Por: Jean Sovon. 17/12/2025
La encriptación es un soplo de aire fresco para quienes enfrentan vigilancia sofisticada con programas espías.
La velocidad con la que evoluciona internet está volviendo a sus usuarios cada vez más vulnerables. Por su parte, la tecnología digital, que debería ayudar a concentrar y centralizar la información para evitar perdidas, no ofrece garantías contra los ataques cibernéticos ni los robos de datos personales que perpetran ciberdelincuentes.
De manera similar, la vigilancia masiva que hacen Gobiernos autoritarios y dictatoriales pone en peligro la vida de quienes parecen sospechosos o una amenaza a los poderes, básicamente defensores de derechos humanos y periodistas.
Los defensores de derechos y periodistas tienen que fortalecer la protección de su privacidad, para lo que deben tener comunicaciones seguras, sus fuentes de información (muy importantes para su trabajo de investigación) e información delicada, como documentos de investigación, información sobre violaciones de derechos humanos, etc. Por lo tanto, la encriptación parece ser una solución potencial para estas personas ante sofisticadas herramientas de vigilancia, como software espía.
Global Voices conversó con Kehinde Adegboyega, cofundador y director ejecutivo de la Red de Periodistas de Derechos Humanos Nigeria. La misión de la organización es dotar a periodistas y defensores de derechos humanos con prácticas éticas, resiliencia digital e innovación colaborativa, que garantice reportajes seguros e impactantes. En esta entrevista, Kehinde, que ha trabajado con periodistas para garantizar su libertad y seguridad digital, explica que la encriptación protege a periodistas y defensores de derechos humanos.
Jean Sovon (JS): ¿Qué es la encriptación, y cómo protege a periodistas y defensores de derechos humanos en su trabajo diario?
Kehinde Adegboyega (KA): La encriptación es básicamente una manera de ponerle un candado a la información para solo el destinatario pueda abrirla o leerla. Para periodistas y defensores de derechos humanos, es una línea de defensa vital. Cuando se usan aplicaciones de mensajería encriptadas o unidades encriptadas, aunque un tercero intercepte la información, no le encontrará sentido. Se protegen fuentes, evidencia importante y comunicaciones privadas, que a menudo son atacadas en entornos en los que la vigilancia y intimidación son comunes.
JS: ¿Puede dar ejemplos concretos de África occidental donde la encriptación ha impedido la vigilancia, robo de información o uso de información delicada para periodistas o activistas?
KA: Sí, definitivamente. En Nigeria durante las protestas #EndSARS, periodistas y activistas usaron aplicaciones encriptadas, como Signal y VPN, para coordinar de manera segura cuando aumentaron la vigilancia gubernamental y las restricciones de internet. Los grupos de chat encriptados hicieron posible difundir actualizaciones y material sin exponer a las fuentes. En Ghana y Gambia, grupos de derechos humanos también usaron almacenamiento en la nube encriptado para proteger entrevistas y evidencia, y evitar que la capturen o se filtre, sobre todo durante elecciones y protestas. En términos reales, la encriptación ha impedido graves daños en varios contextos de África occidental.
JS: ¿Cuáles son las principales amenazas o ideas equivocadas que rodean ahora a la encriptación, sobre todo en regiones donde la libertad de expresión está amenazada?
KA: Una de las mayores ideas equivocadas es que la encriptación solo ayuda a los delincuentes. En realidad, protege a los ciudadanos ordinarios —como periodistas, médicos, abogados y activistas— para que no los espíen o les roben su información. Lamentablemente, algunos Gobiernos usan la “seguridad nacional” como una razón para debilitar la encriptación o exigir acceso a puertas traseras. El peligro es que cuando la encriptación se debilita, todos se vuelven vulnerables. Otro problema es el poco conocimiento, muchos periodistas aún no entienden plenamente cómo funciona la encriptación o por qué es esencial para su seguridad.
JS: ¿Cómo pueden los Gobiernos encontrar un equilibrio entre asuntos de seguridad nacional, el derecho a la privacidad y la necesidad de encriptar para proteger la libertad de expresión y los derechos humanos?
KA: Se trata de generar confianza y transparencia. Los Gobiernos pueden buscar legitimar los asuntos de seguridad sin minar la encriptación. Esto significa poner una clara supervisión en torno a la vigilancia y prestar atención a las investigaciones, no una supervisión general. Naciones Unidas y la Declaración Africana de Derechos de Internet reconoce la encriptación como parte del derecho a la privacidad y la libre expresión. Así que en vez de prohibirla, los Gobiernos deberían invertir en cibercapacidad y leyes de protección de información que respete los derechos de los ciudadanos.
JS: ¿Qué herramientas, hábitos o mejores prácticas recomendaría a periodistas y defensores de derechos humanos para fortalecer su seguridad digital a través de la encriptación?
KA: Poco a poco, pero consistentemente. Usar aplicaciones encriptadas de extremo a extremo, como Signal, para conversaciones delicadas. Encender la encriptación de dispositivos en el teléfono móvil y el computador. Para correo electrónico, usar servicios seguro, como ProtonMail. Siempre tener un respaldo de los archivos en carpetas o unidades encriptadas. Y nunca olvidar lo básico, actualizar el software, usar contraseñas fuertes y permitir la autenticación de dos factores. Y más importante, capacitarse en seguridad digital. Organizaciones como la Red de Periodistas de Derechos Humanos Nigeria, Paradigm Initiative, Access Now y el proyecto Tor ofrecen herramientas practicas y guías que pueden marcar una gran diferencia.
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Fotografía: Global voices. Kehinde Adegboyega.
