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Por una política agroecológica frente a la nueva cuestión rural

por RedaccionA junio 25, 2026
junio 25, 2026
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Por: Juan Tabares. 25/06/2025

[Reseña del libro Experiencias agroecológicas, frente a la crisis del mundo rural, de Julia Varela, Ángel Gordo, Pilar Parra y Alejandra Val-Cubero Libros en acción (editorial de Ecologistas en Acción, 2025)]

Sobre la aparición de este interesante libro ya se hizo eco viento sur con la reproducción de su texto de Presentación (https://vientosur.info/frente-al-capitalismo-verde-mas-iniciativas-agroecologicas-y-mas-capital-social/ ).  Esta breve y sintética reseña amplía la información sobre algunas de las iniciativas y luchas agroecológicas anticapitalistas y sobre el diagnóstico actual sobre el mundo rural que realizan diversos especialistas.

Según el historiador de las ciencias y académico Michel Serres, la desaparición  de la civilización campesina y pesquera es un hecho de una enorme trascendencia de cuya gravedad aún no hemos llegado a ser conscientes.

Fue un largo proceso fruto de la industrialización del mundo rural y de la posterior globalización. Una de las consecuencias más graves ha sido la progresiva pérdida de rentabilidad de las explotaciones, ya que en paralelo se producía un incremento de los costes productivos y,en general, de los precios. En los últimos tiempos, la necesidad de adquirir las semillas y los fertilizantes químicos que comercializan las grandes multinacionales, así como los desorbitados beneficios de los centros comerciales e intermediarios, han agudizado esta situación. En consecuencia, cada año cierra un número cada vez mayor de pequeñas explotaciones familiares rurales hasta el punto de que peligra seriamente el relevo generacional. Mientras tanto, aumenta exponenciálmente la inversión en tierras de las grandes empresas agroindustriales impulsadas por las Comunidades Autónomas para satisfacer la demanda creciente de consumo, biocombustibles etc.

Experiencias agroecológicas frente a la crisis del mundo rural es un libro editado por un conjunto de sociólogos, que pretende contribuir a abrir espacios de debate y reflexión para hacer avanzar “nuevas teorías y prácticas de lo rural, más acorde con los valores democráticos y con el desarrollo sostenible”.

El texto responde a la antigua preocupación por indagar y abordar los efectos de la introducción del modo de producción capitalista en el ámbito rural, la vieja cuestión rural que tensionó la II República, y que hoy se agudiza convertida a la vez en cuestión ecológica. Para avanzar un diagnostico de la situación actual los editores convocan a diversos especialistas comprometidos con lo rural y también a representantes de colectivos próximos a la agroecología. A través de los testimonios de estos últimos se trata de evidenciar la viabilidad de las iniciativas agroecológicas, como son las nuevas formas de producción y consumo colectivo y sostenible ancladas en relaciones basadas en la solidaridad y la cooperación.

Así, el objetivo principal del libro es dar a conocer experiencias puntuales alternativas que contribuyen a revitalizar el mundo rural, que apuestan por la soberanía alimentaría y que, en fin, pretenden salir de los cauces del capitalismo verde, una nueva y peligrosa forma de capitalismo que para gestionar los problemas medioambientales pretende compatibilizar las soluciones de mercado, el modelo actual de consumo y la expansión turística y urbanística planetaria con la protección de la naturaleza y,todo ello, sin renunciar al mantenimiento del beneficio económico. Por este motivo, como han señalado reiteradamente diversos analistas, este depredador modelo económico, que explota la naturaleza como forma de acumular plusvalía y agota los recursos naturales, no puede pilotar la transacción verde, por mucho que invoque las controvertidas tasas ecológicas y el uso de energías y tecnologías limpias.

El libro se inscribe en la continuidad de la Cooperativa La Romana (2007-2009), promovida por algunos de los editores, la ONG Sodepaz y la publicación del bello libro de Julia Varela A Ulfe, sociología de una comunidad rural. A Ulfe es el nombre de la hoy abandonada aldea natal de la autora, situada en una zona próxima a la Ribeira Sacra lucense. En él recoge los testimonios de sus antiguos habitantes, a través de los cuales podemos adentrarnos en la riqueza de aquella cultura hoy perdida. Y es que, como señalaba uno de ellos en el texto, “Nos llamaban atrasados y sabíamos hacer de todo.”

