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Rumbo al «carnet verde» o «certificado COVID digital»

por RedaccionA mayo 27, 2021
mayo 27, 2021
2,K

Por: Níkolas Stolpkin. 27/05/2021

Se podría entender el actual miedo en las personas a no querer contagiarse o morir por COVID-19. Y cómo no, si desde el inicio de todo esto se ha estado bombardeando constantemente, día a día, con cifras negativas de hospitalizados, contagiados, muertos, faltas de camas en hospitales, etcétera. Es entendible que las personas hoy, en ciertas partes, clamen por las vacunas o sean sus defensores acérrimos, si han sido la única alternativa que se les ha puesto sobre la mesa para poder salir de toda esta crisis y así poder ir recuperando sus libertades; todo lo demás, vemos que se pone en discusión.

Ya llevamos más de un año en pandemia y todo esto pareciera apuntar más al control total de las personas que el poder controlar un virus. Llevamos más de un año usando mascarillas, más de un año con restricciones para movilizarse o para reunirse, más de un año con toque de queda (en el caso de Chile), y todo esto pareciera no estar disminuyendo su «gravedad». En cambio, ahora nos venden la sensación de poder salir de todo esto si «voluntariamente» somos vacunados y aceptamos un «carnet verde» o «certificado COVID digital».

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha descrito muy bien lo que las familias chilenas han tenido que soportar ya más de un año, algo no muy distinto a lo que han tenido que soportar en otros países: «Sabemos que la pandemia ha provocado dolor, angustia y cansancio a las familias chilenas, que no han podido encontrarse con sus seres queridos, han debido enfrentar toques de queda y cuarentenas, restricciones a sus libertades y movilidades. Muchas personas han perdido sus empleos y emprendimientos, han visto reducidos sus ingresos. Sus vidas han sido profundamente afectadas».

Y obviamente el rol de los Grandes Medios y Redes Sociales ha sido fundamental en todo esto, ya que se han encargado de mantener vivo el fuego del miedo o atmósfera del miedo.

Aún no sabemos cómo se habrá de imponer e implementar el «carnet verde» o «certificado COVID digital» para los que están ya vacunados. En Europa ya se tiene fecha para entrar en vigencia. Pero surgen muchas interrogantes en aquellos lugares donde aún se está estudiando implementar. ¿Los no-vacunados pasarán a ser ciudadanos de «segunda clase»? ¿Los no-vacunados pasarán a ser marcados, así como en su momento fueron los judíos en la Alemania nazi? ¿Los locales de comida implementarán espacios donde puedan comer, por un lado, los vacunados y, por otro, los no-vacunados? ¿Mañana habrán espacios en el transporte para vacunados y no-vacunados, así como en Estados Unidos hubieron en su oportunidad espacios para blancos y espacios para negros? ¿O acaso derechamente los no-vacunados no podrán acceder a ciertos restaurantes, supermercados, buses, aviones, etc., por no estar vacunados? Y si fuera así, ¿dónde habría de quedar la opción «voluntaria» que se tenía –y aún se tiene– para elegir si la gente se vacuna o no? ¿Sería democrático y justo que personas que no estén vacunadas, pero estén sanas, no puedan acceder a restaurantes, supermercados, buses, aviones, etc., por no estar vacunadas?

Se nos dice que la vacunación sigue siendo «voluntaria» y que, al no estar vacunados, deberíamos seguir sujetos a las mismas restricciones con las cuales hemos estado ya más de un año. ¿Con la implementación del «carnet verde», se les ha de asegurar a los no-vacunados que, cumpliendo con todas las normas de restricciones con las cuales han estado lidiando, podrán seguir con sus «rutinas» diarias en pandemia, o bien, quedarán sin vigencia todas aquellas normas anteriores?

Hoy en día los no-vacunados podrían asistir, por ejemplo, a un restaurante cumpliendo con todos los protocolos permitidos en un área o zona de cierta restricción. El día de mañana cuando se comience a implementar el «carnet verde» o «certificado COVID digital», ¿los no-vacunados podrán sin ningún problema seguir asistiendo a ese mismo restaurante con la responsabilidad de seguir cumpliendo con los protocolos exigidos antes? Porque es de suponer que así como los restaurantes han habilitado con el tiempo espacios para fumadores, ahora puedan habilitar –y se les exijan– espacios para no-vacunados. De lo contrario, todo será muy injusto y discriminador. ¿Lo mismo pasará con los supermercados, buses, estadios, teatros, etc.? ¿Derechamente no podrán entrar a los supermercados, o demás espacios que ofrezcan algún servicio, las personas que no estén vacunadas? Es cierto, hasta se vería muy cómico y segregador el que se puedan habilitar espacios para los no-vacunados, pero se está en pandemia, ¿no?

Y en el caso de que se tuviera una empresa, ¿mañana (o quizá ya pueda estar ocurriendo) se le exigirá al empleador que todos sus trabajadores estén vacunados contra el COVID-19? De nuevo volvemos al asunto de la «voluntariedad». ¿Es o no un acto voluntario el vacunarse? ¿Sería legal que una empresa atentara contra la «voluntariedad» de vacunarse?

Es de suponer que esta es una pandemia que no ha de durar eternamente, por lo que las medidas que se implementen también deberían ser ajustadas para los no-vacunados, mientras dure todo esto, y no buscar «premiar» de cierta manera a los vacunados. 

En el caso de las aerolíneas, también debería ser igual: espacios para vacunados y espacios para no-vacunados pero que sigan respetando los protocolos exigidos, como dar un test PCR negativo o algo que certifique que no estén infectados por el COVID-19. ¿O acaso los ciudadanos que estén sanos, que no estén vacunados y presenten su respectivo test PCR negativo, tampoco podrán viajar en avión?

Esa debería ser la lógica de todo esto. Si pensamos que esta es una pandemia con fecha de caducación, que la vacunación sigue siendo «voluntaria», entonces no debería haber exclusión alguna, sino más bien una discriminación o segregación «amable», si lo queremos llamar así.

Si lo anterior no estuviera ocurriendo, lo lógico es que se piense que esto no se trate de controlar un virus, sino más bien de una nueva forma de gobernar o de tomar total control de los ciudadanos. Un paso que habrá de llevar a otros pasos, como el de implementar nuevas tecnologías que puedan recopilar ciertas informaciones claves como, por ejemplo, el estar vacunados –¿no?–, sustituir las tarjetas bancarias, sustituir al carnet de identificación, pasaporte, etc., todo en un solo dispositivo. Porque ya existen diversas tentativas que sugieren dirigirse hacia ese mundo, y, progresivamente, ya lo están dando a conocer o a implementar (¿la pandemia es una buena oportunidad para avanzar en ese sentido?), como los microchips inyectados al cuerpo, obviamente dando las apariencias inocentes para supuestamente «hacer la vida más fácil». ¿Mañana esa tecnología será la que habrá de sustituir a la actual tecnología que se está implementando hoy con respecto al «carnet verde» o «certificado COVID digital»?

Pues bien, todo pareciera estar pensándose a largo plazo y no a corto plazo, si lo analizamos bien. Existen grandes intereses porque esto prosiga, para estos instalarse y lograr afianzarse.   @NStolpkin

Fotografía: Níkolas Stolpkin

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