Por: Egbert Méndez Serrano. 09/01/2026.
Con todo y sus matices, al menos hay cinco posturas frente a los bombardeos que Estados Unidos realizó en Caracas, Venezuela, que llevaron al secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
- Varios anticapitalismos, desde hace años, se han demarcado radicalmente del gobierno de Nicolás Maduro, siendo críticos del chavismo —incluso desde el gobierno de Hugo Chávez—. Son los casos de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) o la Corriente Revolución Permanente—y su red de diarios La Izquierda Diario— que en México tienen influencia a través del Movimiento al Socialismo (MAS) y el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), respetivamente. Pero también es el caso del Partido Comunista de México (PCM), quienes en 2024 se sumaron a la campaña de denuncia debido a que “el Gobierno de Maduro ilegalizó al Partido Comunista de Venezuela, y en una acción ruin entregó sus siglas a mercenarios para simular que recibió su apoyo”, como lo señalaron en sus redes (https://goo.su/FP6XYo). Otro tanto ocurre con los anarquistas y autonomismos, que por motivos distintos a estos marxismos, tampoco se alinean al chavismo. Estas corrientes no han sido omisas, ni se han callado frente al régimen venezolano, pero tampoco han apoyado ni apoyarán de ninguna forma al imperialismo norteamericano, están en contra de él.
- No todas las organizaciones antimperialistas han marcado su distancia radical frente al régimen venezolano. Sea por la idea del mal menor o por la plena confianza de que ese es uno de los caminos que debe seguir la lucha por la emancipación, han decidido apoyar con o sin condiciones al gobierno de Nicolás Maduro. Es el caso de la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela (https://goo.su/eJzZQp) o algunos sectores del partido Morena. Cierran filas contra el imperialismo, al mismo tiempo que defienden al chavismo.
- En el espectro de posturas, los gobiernos capitalistas denominados progresistas oscilan entre condenar los ataques, pero sin romper con Estados Unidos (https://goo.su/Gtzd), tal es el caso de México, Brasil y Chile. En Colombia, Gustavo Petro es el único que está convocando a movilizaciones y el que más ha tensado la relación con Trump, al menos retóricamente. En cuanto al gobierno de Sheinbaum, se ha mostrado timorato, quisiera posicionarse al margen del imperialismo, pero sus lazos estructurales se lo impiden; México lleva décadas, sino es que un siglo, sometido a los designios de Washington. Gobierne quien gobierne, sus derechos sobre nuestro país se mantienen, mediante lazos con el aparato productivo, acuerdos migratorios, tratados de libre comercio o de seguridad nacional.
- Hay quienes celebraron el secuestro de Nicolás Maduro, no sin criticar o dudar del papel de Estados Unidos. Detestan el régimen chavista, además de autoritario lo acusan de ser el responsable del empobrecimiento de la población —aunque callen olímpicamente la corresponsabilidad de los bloqueos económicos por parte de EEUU para tal situación—. Es el caso de diversos analistas (neo) liberales, como León Krauze (https://goo.su/5NXaLBc) o Denise Dresser; o de medios periodísticos como el de Carmen Aristegui.
- El polo extremo, defendido por corrientes de ultraderecha y neofascistas, no solo es celebrar los bombardeos norteamericanos en Caracas, sino pedirlos para Latinoamérica. Sostienen que Estados Unidos llevará libertad y democracia a Venezuela pivoteada por la intervención militar. Es el caso del gobierno de Milen en Argentina (https://goo.su/tuoM), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicanos. Su fanatismo o demagogia, prácticamente está ausente de análisis serios. Clasifican al progresismo de comunismo o socialismo, creen que son una especie de continuidad derivada de los totalitarismos burocráticos socialistas del siglo pasado; aunque esos gobiernos progresistas mantengan políticas neoliberales, prefieren desconocer la realidad para apalearlos electoralmente y desahogar su virulencia contra fantasmagorías dicotómicas del siglo pasado.
Verdad de Perogrullo: la intervención militar de EEUU no va a llevar libertad ni democracia a Venezuela. Las críticas al gobierno de Maduro, no son justificación para realizar secuestro. La lucha por la libertad, contra la opresión y explotación capitalista es producto de la lucha de los pueblos en su autodeterminación, no de la imposición de regímenes por parte del imperialismo. Avalar el secuestro, es legitimar que el uso de la fuerza militar es lo que vale, la ley del más fuerte. En el fondo, así opera el mundo, “entre derechos iguales, decide la fuerza”. Ejerce la libertad (absoluta) quien tiene más poderío castrense. No obstante, quitar la ficción del derecho, es allanarle el camino al imperialismo en su desesperación de remontar al verse rebasado económicamente por China. Es así que busca medidas de coerción para redoblar el sometimiento económico de lo que considera su patio trasero, actualizar la Doctrina Monroe.
Fotografía: Egbert Méndez