La agroecología surgió en las comunidades nativas del Sur Global y,hoy, es un referente fundamental para quienes luchan por la justicia social y medioambiental. La conquista y el mantenimiento de la soberanía alimentaría representa una forma esencial de dicha justicia, pues es la base de la autonomía de pueblos y comunidades. Supone por ello un desafío al mercado capitalista por su modelo sostenible de producción y de consumo responsable y porque se asienta en relaciones sociales solidarias y cooperativas que son la clave de la independencia y emancipación de las comunidades rurales. La agroecología se inscribe pues en la tradición campesina de la que habría que recuperar saberes y prácticas y ,ello. sin que medie una visión bucólica de un pasado al que no es ni posible ni deseable retornar. Una posición que no esta reñida con la necesaria modernización rural, con el recurso a las nuevas tecnologías sostenibles y el patrocino de las nuevas ciencias ambientales.

La primera parte del libro, la más extensa, recoge los relatos de vida de varones y mujeres, implicados en prácticas agroecológicas. La segunda parte incluye el diagnóstico sobre los problemas actuales del mundo rural español avanzados por tres analistas reconocidos por su largo compromiso con el campo: Manuel González de Molina, Jaime Izquierdo Vallina y Ramón Villares Paz.

Coincidiendo con su publicación, se presentó el libro en la conocida librería madrileña Traficantes de Sueños en donde hubo ocasión de escuchar directamente a algunas de las primeras personas que ahondaron en su propia experiencia.

Tal fue el caso de Sandra Goded, investigadora y activista comprometida con la protección de los bosques atlánticos en Antas de Ulla (Lugo), municipio próximo a Palas de Rey, donde se ha conseguido, de momento, frenar la construcción de una gran celulosa perteneciente a la empresa portuguesa Altri. Su compañero Rudi Esteban organiza, para potenciar el cuidado de los bosques autóctonos gallegos, conciertos de música clásica, que sirven para dinamizar la asociación Quercus Sonara que ambos han fundado. Dicha asociación, que cuenta con un importante y creciente número de socios nacionales y extranjeros, forma parte de la Red Gallega de Custodia de Bosques. Sandra realiza a la vez estancias anuales en Ghana, donde trabaja como bióloga y docente universitaria. Frente a las crecientes presiones de las industrias madereras y celulosas, que prolongan las que ejercían antaño las poderosas eléctricas, declara Rudi “¡Nosotros pretendemos ser un pequeño núcleo de resistencia!”

Por otra parte, Melitún López previamente a la innovadora y famosa experiencia agroecológica de Amayuelas, participó en la iniciativa que se desarrollaba en el cercano San Ciprián de Campos, situado en Palencia. Aquí, recuerda, “mediante una gestión asamblearia se pusieron en marcha distintas iniciativas de desarrollo comunitario, de dinamización económica del pueblo y de impulso para la creación de las primeras organizaciones agrarias democráticas.” Se trataba, añade, de vincular “el movimiento social y político con el que yo me identificaba con el movimiento campesino que empezaba.” Con posterioridad, junto con Maria José Garre, animará el proyecto Amayuelas, municipio ecológico, cuyo objetivo era implicar a dicho ayuntamiento de Tierra de Campos en su modo sostenible de producir, edificar (con adobe), reciclar y consumir. Y, de hecho, en su finca de cuatro hectáreas, frente a la especialización agroindustrial realizan completo el ciclo productivo. En la huerta utilizan sus propias semillas, usan abono orgánico procedente de su granja y la ganadería es alimentada con cereal garantizado. Cuentan, además, con una planta de compostage, un matadero de pollos y una panadería, todo ello con certificación ecológica. En el capitulo de la formación y la investigación (común a todas las experiencias agroecologicas), fundaron la Universidad Rural Pablo Freire con difusión en gran parte de la península Ibérica. Participan además en una red nacional de semillas y animan ahora una cooperativa de consumo local.

