Por: José Yorg. 30/08/2026
“Porque cuando cambia el territorio, también resulta necesario cambiar la mirada con la que la Universidad lo interpreta y forma a sus profesionales”.
«Si no te gusta cómo están las cosas, ¡cámbialas!» — Jim Rohn
«La libertad social está unida al pensamiento crítico.» Max Horkheimer
«Nunca creas que unas pocas personas que se preocupan no pueden cambiar el mundo. Porque, de hecho, esas son las que siempre lo han cambiado.» Margaret Mead
En mi condición de Profesor Adscripto de la Cátedra Optativa II Cooperativas de la FAEN-UNaF e impulsor y ejecutor de la propuesta de Pedagogía Bioceánica, mantuve una reunión institucional en el Rectorado de la Universidad Nacional de Formosa con referentes de la Universidad ante la Red Universitaria de la Ruta de la Integración Latinoamericana (UNIRILA).
El encuentro, desarrollado en un clima cordial y constructivo, permitió intercambiar consideraciones acerca de los desafíos académicos que plantea el proceso de integración regional y, particularmente, la nueva realidad territorial que representa el Corredor Bioceánico.
Durante la reunión asumí el compromiso de entregar documentación académica, entre ella mi Informe de Avance Inicial de Adscripción Docente y de Investigación presentado ante la Secretaría Académica, junto con aportes vinculados a la Pedagogía Bioceánica y a la idea-fuerza del “Contador Bioceánico”, orientada a incorporar esta nueva realidad territorial a la formación de los futuros profesionales de la FAEN-UNaF.
La documentación y los aportes que acerqué serán puestos a consideración del Rectorado, quedando planteada la posibilidad de avanzar institucionalmente en una línea de trabajo vinculada con la formación universitaria y los desafíos que abre la integración bioceánica.
Un diálogo que abre interrogantes
A nuestro modesto análisis, el encuentro constituye, en sí mismo, un dato significativo: la cuestión bioceánica comienza a ingresar al diálogo académico institucional de la UNaF.
Y esto abre un interrogante que excede ampliamente una reunión: ¿Puede una Universidad permanecer con las mismas categorías formativas cuando el territorio en el que está inserta está experimentando transformaciones profundas?
Porque cuando cambia el territorio, también resulta necesario cambiar la mirada con la que la Universidad lo interpreta y forma a sus profesionales.
El encuentro no produjo, por ahora, decisiones institucionales concretas. Pero sí permitió poner en diálogo dos dimensiones que necesitan encontrarse: Por un lado, la representación universitaria vinculada al proceso de integración latinoamericana- UNIRILA -; por otro, una experiencia académica y cooperativa que viene desarrollándose desde el territorio mediante investigación, formación, elaboración conceptual y propuestas concretas de intervención.
En ese sentido, la posibilidad de articulación planteada no debería entenderse como la simple incorporación de una actividad más, sino como la oportunidad de vincular Universidad, territorio e integración regional desde una perspectiva formativa capaz de anticiparse a los nuevos escenarios.
La cuestión bioceánica ya no puede permanecer exclusivamente en el plano de las representaciones formales, los discursos o las declaraciones institucionales. Exige pensamiento, investigación, formación profesional y presencia territorial.
Desde esta perspectiva, la experiencia que se impulsa en la FAEN-UNaF, particularmente alrededor de la formación del futuro Contador Bioceánico, adquiere una dimensión que trasciende una iniciativa individual o académica aislada. Plantea un desafío mayor: que la Universidad sea capaz de acompañar, fortalecer e integrar procesos concretos que contribuyan a preparar a Formosa para los desafíos de la integración regional y del desarrollo futuro.
Tal vez ese sea el verdadero sentido de este diálogo: No solamente hablar sobre el Corredor Bioceánico, sino comenzar a preguntarnos qué Universidad necesita Formosa para participar activamente en la nueva realidad que ese corredor está construyendo.
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
Fotografía: José Yorg
