Desafiar lo malo del sistema es una maravillosa victoria*
Jorge Salazar García. 5/04/2026
Margrit Kennedy, en su libro “Dinero sin tasa”, afirmó en 1998 que de mantener un crecimiento económico sin equilibrar los factores de producción (deuda, gasto público, tasas de interés y desempleo), Estados Unidos (EU), inevitablemente, Estados Unidos provocaría un desastre global. La causa de fondo, se deduce, es la imposición del dólar en el centro de operaciones de un sistema monetario especulativo basado en el interés simple y compuesto. Su manutención, alertó Kennedy, demandaría conflictos bélicos cada vez peores. Tal pronóstico fue cumpliéndose en Irak (2003-2011), Afganistán (2001-2021), Ucrania (2022-), entre otras guerras y, ahora, en Medio Oriente.
La sangre de inocentes y combatientes ha corrido, en tanto unos cuantos se enriquecen sin medida alguna. En Irak y Afganistán asesinaron a un millón de árabes, eso sin contar los millones de muertos por enfermedad y hambre derivadas de esos conflictos cuyos objetivos con los mismos que hoy: aumentar la venta de armas, apropiarse del petróleo, saquear materias primas y el oro y, desde luego, oxigenar el petrodólar. Los beneficiarios son, igual que siempre, las corporaciones del ramo energético, inmobiliario, armamentista, tecnología militar, construcción, farmacéutico y financiero. A este último sector correspondieron las mayores ganancias, pues la guerra facilita la manipulación, a contentillo, de las tasas de interés y la especulación en las bolsas de valores. Todo ello, desde luego, a costa de los inversionistas menores, dineros públicos y la devastación de naciones enteras.
Hoy EU anuncia un cese al fuego para iniciar la distensión de la guerra con Irán y los mercados reaccionan en consecuencia para posicionarse lo mejor posible y revender acciones cuando Trump rompa las negociaciones. De llegarse a firmar los acuerdos de paz, las ganancias de las corporaciones y los amigos de Trump superarán los récords anteriores debido a la subida de precios y al manejo de las tasas de interés al antojo del capital. Posteriormente, poco a poco, esos indicadores descienden hasta generar una nueva crisis que los gobiernos capitalistas resuelven trasladando los costos (vía impuestos) a los trabajadores y desviando dinero público hacia las corporaciones. De ese modo, se han acumulado las enormes fortunas que hoy, insaciablemente, demandan crecientes intereses. Por ello, urge la destitución, de Trump, al menos.
I.-Colapso del petrodólar
Algunos economistas identifican a Ronald Reagan (1981-1989) como el iniciador de la economía especulativa. Este presidente aumentó la emisión de billetes para poder pagar el altísimo 15% de interés prometido a los inversionistas traídos de todo el mundo. Si Reagan hubiera mantenido la tasa de interés del 15% más allá de 5 años, hubiese tenido que desembolsar alrededor del doble de las sumas invertidas por los extranjeros. Ante esa imposibilidad decidió devaluar al dólar (imprimir mas billetes) convirtiendo a EU en el mayor deudor del mundo en tan sólo 8 años, después de ser el mayor acreedor. Así, siendo el único país del mundo que puede hacer dinero cuando quiera, imprime sin corresponder a un aumento productivo equivalente. De ese modo financia su deuda, déficit fiscal, comercial y globalizó la crisis de desconfianza en el dólar como instrumento ideal del intercambió comercial.
Y si un intercambio comercial no se sustenta en la confianza entre participantes, el proveedor dudará del valor adquisitivo del billete y el comprador desconfiará del precio puesto al servicio o producto que necesita adquirir. De esa manera no es posible generar una economía sana que beneficie a la comunidad, pues no impulsa un crecimiento real ni mucho menos fomente la buena fe en sus intercambios. Trágicamente, Reagan prefirió privilegiar el interés privado a costa de la fortaleza del dólar. Finalmente la desconfianza se ha desbordado con la especulación financiera global generada por la crisis energética.
