Por: José Yorg. 11/10/2025
“Todo sistema económico detenta un rol pedagógico, ya que opera como un dispositivo ideológico que moldea la subjetividad de los ciudadanos, orientando sus modos de actuar y de interpretar la realidad. Todo sistema económico es, de modo inevitable, un sistema de pedagogía social.”. Julio Olivera (1973)
El llamado Gran Reseteo o Gran Reinicio no es otra cosa que la evidencia más clara de un sistema capitalista en declive, que busca reinventarse para preservar su dominio global. Jaime Villamuera, en su artículo ¿Qué es el Gran Reseteo o Gran Reinicio?, explica que esta iniciativa del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) pretende “transformar el modelo económico” y “reconstruir la economía mundial de forma sostenible”. Sin embargo, como el propio autor advierte, el plan “presenta cierta ambigüedad en las propuestas de políticas económicas concretas”.
Esa ambigüedad no es casual. Es la forma que adopta el poder cuando necesita reacomodar su hegemonía sin perder el control.
Lo que presenciamos hoy —y lo que sentimos en carne propia— es una decadencia estructural del edificio capitalista: el debilitamiento de la democracia, la erosión del orden jurídico global, el crecimiento de la pobreza, la inseguridad, la precariedad existencial.
Como hemos expresado en otros trabajos, “podremos disentir en muchos aspectos del análisis de la civilización actual, pero una circunstancia está más que probada: la batalla contracultural desatada por los nuevos representantes del gran capital global.” Es una lucha por el alma de la humanidad, por la conciencia colectiva, por el sentido mismo de comunidad.
El capitalismo, en su larga historia, ha atravesado tres fases: comercial, industrial y financiera. Todas ellas se han agotado. El sistema busca hoy un “reseteo” que le permita prolongar su existencia, pero sin alterar su lógica de acumulación y exclusión. De allí su insistencia en un nuevo comienzo del capitalismo, como si de una purificación técnica se tratase, cuando en realidad es una maniobra de supervivencia ideológica.
El cooperativismo como alba de una nueva civilización
Frente a ese crepúsculo del capitalismo, emerge el alba del cooperativismo.
No como simple reacción, sino como proyecto histórico alternativo, portador de una nueva pedagogía social, basada en la cooperación, la equidad, la participación y la justicia económica.
El cooperativismo encarna una racionalidad diferente, profundamente humana, que no busca reconfigurar el capitalismo, sino superarlo en conciencia y práctica. Es la expresión concreta de una ética solidaria que propone un nuevo modo de producción y de convivencia social.
Hoy, más que nunca, se hace urgente reconocer que no necesitamos un “reseteo capitalista”, sino una reconstrucción cooperativa de la sociedad. Ya tuvimos bastante de ese modelo que promete prosperidad y entrega desigualdad. ¡Basta!
El tiempo histórico demanda otro horizonte, y ese horizonte tiene nombre: cooperativismo.
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
Fotografía: José Yorg
