Top Posts
Invitación a la Feria Internacional del Libro Infantil...
Calaveras mexicanas de cristal: ¿mito o realidad?
Filtran datos de Revista Espejo tras solicitar información...
LA TRISTEZA COMO VALOR DEMOCRÁTICO CONTRA LA ULTRADERECHA
Fiscalía General de la República reporta 20 veces...
Abordaran las implicaciones pedagógicas de 3 nuevos protocolos...
Encuentro en defensa de los territorios y por...
Brasil: un poco de agua al vino
Señor del Nicho, que los desaparecidxs regresen a...
Sanción del IMPI a Penguin Random House por...
  • Colectivo Insurgencia Magisterial
Portal Insurgencia Magisterial
Banner
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
Espacio principalEspacio secundarioPedro Pozas Terrados

España frente al fuego. Cuando la falta de prevención alimenta las llamas

por RedaccionA julio 29, 2026
julio 29, 2026
314

Por: Pedro Pozas Terrados. 29/07/2026

Cada verano España vuelve a mirar al fuego con sorpresa, como si los incendios forestales fueran una desgracia inesperada, una maldición inevitable contra la que poco se puede hacer.

 Pero la realidad es otra: los grandes incendios que arrasan nuestros montes, amenazan pueblos y obligan a miles de personas a abandonar sus hogares no son únicamente una consecuencia de la naturaleza. Son también el resultado de años de falta de prevención, de abandono rural, de decisiones políticas insuficientes y de una sociedad que durante demasiado tiempo ha tratado el bosque como un paisaje y no como un ser vivo que necesita cuidados permanentes.

La crisis climática ha cambiado las reglas del juego. Las olas de calor son más intensas y frecuentes, las sequías más prolongadas y los episodios extremos más habituales. Temperaturas que hace décadas eran excepcionales forman ahora parte de nuestros veranos. El monte llega al periodo de máximo riesgo convertido en un auténtico polvorín: vegetación seca, humedad mínima, vientos cambiantes y unas condiciones que convierten una simple chispa en un monstruo difícil de detener.

No es mala suerte. No es una casualidad. Es el clima que hemos alterado y una nueva realidad a la que todavía no hemos sabido responder.

Pero sería un error culpar únicamente al cambio climático. El fuego también se alimenta de nuestra propia desidia. Durante décadas hemos permitido que nuestros montes se abandonen, que muchas zonas rurales pierdan población, que la vegetación se acumule sin una gestión adecuada y que la prevención se convierta en una tarea secundaria frente a la emergencia del verano.

Un país no puede pretender apagar incendios de sexta generación en agosto mientras en invierno olvida limpiar los montes, mantener cortafuegos, gestionar el combustible vegetal y fortalecer los equipos profesionales de prevención. No se puede sustituir la planificación por la improvisación. No se puede esperar al humo para empezar a actuar.

Hemos construido un modelo basado demasiadas veces en reaccionar cuando llega la tragedia: más medios cuando el fuego ya avanza, más reuniones cuando las llamas ya han destruido, más declaraciones políticas cuando los ciudadanos han perdido sus casas, sus recuerdos o incluso la vida.

Pero los incendios se ganan antes de que comiencen.

Se ganan en invierno con cuadrillas forestales estables trabajando sobre el territorio. Se ganan con profesionales reconocidos, bien formados y con condiciones dignas. Se ganan recuperando una relación equilibrada entre el ser humano y el monte. Se ganan con pastoreo controlado, con aprovechamientos sostenibles, con gestión del paisaje y con comunidades rurales vivas.

Los bomberos forestales no pueden ser considerados trabajadores temporales de una emergencia que se repite cada año. Son guardianes del territorio, igual que lo son quienes protegen nuestros mares, nuestros ríos o nuestra biodiversidad. Su trabajo no empieza cuando aparece la columna de humo. Empieza muchos meses antes, cuando preparan el bosque para resistir.

También debemos hablar de responsabilidad política. Cada gran incendio vuelve a mostrar las mismas escenas: administraciones que se culpan entre ellas, competencias enfrentadas, falta de coordinación y una utilización partidista de una emergencia que debería unir a toda la sociedad.

