Por: Instituto de Balística. 19/11/2025.
Teatralidad y prestidigitación
Existe una historia bíblica sobre un profeta guerrero, el juez Gedeón, que encabezando un ejercito de apenas unos cientos de hombres, logró engañar a sus enemigos, que lo superaban 100 a 1. A base de sembrar la confusión, se hizo pasar por una multitud de soldados bien armados, aterrorizando al enemigo, que decidió rendirse al primer combate, entregando la victoria a Gedeón.
Este episodio es todo un hito en las estrategias militares, y la política es una de ellas. Se cuenta que el Primer Imperio Mexicano en 1821 fue proclamado a raíz de un motín de un general iturbidista, que con apenas 200 hombres logró sembrar el caos, dando una imagen de rebelión popular en la ciudad, forzando al Congreso a elegir a Agustín de Iturbide como monarca.
El hecho de citar al general realista ancestro de los mirreyes no es casualidad. Lo que la derecha vende como una rebelión de enorme magnitud es en realidad un performance. Teatralidad y prestidigitación, elementos poderosos contra los no iniciados, le dice Bane a Batman antes de fulminarlo en la película de Nolan. 17, 000 personas y un Zócalo con huecos no es la Marcha sobre Roma de Mussolini, es apenas una marcha más en CDMX, acaso la novedad que ha dado por escandalizar a los comentaristas progresistas es que el mensaje era abiertamente conservador y reaccionario, pero tampoco es la primera vez que estos sectores se organizan.
A la marcha de este 15 de noviembre le precedieron una serie de movilizaciones contra las reformas del morenismo, como fue la defensa del poder judicial (acompañada de una huelga nacional en el organismo, lo que implicaba una base trabajadora movilizada en las calles), o la defensa del INE, la cual convocó al menos a 90,000 personas en 2023 (contadas por las mismas fuentes oficiales), de las cuales podemos presumir haciendo una descripción iconográfica de esta marcha, eran en su mayoría los mismos. Si queremos buscar su mito fundacional, debemos regresar al 2004, la Marcha Blanca logró convocar a mas de 300,000 personas solo en CDMX, con la misma consigna en la que se ha aglutinado la clase alta de este país: la inseguridad.
¿Un héroe? No quiero, ¡nosotros somos piratas!
En este mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso, y pretendiendo emular los levantamientos en Nepal se intentó incendiar la convocatoria llamando a una supuesta Generación Zeta, de jóvenes con la bandera de ONE PIECE dispuestos a derrocar gobiernos por el único hecho de ser gobiernos, recreando una imagen infantilizada de la juventud, como si en sus actos no defendiera una posición política y solo se alzara porque no hacerlo “es una contradicción hasta biológica”.
Sin embargo, el hecho de que esta generación vaciara la convocatoria, demuestra que ese mito divulgado desde 1968 es insostenible, y ha sido criticado por los mismos protagonistas del mayo francés y el 68 mexicano. Si bien su condición etarea le hace compartir inquietudes, existen muchos factores, como su relación con el saber, sus condiciones precarias y dependientes de sus mayores y su condición de clase lo que determina el poder de su movilización, si existen dudas al respecto, recuerden el movimiento de 2012, que iniciado en la Universidad Iberoamericana, terminó en una batalla campal en San Lázaro ya sin estudiantes de colegios privados.
Que hayan convocado a un sector de descontentos no debe alarmarnos, sino clarificarnos. No había grandes contingentes estudiantiles ni sindicales, acaso algún grupo de rancheros, en específico de Michoacán, un pueblo tan herido por décadas de guerra contra los burgueses de la droga, que buscaron en un sheriff local, producto de caciques rurales, al héroe que los protegiera. El que un grupo de iracundos haya sido usado como pirotecnia para llamar la atención de las cámaras, demuestra un signo de confusión, más no es el estado de todo el movimiento social.
Una geometría política no euclidiana
¿Qué fuerzas se están removiendo? Las categorías clásicas de la geometría política poco sirven en este momento. La izquierda se usa para denominar a un gobierno evidentemente burgués y útil a los USA y la ultraderecha podría englobar tanto al fandom de un estado totalitario como en la Europa de los 30, o bien un Estado disminuido a sus funciones represivas básicas, como lo fue Chile o Argentina en los 70. En México no hay ninguna fuerza que pueda resolver esas diferencias entre sectores reaccionarios, por mucho que Salinas Pliego se quiera vender como el elegido de los millonarios y los anti-derechos medievales. Mientras la gran burguesía siga enriqueciéndose como lo ha hecho con el gobierno de la 4T y mientras este siga tan lejos de China como Trump lo ha pedido, no hay motivo para creer en un Golpe de Estado, por si caso hubiera dudas, recordemos que el Ejercito ya dirige el rumbo de la política nacional y de la infraestructura gubernamental, conservando los mismos mandos y estructura que tenía Calderón.
Los trabajadores y sus organismos políticos, cooptados por el oficialismo, no acudirán en masa a reforzar los llamados de la derecha. Los sectores que se mantienen autónomos deben ocuparse no solo de reforzar sus posiciones, las cuales tímidamente comienzan a resurgir (el paro magisterial fue un punto de inflexión con este gobierno). No debemos pelear en el terreno de la burguesía ni ocupar sus consignas como el llamado a la seguridad. Debemos denunciar tanto el carácter reaccionario de estas movilizaciones, como su utilización por parte del gobierno socialdemocrata, que ahora está llamando a Santa Cruzada para salvar las conquistas democráticas frente al fascismo en puertas, viejo cuento del coco que ha sido usado cada que esta en crisis su legitimidad, y si no, recuerden como los intelectuales llamaron a cerrar filas con la izquierda del PRI en los 70, la consigna ”Echeverria o el fascismo” ahora se ha pintado de guinda.
Por último, no discutamos que tan negro era el bloque negro. No es el acto espectacular lo que hace anarquista a un grupo, sino la posición política que llena de contenido a ese acto. La violencia es una herramienta revolucionaria, no solo un gesto estético. Es tarea apremiante clarificar nuestros objetivos y en base a esto tomar decisiones de acción. En la lucha de clases, la inocencia no es pretexto. Ya hubo compañeros que por su fetiche del fuego fueron usados como carne de cañón en el EuroMaidan en Ucrania o que hoy están enrolados bajo las milicias del Kremlin. La mejor forma de combatir a viejos y nuevos fascismos no es defendiendo la democracia, sino promoviendo la revolución social. NOSOTROS A LO NUESTRO.
Fotografía tomada de redes