Marc Badal recuerda la relevancia que tuvieron en un principio las acciones de ocupación rural, impulsadas por el colectivo Bajo la Huerta el Asfalto  (BHA), y en su relato da cuenta del creciente desarrollo de grupos próximos a la agroecología, como son, por ejemplo,  Kusturica en Catalunya o  los Apisquillos en Madrid, y así mismo de otras importantes experiencias que empiezan a articularse a través de redes locales y estatales como es el caso de Xarsa Agroecológica, Red Semillas Resembrando e Intercambiando, Foros por un mundo rural vivo de Plataforma Rural etc. Tras un primer proyecto rural autogestionario, en la actualidad Marc Badal con Anne Ibáñez animan el colectivo Kampoko Bulegoa, cuyo objetivo es impulsar iniciativas artísticas en la Baja Navarra. Entre las más representativas, cabe resaltar, por ejemplo, la que lleva por titulo Klaustrofilia. Tuvo lugar en la zona Itoitz, que es la puerta de entrada al Pirineo Navarro, donde se construyó el famoso y conflictivo pantano. Una mega construcción del gobierno de Aznar que generó una fuerte contestación popular y el desarrollo de acciones espectaculares en las que se vieron involucrados grupos como la Coordinadora de Itoitz y Solidari@s con Itoitz. La iniciativa artística, realizada a demanda del consistorio, apunta, a través de la utilización de una práctica tradicional comunitaria de resolución de conflictos (urruxkidea), a la recuperación de la memoria de la tragedia y de las heridas no cerradas que dejó el conflictivo episodio de la construcción de la presa y el dramático abandono del hábitat tradicional.

En Urduña (Bizkaia), en el valle del Nervión, la ingeniera agrónoma y activista Mariajo Imaz impulsa la agencia municipal de dinamizacion agroecológica (Ekoizpen). Y su compañero Mikel Kormenanza, que conoció de primera mano el Movimiento de los Sin Tierra brasileño, ha sido juntero de la organizacion EH Bildu, y en la actualidad milita a la vez en el sindicato EHNE-(Bizkaia), y en la asociación ganadera Bedarbide, ambos favorables a la transición verde.  El Plan Estratégico de desarrollo y transformación verde en que se integra Ekoizpen ha sido suscrito por todos los partidos que cuentan con representación en casi todas las asociaciones del municipio, y ha sido apoyado por el propio consistorio.  Aquí funciona una cocina municipal, que, gracias a la movilización popular, alimenta con producto local la escuela, la residencia y un comedor social. La reapertura de un matadero, que cuenta con un obrador cárnico, y tiene capacidad no solo para realizar la matanza, y el despiece, sino también la elaboración y la comercialización de productos, garantiza el cierre del ciclo productivo y la consiguiente obtención de certificado ecológico. En Urduña funciona también un centro de acogida de menores inmigrantes no acompañados a los que se pretende formar e integrar.

Oscar Pérez, del colectivo La Troje, ubicado en El Berrueco, en la sierra oriental de Madrid, intervino también en la presentación del libro. Participó en los movimientos de ocupación e insumisión, y así mismo militó en Ecologistas en Acción. El campo, señala, vive una situación extrema, pues tras el éxodo rural masivo de los años 1960, cuando desaparezca la actual generación, los actuales guardianes de las simientes, con ella se perderán conocimientos esenciales. Así, a través del desarrollo de un semillero, un plantel y frutales, además de otras muchas actividades agrícolas de difusión comercialización y formación, el colectivo trata de recuperar las simientes autóctonas y preservar la diversidad. Una actividad en la que cuentan con la ayuda del campesinado local. Este colectivo tiene además un amplio programa social que une la agroecologia con la formación de jóvenes en dificultades, y complementariamente trabajan en colaboración con ayuntamientos y con los centros escolares de Buitrago, Lozoyuela y La Cabrera.

En la pionera granja ecológica CRICA situada en Megeces (Valladolid), Alfonso Catalina, que fue miembro de la sección ecológica del sindicato COAG, junto a Marina Frutos produce y comercializa leche y derivados lácteos (quesos, yogures etc.) procedentes de su ganadería no estabulada. Esta última comenta que uno de los problemas es el acceso a la tierra: “Un agricultor necesita cien hectáreas para vivir, y cada hectárea son 6000 euros.”

