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El algoritmo no te manipula… tú ya venías así de casa

por RedaccionA septiembre 3, 2025
septiembre 3, 2025
462

Por: Jordi Martí. 03/09/2025

Llevamos años culpando al algoritmo de todos nuestros males. Que si polariza. Que si embrutece. Que si solo nos enseña lo que queremos ver. Que si genera burbujas, radicaliza a la gente, destruye el pensamiento crítico y convierte a personas normales en bestias conspiranoicas. Algo de razón hay. El algoritmo tiene lo suyo. Pero también hay una verdad incómoda que no gusta nada mirar de frente… el algoritmo no te convierte en idiota. Solo te da lo que ya buscabas. Porque tú ya venías así de casa.

El algoritmo no te obliga a seguir cuentas de “energía cuántica curativa” ni a tragarte vídeos de cinco minutos sobre cómo «la aspirina es un medio de control de masas realizado por alienígenas». Eres tú el que clicó. Tú el que te quedaste hasta el final. Tú el que pensó  que esto tiene sentido, mientras alguien con gafas de sol en un garaje hablaba de cómo las vacunas llevan microchips. El algoritmo, como mucho, tomó nota y dijo que, como esto te gusta… ¡toma más!

Y eso es lo que hace. Te sirve tu propio reflejo. No crea nada. Solo amplifica. Es como ese amigo que nunca te lleva la contraria, que te ríe las gracias aunque sean de pena, que aplaude cualquier chorrada porque quiere que lo invites otra vez. ¿Eso te convierte en víctima? No. Te convierte en protagonista.

Es curioso cómo hemos delegado nuestra responsabilidad intelectual en una fórmula matemática. “No es que yo me haya vuelto más radical, es que el algoritmo me empuja.” ¿En serio? ¿También te empuja a reenviar bulos? ¿A insultar en comentarios? ¿A no leer más allá del titular? No. Eso ya lo hacías antes. Lo que pasa es que ahora tienes excusa.

Claro, es cómodo culpar a una máquina. El algoritmo es el nuevo chivo expiatorio. Antes eran los medios. Luego los políticos. Ahora es “el algoritmo”. Siempre hay algo externo que justifica por qué actuamos como actuamos. Siempre hay un fantasma al que echarle la culpa de no pensar.

Pero seamos honestos. Si el algoritmo triunfa es porque nos conoce bien. Demasiado bien. Sabe que preferimos indignarnos que razonar. Que un meme funciona mejor que un argumento. Que la complejidad aburre y la exageración engancha. Sabe que la mayoría de gente no quiere informarse: quiere confirmar que ya tenía razón.

Así que sí, el algoritmo tiene responsabilidad. Pero no es el autor. Es el espejo. Uno que no te juzga, que no discute, que no se cansa de devolverte lo que pides, aunque no lo digas en voz alta. Uno que, a veces, da miedo no por lo que muestra, sino porque te das cuenta de que ese reflejo… eres tú.

Y lo peor es que, sabiendo todo esto, volveremos a abrir las redes sociales. Volveremos a deslizar el dedo. A consumir. A indignarnos. A compartir sin leer. Y cuando todo se incendie otra vez, diremos con tono lastimero… ¡es culpa del algoritmo!.

Pero no. Ya lo sabes. El algoritmo no te manipula. Solo te conoce.
Y eso, quizá, es lo verdaderamente inquietante.

Ya sé que el algoritmo puede manipular lo que se te muestra pero, al final, solo nos va a mostrar lo que nosotros queramos que nos muestre porque, curiosamente, el modelo de negocio no se basa tanto en qué consumir sino en cuánto consumir.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ

Fotografía: Xarxatic

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