Top Posts
¿Y SI LA NOCHE ES MÁS LARGA DE...
Invitación a la Feria Internacional del Libro Infantil...
Calaveras mexicanas de cristal: ¿mito o realidad?
Filtran datos de Revista Espejo tras solicitar información...
LA TRISTEZA COMO VALOR DEMOCRÁTICO CONTRA LA ULTRADERECHA
Fiscalía General de la República reporta 20 veces...
Abordaran las implicaciones pedagógicas de 3 nuevos protocolos...
Encuentro en defensa de los territorios y por...
Brasil: un poco de agua al vino
Señor del Nicho, que los desaparecidxs regresen a...
  • Colectivo Insurgencia Magisterial
Portal Insurgencia Magisterial
Banner
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
Espacio principalEspacio secundario

Por un socialismo que reclame soberanía y defienda al trabajo, contra el wokismo y el imperialismo

por RedaccionA febrero 26, 2026
febrero 26, 2026
449

Por: Carlos Martínez. 26/02/2026

En el debate político contemporáneo existe una confusión deliberada, alimentada por los grandes aparatos financieros y mediáticos, sobre lo que significa ser socialista hoy. Se ha impuesto una narrativa que identifica a la izquierda exclusivamente con las banderas del progresismo cultural, el globalismo y un atlantismo militante, mientras se sepulta el núcleo duro del pensamiento socialista: la lucha de clases, la soberanía popular y el antiimperialismo. Es urgente desmontar este tinglado y recuperar la herencia de quienes fundaron los grandes partidos socialistas europeos.

La herencia secuestrada: de Jean Jaurès a Pablo Iglesias

Cuando hablamos de socialismo auténtico, debemos mirar a figuras como Jean Jaurès o Pablo Iglesias. El primero, fundador del Partido Socialista francés, fue un marxista convencido, un pacifista radical que luchó contra la guerra y por la emancipación de la clase obrera. El segundo, padre del PSOE, defendió la organización sindical, el estado obrero con forma de República y la soberanía de España frente a cualquier injerencia al tiempo que ambos eran internacionalistas. Los dos entendían que el socialismo no era una teoría abstracta, sino la herramienta de los trabajadores para transformar su realidad material.

Hoy, los partidos que llevan sus nombres han renegado de esa herencia. El PSOE fue reconvertido al atlantismo y al neoliberalismo por Felipe González, y desde entonces ha profundizado su alineamiento con la monarquía, la OTAN y los dictados de Bruselas. El Partido Socialista francés es una sombra de lo que fue, subordinado a las élites financieras y a las fundaciones que, como la secta fabiana en Reino Unido, llevan décadas vaciando de contenido obrero a la socialdemocracia y el laborismo para convertirlos en un vehículo de intereses ajenos a la clase trabajadora.

El giro woke: la coartada del neoliberalismo

El llamado «wokismo» no es una evolución del socialismo, sino su antítesis. Nacido en los campus universitarios estadounidenses y promovido por megafortunas como la de George Soros, este fenómeno ha actuado como un caballo de Troya dentro de la izquierda. Sustituye la explotación de clase por la fragmentación identitaria, la soberanía nacional por el globalismo sin fronteras, y la lucha económica por la performance moral.

En España, Podemos primero y Sumar después han sido los introductores de esta agenda, convenientemente alineada con los intereses del Partido Demócrata estadounidense y de las grandes tecnológicas que aspiran a dominar el mundo. Mientras tanto, el PSOE, necesitado de estos socios para sobrevivir electoralmente, ha asumido sin rubor ese marco cultural, abandonando definitivamente cualquier pretensión de representar a la clase obrera. El resultado está a la vista: una izquierda que desprecia a los trabajadores, que defiende políticas migratorias sin control ni derechos que precarizan el mercado laboral, y que calla ante los crímenes del imperialismo anglosajón.

Referentes de un socialismo coherente: Lafontaine y Wagenknecht

Frente a esta deriva, existen voces que mantienen viva la llama del socialismo democrático consecuente. Oskar Lafontaine es un ejemplo señero. Siendo secretario general del SPD alemán y ministro de finanzas, dimitió por negarse a aplicar las políticas neoliberales impuestas por la UE. No se calló. Desde entonces, ha recorrido un camino que le llevó a fundar Die Linke y, cuando este partido claudicó ante el wokismo y el belicismo contra Rusia, a dar un paso más. Hoy, junto a Sahra Wagenknecht, impulsa la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una formación que ha roto el molde: es socialista, soberanista, pacifista y crítica con la OTAN y la UE. El BSW se ha atrevido a condenar el genocidio de Israel en Palestina y a denunciar que las sanciones a Rusia destruyen la industria europea mientras EEUU se enriquece. Esa es la izquierda que necesitamos.

Otro referente ineludible es George Galloway, exdiputado laborista expulsado del Partido Laborista por su coherencia antiimperialista. Hoy lidera el Workers Party of Great Britain, una fuerza que enfrenta al establishment británico, defiende a Palestina, apoya la Revolución Bolivariana y Cuba, y mantiene una relación respetuosa con China, reconociendo sus esfuerzos por un mundo multipolar. Galloway no se anda con rodeos: denuncia el carácter sionista, neoliberal y antiobrero del laborismo actual, y construye una alternativa desde la clase trabajadora.

