Por: José Rafael Flores Hernández, Manuel Llano Vázquez Prada. 04/07/2026
México tiene una alta dependencia de las importaciones de gas y productos refinados de Estados Unidos, la cual corresponde al 70 % del consumo nacional de gas, el 55 % de diésel y el 70 % de gasolina. Debido a que los campos convencionales están en declive desde la primera década del siglo, se ha mencionado la posibilidad de explotar los recursos no convencionales —gas y petróleo de lutitas— con el objetivo de aumentar la oferta interna de gas seco y petróleo para lograr con ello una mayor soberanía energética. Si bien es cierto que la explotación de estos recursos puede tener este beneficio, también tiene altos impactos y costos ambientales, entre los cuales uno de los principales es el consumo de agua asociado al uso de la técnica de fracking o fracturación hidráulica que se emplea para explotar este tipo de recursos.
Frente a esta situación, se realizó una estimación del volumen requerido de agua para explotar el equivalente a una fracción de los volúmenes prospectivos de gas y petróleo no convencionales del país, asumiendo los niveles de productividad e intensidad de uso del agua por pozo característicos de otras cuencas petroleras alrededor del mundo. Los resultados obtenidos indican que, para la recuperación de un volumen equivalente al 1 % del total prospectivo, se podrían requerir entre 749 y 1,455 pozos, con una demanda de agua que varía entre 5,466 y 47,097 MMlt (5.466 y 47.097 MMm³). Si la extracción fuera del 10 % del total prospectivo, se requerirían entre 7,492 y 14,549 pozos, con una demanda de entre 54,656 y 470,973 MMlt de agua (54.656 y 470.973 MMm³).
Al cruzar la disponibilidad de agua que presentan las áreas con mayor potencial para la extracción de petróleo y gas no convencional con los requerimientos de agua por fracking según su ubicación geográfica, estimamos el riesgo de déficit hídrico que implicaría la extracción de estos recursos. Si bien en el sur del país el riesgo hídrico es bajo, en las regiones del norte existen niveles de riesgo crítico, ya que no disponen de agua o la demanda por fracking superaría los niveles disponibles, lo cual hace inviable la explotación de los recursos no convencionales. Aunado a los altos costos económicos y el riesgo de contaminación de agua, aire y suelos que presenta la técnica del fracking, concluimos que la explotación de petróleo y gas no convencionales sería una apuesta equivocada para disminuir la dependencia energética.
Fotografía: Carto critica
