Por: Egbert Méndez Serrano. 22/07/2025.
Bastante se ha documentado que la riqueza de Ricardo Salinas Pliego, presidente del Grupo Salinas, ha estado plagada de lodo y corrupción desde sus inicios. Heredero de una mediana fortuna, en 1993 el gobierno de Carlos Salinas de Gortari lo favoreció con la privatización de la televisora del Estado mexicano, que pasó a ser TV Azteca, para lo cual recibió un préstamo del hermano del entonces presidente, Raúl Salinas de Gortari.
En 2002, con un comando armado se apropió del Canal 40, ahora conocido como Proyecto 40. El gobierno de Vicente Fox Quezada no sólo legitimó la apropiación del canal televisivo mediante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también le concedió la licencia para fundar Banco Azteca y en 2003 se le autorizó operar su Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE).
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) reportó la AFORE Azteca como la más pequeña de la industria, pero la que tuvo mayor tasa de crecimiento en ese periodo, 535 %. En diciembre de 2012 administraba 259 mil 726 cuentas individuales, que representaban poco más de 10 mil millones de pesos; para junio de 2018 controlaba 2.5 millones de cuentas, equivalente a 66 mil 761 millones de pesos. El mayor “milagro” llegó ese mismo mes, al ganar una licitación por 3 años que le otorgaron 8.1 millones de cuentas de un jalón, de tal suerte que en el mes de agosto sumó 10.9 millones de cuentas, pasando al segundo lugar, solo por detrás de la AFORE de Banamex y desplazando la de XXI Banorte, del podio al 4º lugar.
El sexenio de Andrés Manuel López Obrador estuvo lleno de escándalos mediáticos contra Salinas Pliego, sobre todo por la evasión fiscal de 60 mil millones de pesos por parte del empresario, pero paradójicamente volvió a ganar la misma licitación para quedarse con las cuentas pendientes de ser asignadas y las inactivas, ahora por seis años, de 2022 a 2028. A junio de 2025, AFORE Azteca maneja 17 millones de cuentas individuales, la cuarta parte de las 68.7 millones que reporta CONSAR —muy por debajo está Afore Coppel, con 11.8 millones, en el segundo lugar—. Con un número similar de cuentas individuales bajo su control, en 2022 la AFORE Azteca fue la que más recursos recibió, 516 mil 213 millones de pesos para ser exactos, de los cuales dispuso para operaciones de las que nunca se entera la clase trabajadora “dueña” de esos recursos, además de cobrarles comisión por manejo de cuenta; cedió 368 mil 388 millones de pesos para mantener 147 mil 825 millones en su poder, ¡negocio redondo!
Hoy día no es un secreto que las AFORE fueron creadas con el objetivo de favorecer al capital financiero local-trasnacional, la clase trabajadora no ha obtenido ninguna mejora en su vida desde que fueron implementadas durante el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León quien en 1997 dijo que con su creación habría “apoyo a las empresas ya establecidas, para promover activamente la generación de empleos y el crecimiento económico”.[1]
La pregunta es por qué los gobiernos de la autodenominada Cuarta Transformación, el de López Obrador primero y ahora el de Claudia Sheinbaum Pardo, no quieren eliminar las AFORE, que han lucrado y hurtado los recursos de la clase trabajadora (no hay que olvidar cuando se les permitió cobrar doble comisión, una por cada depósito y otra por el total acumulado), la respuesta es simple: al igual que Zedillo, siguen protegiendo los intereses del capital financiero, por voluntad o por atadura. Hay que indicar que —aunque vayan juntos— otro tema es proponer un régimen solidario de pensiones.
El piso mínimo para un programa político de carácter social, antineoliberal, es regresarle el control de sus ahorros a la clase trabajadora, no hay medias tintas en eso. Si el partido MORENA no ha propuesto ese piso mínimo, es porque ha tomado partido por personajes repudiables como Ricardo Salinas Pliego; en la retórica electoral ambos bandos dicen ser opositores, pero los hechos muestran otra cosa, hay un sistema social que siguen engrasando para permitir la violencia del gran capital.
Fuentes de consulta
[1] Citado por María de Lourdes Martínez, en su libro ¿¡Qué transa con las AFORES!?, p. 97. Disponible en línea AQUÍ.
