Por: Federica Kesseler. 09/07/2026
OnlyFans se vende como la salida soñada para una generación que no llega a fin de mes. Pero los datos del primer informe de AMMAR-CTA y CONICET sobre trabajo sexual virtual en Argentina cuentan otra historia: pluriempleo, ingresos por debajo de la canasta básica y un sistema que una vez más nos ofrece nuestro propio cuerpo como única solución.
¿Quién no fantaseó alguna vez con la idea de vender fotos de sus pies? ¿Acaso acá nadie tiene una amiga con iPhone que en algún momento fantaseó con pegarla cobrando por mostrar una teta?
Todos alguna vez lo pensamos. Yo lo pensé. Vos lo pensaste. O lo estás pensando ahora mismo, leyendo esto.
¿Y por qué lo pensamos justo ahora? Mi generación, y en parte los millennials más jóvenes, los que hoy están en sus treintis, vivimos en un mundo digital que nos genera una obsesión constante con el éxito y con «pegarla», mientras habitamos al mismo tiempo un mundo analógico donde sobrevivir económicamente es el único horizonte posible.
Ahí, exactamente en esa grieta entre lo que el feed nos promete y lo que el mes nos cobra para subsistir (alquileres cada vez más caros, salud imposible, servicios como lujo), aparecen estas salidas rápidas, «fáciles» y romantizadas como OnlyFans(OF), que parecen ser las hadas madrinas del capitalismo moderno, viniendo a cumplirnos todos esos deseos de clase media que ya no podemos pagar de ninguna otra forma.
OnlyFans: la fantasía vs los números
Según el informe exploratorio de AMMAR-CTA y CONICET sobre trabajo sexual y plataformas digitales, la mayoría de quienes hacen este trabajo son pluriempleadas. Sí, no son famosas, son pluriempleadas como vos y como yo. Tienen en promedio 31 años. No viven en Miami y van al súper sin mirar los precios, porque la mayoría son de clase media, también como vos y como yo.
Los datos de ingresos lo dicen todo: el 20,6% gana hasta 500 dólares mensuales, el 16,3% entre 0 y 100 dólares al mes y el 17,9% hasta 1.000. Solo un grupo mínimo, menos del 2%, supera los 3.000 dólares. Es decir, la inmensa mayoría apenas llega a cubrir la Canasta Básica Total, que hoy se ubica en $485.030, un monto que ni siquiera incluye el alquiler.
Seguro que en algún momento de scroll compulsivo te encontraste con la nota de «renunció a su laburo de oficina y ahora gana en un día lo que antes ganaba en un mes trabajando en OnlyFans». Lo que no vas a leer en ninguna de esas notas es que el 53,6% de las personas que hacen este trabajo lo combinan con otro empleo, ya sea informal (66%) o formal (38%).
Si analizamos además cuántas horas demanda OnlyFans, se termina de caer el cuento del éxito fácil e inmediato. El 60,7% trabaja hasta 4 horas diarias en plataformas, el 23% hasta 8 horas y el 16,3% más de 8 horas. A primera vista, 4 horas por día puede sonar tentador comparado con las 8 o 9 horas de una jornada laboral promedio en Argentina. Pero hay que leer ese dato junto con los ingresos: buena parte de quienes trabajan hasta 4 horas son también las que ganan entre 0 y 100 dólares al mes, o a lo sumo hasta 500. Y dentro de ese 60% que trabaja 4 horas, muy probablemente se encuentre el 53,6% que tiene además otro trabajo formal o informal.
La gran mayoría no vive la vida de esas modelos de OnlyFans que viajan, que compran departamentos y dicen haberla pegado solo por pajearse en cámara. La gran mayoría es pluriempleada, llega justo, sostiene dos o tres trabajos al mismo tiempo y calcula mes a mes qué papel higiénico conviene comprar de acuerdo al tipo de hoja y los metros.
La esquina y la camarita: la misma crisis, distinto estigma
Otro dato que echa luz sobre este fenómeno: el 43% de lxs encuestadxs estudia actualmente y, de ellxs, el 69,9% cursa carreras terciarias, de grado o posgrado. Lo cual termina de dejar en claro que este es un problema de las mujeres jóvenes de clase media.
Ahora bien, si OF no es el trabajo soñado de los jóvenes millennials y de la Generación Z, ¿por qué cada vez hay más gente haciéndolo? Por la misma razón por la cual, cuando la crisis empieza a acechar, las esquinas del sur de la ciudad de Santa Fe se llenan de chicas cada vez más jóvenes. Pocas son las que eligen libremente trabajar de esto. Es la crisis económica y los salarios precarios lo que empuja a muchas a hacer un trabajo que los medios presentan como soñado.
Y las cifras del informe dejan muy claro que la diferencia entre las que salen a las esquinas y las que prenden una camarita es una sola. Georgina Orellano lo explicó así en una entrevista en Gelatina:
«Hacer OF socialmente está más aceptado. ¿Y por qué? Porque lo hacen mujeres blancas, porque lo hacen famosas. Inclusive muchas de ellas no se reconocen como trabajadoras sexuales: utilizan categorías como ‘creadora de contenido’, ‘modelo webcam’ o ‘influencer’. Pero son trabajadoras sexuales. Entendemos que puede ser por el estigma, que no quieran reconocerse como tales, pero autopercibite clase trabajadora, porque sos trabajadora. Podés crear contenido, sí, pero lo que estás haciendo tiene que ver con el trabajo sexual».
Con la sutileza de un algoritmo bien entrenado, la crisis económica empuja a muchas mujeres jóvenes de clase media hacia la única salida que parece estar siempre disponible, siempre accesible, siempre prometiendo algo que el resto de la economía ya no promete: nuestro cuerpo.
No es empoderamiento, es una nueva fase del capitalismo
OnlyFans no es más que un invento del propio capitalismo para normativizar y romantizar aquel trabajo que antes se encontraba en los márgenes de la moral y que históricamente aparecía cuando la subsistencia estaba al borde del precipicio. El problema es que hoy es la subsistencia de la clase media la que está en ese borde.
Y es ahí donde el capitalismo, una vez más, viene a ofrecernos a las mujeres «la salida». Pero ya no es una salida amoral ni ilegal. Es una salida que se vende en términos de éxito, en términos de «pegarla», en términos de conquistar esa vida neoliberal que nos venden en reels de 45 segundos.
OnlyFans es, en este sentido, la expresión última de aquel tecnofeudalismo del que habla Yanis Varoufakis. En el tecnofeudalismo que imagina Varoufakis, la plusvalía se genera teniéndonos consumiendo y produciendo valor constantemente en las redes, generando datos, atención y tiempo de pantalla. En el caso de OnlyFans, lo que se consume y produce esa plusvalía no son nuestros datos ni nuestra atención. Es lisa y llanamente nuestro cuerpo.

Escribe notas y colabora con el trabajo de redes. Se especializa en temáticas relacionadas al colectivo trans-travesti.
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Fotografía: Rebelión