Contra la OTAN y la UE antisocial

No puede haber socialismo auténtico sin una posición clara contra la OTAN. Esta alianza militar es el brazo armado del imperialismo estadounidense, y cualquier izquierda que la acepte está traicionando a los pueblos. La guerra de Ucrania ha sido reveladora: mientras la izquierda woke y atlantista coreaba consignas belicistas, la clase obrera europea pagaba la factura energética y veía cómo se desviaban recursos hacia el complejo militar-industrial. Los socialistas debemos exigir la paz, la disolución de los bloques militares y unas naciones de  los pueblos y soberanas, no de los mercaderes de armas.

En cuanto a la Unión Europea, ha quedado demostrado que es una máquina antisocial. Diseñada para garantizar la libre circulación de capitales y someter a los estados a la disciplina de los mercados, impone recortes, precarización y pérdida de soberanía. La socialdemocracia europea, lejos de reformarla, se ha convertido en su principal gestora. Por eso, desde posiciones socialistas, debemos ser al menos profundamente críticos con esta construcción, y apostar por una cooperación entre naciones soberanas que anteponga el bienestar social a los intereses financieros.

El lugar de los socialistas: con la clase obrera y la soberanía

El socialismo es científico o no es nada. Se basa en el análisis materialista de la realidad, no en teologías identitarias. Nuestro lugar está junto a quienes sufren la explotación, la precariedad y la pobreza, aunque sea relativa. Está con las mujeres trabajadoras, defendiendo sus derechos frente a la explotación sexual y reproductiva, no con discursos vacíos que las convierten en banderas de batallas culturales.

El desprecio de la izquierda woke hacia la clase obrera ha tenido un efecto devastador: ha empujado a millones de trabajadores a los brazos de la extrema derecha. No podemos limitarnos a lanzar mensajes huecos contra el fascismo mientras nosotros mismos abandonamos el terreno de las necesidades materiales de la gente. La única respuesta efectiva es volver a lo básico: organizar a los trabajadores, defender su soberanía, construir bloques antiimperialistas y enfrentar al globalismo que nos machaca. Por tanto construir un gran bloque con los expulsados de la globalización, de las políticas de la UE y por el neoliberalismo.

Conclusión: reconstruir el socialismo desde la verdad

Los socialistas de hoy tenemos la responsabilidad de reconstruir una alternativa real. Eso significa recuperar el legado de Jaurès, de Pablo Iglesias, de Largo Caballero. Significa aprender de Lafontaine, Wagenknecht y Galloway. Significa decir sin tapujos que estamos contra el wokismo pequeño burgués, contra la OTAN, contra el genocidio en Palestina, contra la UE antisocial, y a favor de la soberanía, el trabajo y la paz.

No nos escondemos. No nos avergonzamos de nuestras ideas. Sabemos que los grandes poderes financieros y sus fundaciones controlan los aparatos de la izquierda oficial, pero también sabemos que la historia la escriben los pueblos cuando se organizan. Ahí está nuestro lugar: en la lucha de clases, en la calle, en los lugares de trabajo, en los barrios. Construyamos partidos del trabajo, defendamos la soberanía de nuestras naciones y forjemos un mundo donde el socialismo vuelva a ser sinónimo de esperanza para quienes más lo necesitan.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ

Fotografía: El común

Compartir 0 FacebookTwitterWhatsapp
RedaccionA

noticia anterior
Mientras la SEV promueve la inclusión, discrimina a Maestras y Maestros: regala 2 MIL PESOS a las(os) afiliados al SNTE
noticia siguiente
El reto de desconectar en la era de WhatsApp

También le podría interesar

EL PROGRESO VERSUS LA HUMANIDAD

octubre 15, 2026

¿Se acabó el socialismo en Cuba?

octubre 7, 2026

La defensa de Cuba y el socialismo –...

septiembre 17, 2026

AVISO

Estamos realizando labores de mantenimiento en el Portal.
Algunas elementos no están funcionando adecuadamente.
Gracias por tu comprensión.

VENTANAS A PALESTINA

Visitas de Septiembre de 2026

Miércoles a las 7 de la noche

¿Derechos de Autor?

21 eventos a la semana

Red de reporterxs

Análisis que diseccionan

Opinando sin algoritmos

Canal de difusión

Nuestros pasos…

Comentemos desde Bluesky…

Delcy Rodríguez, restableció relaciones con Israel, al igual que Espriella en Colombia. En Argentina, Milei se declara "el presidente más sionista del mundo". En Chile, José Antonio Kast nombró agregados militares al igual que en Honduras. LEER EN: insurgenciamagisterial.com/la-riesgosa-...

[image or embed]

— Portal Insurgencia Magisterial (@insurgenciam.bsky.social) 7 de octubre de 2026 a las 10:45

@2020 - Insurgencia Magisterial

Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
@2020 - Insurgencia Magisterial

Leer también:x

El triunfo de Jara en las primarias...

septiembre 27, 2025

“El socialismo participativo es un escenario abierto...

junio 23, 2020

¿Cómo organizarnos sin que el colectivo anule...

noviembre 1, 2021