El fuego no entiende de ideologías, territorios ni colores políticos. Las llamas no preguntan quién gobierna antes de destruir una montaña, un pueblo o una familia.

Por eso España necesita un gran pacto de Estado frente a los incendios forestales. Un acuerdo que esté por encima de las disputas partidistas y que permita actuar con rapidez cuando la emergencia lo requiera, coordinando todos los recursos disponibles y poniendo siempre en el centro la protección de las personas y del patrimonio natural.

La prevención no puede depender del calendario electoral. No puede ser una fotografía de verano junto a un helicóptero. No puede reducirse a discursos cuando las llamas ya iluminan el horizonte.

Necesitamos una estrategia nacional basada en la prevención permanente: equipos profesionales estables, medios suficientes, investigación, tecnología de detección temprana, coordinación real entre administraciones, limpieza de zonas próximas a viviendas y pueblos, persecución firme de quienes provocan incendios y educación ambiental desde la infancia.

Porque también existe una responsabilidad ciudadana. Una colilla, una quema irresponsable, una negligencia o una conducta imprudente pueden convertirse en una tragedia colectiva. Cuidar el monte no es solo una obligación de los gobiernos; es una responsabilidad compartida.

España no arde por destino. Arde por decisiones.

El clima seguirá poniendo a prueba nuestra capacidad de respuesta durante las próximas décadas, pero todavía estamos a tiempo de elegir otro camino. Podemos aceptar veranos de ceniza, pueblos amenazados y bosques desaparecidos como una nueva normalidad, o podemos construir una cultura de prevención donde cada árbol sea entendido como una defensa contra el futuro.

Porque proteger los bosques es proteger el agua, el aire, el suelo, la biodiversidad y nuestra propia supervivencia.

El bosque no pide nada a cambio. Pero nos lo da todo.

Y si seguimos olvidándolo, llegará un día en que no tendremos que mirar cómo arden los montes desde lejos. Tendremos que preguntarnos por qué dejamos que ardiera nuestro propio futuro.

Fotografía: PEDRO POZAS TERRADOS

Compartir 0 FacebookTwitterWhatsapp
RedaccionA

noticia anterior
La cofradía macholibertaria: cuando la crueldad se convierte en identidad
noticia siguiente
Analizando la agonía del diálogo en la urgencia del encuentro

También le podría interesar

La protesta social desafía una Europa en crisis

octubre 25, 2026

David Jorge: “Después de 1939, el movimiento comunista...

octubre 13, 2026

«Clima y democracia en Occidente: o se salvan...

octubre 10, 2026

AVISO

Estamos realizando labores de mantenimiento en el Portal.
Algunas elementos no están funcionando adecuadamente.
Gracias por tu comprensión.

VENTANAS A PALESTINA

Visitas de Septiembre de 2026

Miércoles a las 7 de la noche

¿Derechos de Autor?

21 eventos a la semana

Red de reporterxs

Análisis que diseccionan

Opinando sin algoritmos

Canal de difusión

Nuestros pasos…

Comentemos desde Bluesky…

Delcy Rodríguez, restableció relaciones con Israel, al igual que Espriella en Colombia. En Argentina, Milei se declara "el presidente más sionista del mundo". En Chile, José Antonio Kast nombró agregados militares al igual que en Honduras. LEER EN: insurgenciamagisterial.com/la-riesgosa-...

[image or embed]

— Portal Insurgencia Magisterial (@insurgenciam.bsky.social) 7 de octubre de 2026 a las 10:45

@2020 - Insurgencia Magisterial

Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
Portal Insurgencia Magisterial
  • Inicio
  • La casa de todxs
  • Chical de voces
  • Las hortalizas
  • Reporteras(os) y Columnistas
  • Poesía insurgente
  • Eventos
@2020 - Insurgencia Magisterial

Leer también:x

Amazonas. Huni Kuin: la vida y el...

septiembre 5, 2019

Una sociedad sustentada en la desigualdad y...

noviembre 24, 2020

Un encuentro para impulsar la educación crítica...

junio 10, 2026