millones que roben y los nexos criminales que tengan.
Desde hace unos días los ataques difamatorios y de connotación sexual por parte del cacicazgo se han intensificado —un perfil en TikTok de nombre “Memetastico” hostiga a estudiantes y sus familias-, pues hay una fuerte oposición a la “reingeniería institucional” que propone Madueña (sobre ella he hablado a detalle aquí https://cutt.ly/Or8zxMli), la cual, entre otras injusticias, dejará caer un gravamen del 20% sobre las pensiones mensuales de jubiladas y jubilados UAS. Una medida inhumana tomando en cuenta el factor edad y salud de las personas afectadas. Si no se echa para atrás mediante la movilización política en las calles y bloqueando los centros de poder tanto del gobierno como de rectoría, los descuentos entrarán en vigor iniciando el 2026.
Entre las medidas represivas, en el propio Consejo Universitario se llegó a proponer la privación de salarios y pensiones de quienes osen defenderse por la vía legal. La propuesta fue echa por Octavio Martínez, director de la Facultad de Derecho de Los Mochis y secundada por uno de los personajes más indignos del cacicazgo: Víctor Manuel Mizquiz Reyez, director de la Facultad de Contaduría y Administración UAS, Culiacán (las palabras de Mizquiz en el Consejo quedaron grabas aquí https://cutt.ly/7r8xrMdF; en otra ocasión Víctor fue grabado mostrando su lado más deshonroso y sumiso para con Melesio Cuén, véase https://cutt.ly/Or8xybci).
La crisis de la UAS podría ser solventada si los procesos legales hubiesen avanzado y se hubiera planteado la expropiación de las fortunas mal habidas de la familia de Cuén, de la de Madueña Molina, de la de Corrales Burgueño y otros líderes pasistas. Poner esas fortunas al servicio de la construcción de casas del estudiante y de mejoras a la universidad, así como de avanzar en garantizar una oferta educativa verdaderamente gratuita sería una verdadera justicia.
Por su parte, el movimiento universitario, ahora gestando un Frente en Defensa de sus derechos, ha avanzado en la lucha política mediante protestas en el sur, centro y norte de Sinaloa. Una de las más destacadas fue el pasado jueves 16 de octubre en el Congreso Estatal de Sinaloa (https://cutt.ly/nr8zUFW7).
Se exige la destitución de la dirigencia charra del Sindicato Único de Trabajadores de la UAS (en ambas secciones, académicos y administrativos), el cual ha sido completamente servil a rectoría, así como una auditoría independiente a las finanzas universitarias, para que se abran nuevos procesos legales contra responsables de desvíos de recursos y contrataciones masivas de aviadores que lo único que hacen son labores represivas y fútil activismo político para el PAS, si es que hacen algo ─sobre ello, consúltese https://cutt.ly/Ar8zRivY-, y, en general, un rechazo total a la “reingeniería institucional”, así como la expulsión del PAS y su cacicazgo de la UAS.
La acción en el Congreso del Estado molestó al cacicazgo universitario y también a los congresistas del Morena, quienes, de manera oportunista y tardía, de palabra, comenzaron a posicionarse contra la reingeniería. Sin embargo, no hay que confiar en ellas ni en ellos. Ningún legislador o legisladora, de ningún partido, va a ir hasta las últimas consecuencias para detener la reingeniería. La victoria está solamente en las manos de las y los trabajadores, docentes y estudiantes, mediante acciones políticamente independientes cada vez más radicales e intransigentes.
Como representantes, los legisladores no velan por los intereses de la clase trabajadora, sino por los de la burguesía, y no olvidemos que los cacicazgos universitarios, a pesar de ser un fenómeno burocrático, como estructura, liderazgo político y modalidad del ejercicio de poder, actúan orientados también por los intereses de dicha clase social. Algunos de los miembros de estas burocracias llegan a convertirse en empresarios, algunos otros son empresarios y se apoderan de universidades para aumentar sus fortunas con dinero público.
Los caciques, al igual que los miembros de las castas doradas universitarias, llevan a cabo una forma de acumulación de capital que puede ser definida como de usufructo parasitario; es evidente que no poseen formalmente las instituciones educativas públicas, pero se han apoderado de ellas fácticamente, logrando desviar miles de millones de pesos de su presupuesto a sus bolsillos, y movilizan a su antojo los recursos humanos y materiales de estas, convirtiéndose en formaciones represivas que contienen coercitivamente al movimiento universitario y en factores de gobernabilidad (en clave burguesa, por supuesto), en las entidades de la república.
Por eso, enfrentarse a estas formaciones conlleva ser objeto de desplantes represivos. Y eso es justamente con lo que, al igual que las y los compañeros universitarios democráticos en Sinaloa, he tenido que lidiar estos últimos días: tras haber apoyado a las y los jubilados UAS con la difusión de los videos de las recientes protestas, comenzaron a ser enlazados los datos de mi perfil periodístico de La Izquierda Diario México a páginas pornográficas en internet.
La intención es que los motores de búsqueda en la web me relacionen con contenido objetable. Como hemos visto en renglones más arriba, se trata de una maniobra clásica del cacicazgo otrora cuenista, hoy madueñista; en este caso, para desprestigiarme ─he denunciado públicamente esto aquí https://cutt.ly/Jr8zKl9T; habrá que proceder en distintas instancias en mi calidad de periodista independiente, así como de desplazado de manera forzada tras un intento de desaparición forzada que Héctor Melesio Cuén Ojeda, con apoyo de policías municipales, intentó ejecutar en contra mía a finales de octubre de 2018 en Culiacán, Sinaloa.
Hago responsable de cualquier montaje, campaña de difamación, así como de agresiones que puedan ser ejercidas en contra de mi esposa, de mi familia y mía al rector de la UAS, Jesús Madueña Molina, a la diputada del PAS, Angélica María Díaz de Cuén y a Héctor Melesio Cuén Díaz, este último, hijo de la congresista y de Cuén Ojeda, así como uno de los principales implicados en el desvío multimillonario de recursos de la UAS.
Fotografía: UAS Facebook