Y es que los fondos de inversión están acaparando tierras, se están apropiando de los recursos y de los bienes esenciales que nos sustentan y determinan el futuro de nuestro país; mientras tanto, el campesinado vive a crédito y con la ayuda de las subvenciones de la PAC. De ahí las manifestaciones y reivindicaciones de los agricultores en demanda de unas rentas justas, pero también del reconocimiento de la importancia y el valor de su trabajo. Porque sobre el campesino todavía perviven viejos estereotipos que descalifican a este colectivo como cerrado, atrasado, atávico etc.; una imagen que ha variado poco con el paso del tiempo, tal y como muestran hoy en día películas tales como la premiada As bestas.

Mas allá de esta grave cuestión, añade Marina Frutos, el agricultor debe cumplir la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, pero es cierto que para ello habría que empezar por pagar un buen precio por lo que producen y así podrían alcanzar un mayor grado de autonomía e independencia.

Como ya se ha señalado, ocupan la segunda parte del texto los clarificadores e informados relatos autobiográficos de varios analistas.

Manuel González de Molina, junto con Sevilla Guzmán, fundó el pionero Master Agroecológico en la Universidad de Córdoba. Hunde sus raíces en el movimiento de jornaleros rurales andaluces y reúne la doble condición de militante e historiador. Recuerda su paso por la Plataforma Unitaria de Estudiantes (PUE)  y por el Movimiento Comunista. Del último Marx y el Populismo ruso recupera la idea del carácter revolucionario del campesino. Como historiador comprometido, señala que, en la Transición, con las grandes movilizaciones de los jornaleros y su demanda de la tierra, retornó el debate sobre la cuestión rural, produciéndose posteriormente el encuentro de dicho movimiento con el ecologismo. Como representante de los Verdes, participó en dos legislaturas (1982 y 1984) en el gobierno de coalición con el PSA. Época en qué la producción agroecológica alcanzó casi el 20 por ciento del territorio.

Hoy, sin embargo, el sistema de cultivo familiar, base de una eventual transición verde, está dejando paso a un modelo empresarial, muy mecanizado, con escasa y mal remunerada mano de obra, gestionado por sociedades anónimas y grandes fondos de inversión. Con todo, señala que en la actualidad España se sitúa entre los diez países con mayor proporción de cultivo ecológico.

El ingeniero asturiano Jaime Izquierdo Vallina fue funcionario comprometido con la gestión rural en Asturias y, así mismo, asesor ministerial en los gobiernos de Rodríguez Zapatero entre 2007 y 2011. La apuesta era el desarrollo de la progresista Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural con la que el PSOE se había presentado a las elecciones. Un proyecto que el posterior triunfo electoral del PP desestimó. El activista asturiano rechaza la política de creación de parques naturales, y la presión de los neorrurales para «dejar espacio al lobo» defendida por ciertos grupos ecologistas. La protección de la naturaleza pasa, según él, por el desarrollo económico y social de sólidas comunidades rurales que tomen el testigo de las antiguas aldeas y parroquias asturianas para así avanzar hacia el desarrollo de un modelo rural postindustrial inédito. Sería necesario además volver a conectar campo y ciudad, como sucedía en las sociedades preindustriales. Es decir, recuperar el modelo de comercio de proximidad y consumo local.

Ramón Villares, acreditado historiador del agro gallego, levanta un documentado fresco de la historia del mundo rural gallego. En él convive en la actualidad un grave abandono con el dominio de un doble monocultivo: el maderero basado en el foráneo y perjudicial eucalipto y el lácteo-ganadero anclado en una ganadería estabulada. Sin embargo, el hoy desaparecido campesinado fue central en la historia gallega y vivió largo tiempo con gran independencia y autonomía de las grandes urbes gallegas.

Este libro, que tiene un interesante antecedente en el texto Ecología, campesinado e historia[1], es también un homenaje a los colectivos comprometidos con la recuperación del mundo rural, así como con el avance de la justicia y la democracia en el históricamente olvidado campo español. Y ello por su pretensión de recuperar el control sobre el sistema de alimentación, las relaciones laborales y el modo de producción expropiado y controlado por el capitalismo. En la situación crítica que vivimos hay que saludar este oportuno, ameno y erudito libro por su contribución a una necesaria transición verde y a un desarrollo justo del agro español.

10/06/2026

Juan Tabares es profesor de filosofía jubilado

[1] Ecología, campesinado e historia. Eduardo Sevilla Guzmán y Manuel González de Molina, Eds. Las ediciones de la Piqueta 1993. Madrid.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ

Fotografía: Viento sur

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