Por: Movimiento Nacional por la Autonomía y la Democracia de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). 07/01/2026
Desde el Movimiento Nacional por la Autonomía y la Democracia de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), como parte de una comunidad académica comprometida con los derechos humanos, el pensamiento crítico latinoamericano y la defensa de la educación pública, manifestamos nuestro rechazo firme y razonado a las acciones de agresión, injerencia y uso de la fuerza ejercidas contra la República Bolivariana de Venezuela por parte del gobierno de los Estados Unidos de América.
Estas acciones representan una ruptura grave de los principios que sostienen la convivencia internacional y una transgresión de los marcos normativos que reconocen el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. La imposición de soluciones externas, ya sea mediante la presión política, el hostigamiento económico o la intervención armada, constituye una forma de violencia estructural que niega la soberanía popular y profundiza las asimetrías históricas que han marcado la relación entre el Norte global y América Latina.
Como comunidad universitaria, nos preocupa de manera particular la naturalización de estas prácticas y el papel ambiguo de instancias multilaterales que, por acción u omisión, permiten que se consoliden escenarios de intervención y desestabilización. La ausencia de posicionamientos políticamente claros y de mecanismos efectivos de contención debilita el sistema internacional de protección de los derechos humanos y abre la puerta a nuevas formas de dominación bajo discursos que se presentan como defensores de la democracia, o con artilugios legales de una falsa guerra contra el narcotráfico, pero que, por el contrario, en los hechos reproducen la lógica del poder imperial.
Consideramos indispensable insistir en que los conflictos entre Estados deben resolverse a través del diálogo, la mediación y el respeto mutuo, nunca mediante la coerción. Demandamos la suspensión inmediata de cualquier acción que implique interferencia en los asuntos internos de Venezuela y el reconocimiento pleno de la autodeterminación de su pueblo como condición básica para la paz regional.
Estas agresiones se inscriben en una crisis más amplia del modelo económico dominante, que continúa apostando por la expansión del capital a costa de la vida. La persistencia de un sistema basado en la explotación intensiva de bienes comunes, el extractivismo y la dependencia de energías de origen fósil no sólo agrava la emergencia climática, sino que alimenta conflictos geopolíticos, procesos de militarización y dinámicas de despojo territorial.
El extractivismo (minero, petrolero, gasífero y agrícola e industrial) se ha convertido en un mecanismo de opresión que impacta de forma directa a comunidades, pueblos originarios y sectores populares, vulnerando su derecho a un ambiente sano y a condiciones mínimas para una vida digna. Defender la soberanía de los pueblos implica también cuestionar un orden económico que sacrifica los ecosistemas, los cuerpos y los territorios en nombre de la ganancia y el control de recursos estratégicos.
Desde el Movimiento Nacional por la Autonomía y la Democracia de la UPN sostenemos que la educación pública, crítica y autónoma tiene un papel central en la construcción de alternativas frente a este escenario de agresión contra los paises de nuestra región. La universidad no puede ser neutral ante la guerra, el despojo y la devastación ambiental. No lo ha sido ante el genocidio del pueblo palestino y no lo será contra nuestra América Latina. La propia responsabilidad histórica es contribuir a la formación de sujetos críticos, capaces de comprender las raíces estructurales de la violencia y de imaginar horizontes civilizatorios basados en la justicia social, la cooperación entre pueblos y el cuidado de la vida.
Hacemos un llamado a las comunidades universitarias, a los movimientos sociales, a las organizaciones sindicales y a los pueblos de todo el mundo a fortalecer la solidaridad activa, el internacionalismo y la defensa colectiva de la soberanía. Asimismo, la unidad regional es una condición indispensable para enfrentar tanto la agresión imperialista como el modelo económico que la sustenta.
Reafirmamos nuestro compromiso con la paz, la autodeterminación de los pueblos y la construcción de un futuro en el que la educación pública y el conocimiento crítico estén al servicio de la dignidad humana y de la preservación de los ecosistemas. La defensa de Venezuela es también la defensa de América Latina y del derecho de nuestros pueblos a vivir sin tutela ni violencia externa.