II.-Decadencia en picada
Agredir a Irán de la mano de Israel, en el fondo se busca detener el colapso de petrodólar. Gracias a la resistencia indómita de esa nación, su estrategia parece estar produciendo el efecto contrario: agudiza la debacle del imperio del dólar. Por supuesto, la élite no pierde, aprovecha el conflicto para acopiar tierras y recursos naturales del planeta, tal como lo diagnosticó la Comisión Mundial de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo en 1987. Esta predijo, en su estudio titulado «Nuestro futuro común», que esos magnates agudizarían las crisis en los países endeudados en dólares porque gestionarían nuevos préstamos para pagar los intereses de los anteriores. América Latina, por ejemplo, entrega sus recursos naturales para hacer “frente a las obligaciones financieras” , comprometiendo su futuro. Fue eso lo que Margrit pronosticó hace 25 años sobre el modelo yanqui. El quiebre en la crisis energética, el endeudamiento y la especulación financiera de las tasas de interés, ya están sucediendo.
Antes de la guerra contra Irán, el dólar aún mantenía cierta hegemonía mundial debido a que invertía en inteligencia artificial (Apple, Amazon, Microsoft, Nvidia, Alphabet, Meta y Tesla) principalmente. China también lo hizo, pero en yuanes y teniendo la ventaja el superávit comercial. Consecuentemente, el yuán se fortaleció en tanto que el dólar se debilitó. Con el cierre del estrecho de Ormuz y el desbocamiento de la especulación financiera, la decadencia del petrodólar va en picada.
IV.-Quitarles el timón a los piratas
Mantener a la fuerza al petrodólar como instrumento de intercambio comercial internacional, sólo potencia el saqueo de las naciones vía deuda y pago de aumentos de los precios en los energéticos. El déficit comercial no puede combatirse con sanciones, ataques bélicos y aranceles unilaterales: es como echar gasolina al fuego. Lo anterior es tan evidente que Larry Fink (fundador de Black Rock) ya vaticinó una recesión mundial. Otro amigo de Trump, el presidente de JP Morgan Jamie Dimon, dijo que los efectos negativos acumulados de los aranceles serían “difíciles de revertir.»
Afortunadamente, millones de ciudadanos, impactados negativamente por la guerra en Irán, se movilizan. En más de 3 mil ciudades estadounidenses el descontento apunta hacia un paro general próximo. Ese paro podría ser respaldado por algunas empresas afectadas por el incremento de los costes de producción. Prácticamente, la recesión advertida por Larry Fink se adelantó. Vea estos datos: del 2024 al 2026 la economía yanqui decreció 0.8% (de 2.8% bajó al 2%). En cambio, China, su principal competidor, en el mismo periodo creció 0.4% (subió del 5% al 5.4%). Pareciera hora de expulsar a los piratas del barco antes de que ahoguen en sangre a todos los pasajeros. Por lo pronto algunos demócratas y republicanos ya están impulsando la destitución de Trump.
V.-Seamos victoriosos
Durante el mismo día que EU e Israel bombardeaban a Irán matando a 168 infantes, en España, se entregaban los Premios Goya. En ese evento la actriz Susan Sarandon pronunció su discurso que incluyó las siguientes palabras sobre la esperanza del escritor Howard Zinn (1922-2010):
-Tener esperanza en tiempos difíciles no es simplemente una ingenuidad romántica. Se basa en el hecho de que la historia de la humanidad no es sólo una historia de crueldad sino también de compasión, sacrificio, valentía y bondad. Si elegimos centrarnos solamente en lo peor paralizamos nuestra capacidad de actuar (…) Y si actuamos, por pequeña que sea nuestra acción, no tenemos que esperar a un gran futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes y vivir hoy en este presente, como nosotros pensamos que los seres humanos deben vivir, desafiando todo lo malo que nos rodea, es per se una maravillosa victoria”*
