Por: Carlos Peláez Hernández. UPN Ciudad Altamirano, Guerrero. 03/09/2025
Con el noble e importante propósito de formar profesionales de la educación, surge en 1978 la Universidad Pedagógica Nacional, como un organismo desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública. En 1992 con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, las unidades UPN del país se transfirieron a los estados de la República. De esta manera, la Universidad perdió su carácter nacional y la unidad académica, financiera y administrativa. El neoliberalismo de la época, la fragmentación, la falta de una ley orgánica y una cultura de la corrupción ha devenido en una institución autoritaria, antidemocrática y anacrónica; una universidad porfirista en pleno siglo XXI. La policrisis[1] –académica, laboral, económica, política y social– es el término que mejor define la situación actual de la gran mayoría de las 71 unidades y 136 subsedes del país.
Ante esta realidad, en 2020 fuimos convocados desde Ajusco para llevar a cabo el Congreso Nacional Universitario. Las tareas: resolver entre toda la comunidad –de acuerdo al artículo vigésimo primero transitorio de la Ley General de Educación Superior– la nueva situación jurídica de la UPN y su nuevo modelo académico. El CNU y el nuevo gobierno de la Cuarta Transformación brindaban así un halo de esperanza a los más de 60 mil estudiantes en todo el país (80% mujeres).
En el caso de la unidad 171, Morelos, instalamos la Comisión Organizadora el 8 de enero de 2021. El objetivo: convocar a la comunidad a que participe de manera horizontal, democrática y libre, sin coacción y sin violencia, buscando el mejor argumento hacia la definición de consensos y disensos rumbo a la construcción colectiva de yrumb una nueva Universidad. En s cierto que en todo momento se invitó a la comunidad a participar, a dar su punto de vista y se escucharon sus argumentos. Realizamos en primer lugar un diagnóstico de la infraestructura, de las condiciones laborales y estudiantiles, la situación financiera y el modelo académico. Los resultados: infraestructura escasa o deficiente, sobre todo en las subsedes. Ya que, por ejemplo, en Ayala no se cuenta con cafetería, un aula de cómputo, ni siquiera hay señal de teléfono y tampoco internet. Pese a que existen excelentes académicos y seres humanos, las condiciones laborales son pésimas debido a la jerarquía y a la burocracia: la mayoría de los profesores sufren losde contratos temporales al cubrir interinatos de cinco meses y medio el primer semestre; y cinco meses, el segundo. Son los interinos quienes tienen más carga laboral frente a grupo y otras actividades como investigación y proyectos educativos. Mientras que el personal de base con las categorías más altas tienen en algunos casos solo un grupo o poca carga académica. También observamos prácticas clientelares y nepotismo en la entrega discrecional de plazas.[2] En conclusión, la precarización académica-laboral y la desigualdad social son muy evidentes.
En cuanto a la función pedagógica de la Universidad, encontramos que no cumple cabalmente con las necesidades de la sociedad e incluso se ha apartado de la misma, dado que existe mucha desigualdad, discriminación, inseguridad y violencia en Morelos y en la región centro sur del país. La verticalidad jurídica y la burocracia tienen como fin formar estudiantes pasivos, acríticos y sometidos a un régimen que los hiere y daña en sus derechos y dignidad.[3] Ciertamente, los estudiantes no tienen voz, voto, becas ni apoyos institucionales. Al contrario, pagan cuotas de inscripción cada año más altas. Por parte de las autoridades, no hay transparencia sobre el uso de de los recursos, ni de ingresos ni de egresos …y tampoco nadie se los pide.
Después de trabajar en las sedes, se llevó a cabo un diagnóstico a nivel estatal, regional y por último, nacional. De abajo hacia arriba, sin delegados ni representantes y con una democracia horizontal, crítica y participativa. Así, observamos que la crisis no es propia de la UPN Morelos. La mayoría de las unidades UPN presentan casi las mismas condiciones precarias: falta de infraestructura, programas educativos rezagados (algunos de 1990), violencia institucional, privatización y altas colegiaturas. Profesores interinos “sin derechos”, sin concursos de oposición ni recategorizaciones. La incertidumbre jurídica con un toque de cinismo es el caldo de cultivo de la corrupción y de cacicazgos estatales –recientemente el director de Morelos duró 10 años en el cargo–. Entre todos, vimos cómo una noble institución con tan importante función –la educación de los futuros maestros y maestras y de profesionales de la educación– ha ido en declive. En ese sentido, el Congreso Nacional Universitario representó una nueva esperanza al ser una solución bastante factible y la condición sine qua non de toda transformación.
Tres fueron los grandes consensos nacionales del CNU aprobados por todas las regiones del país: autonomía plena por ley –de acuerdo a la fracción VII del artículo 3o constitucional–, recuperar el carácter nacional –y la homologación de las condiciones académicas para docentes y estudiantes–, y la democratización de la Universidad –con acceso público y universal al conocimiento, y con la participación horizontal de estudiantes, docentes y administrativos. En pocas palabras, con la autonomía tendríamos un autogobierno y una relación directa con Hacienda –sin desvío de recursos por los estados–. La autonomía de la UPN significa también la adecuación a la Nueva Escuela Mexicanay a los principios de la Cuarta Transformación en México. Es la oportunidad histórica de romper con el colonialismo ideológico presente en nuestro país y reproducido en escuelas y universidades. El Movimiento Nacional por la Autonomía y la Democracia de la UPN, –producto del CNU– defiende arduamente los resultados nacionales del Congreso, es decir, una autonomía federal democrática como paradigma universitario de organización democrática, horizontal, participativa e incluyente. Con la autonomía la UPN se fortalece y avanza.
¿Será que la 4T apoyará el acuerdo comunitario surgido desde las bases para lograr por la democratización de la Universidad Pedagógica Nacional? ¿Será que la 4T investigará y sancionará la corrupción que existe en las más de las 100 unidades UPN del país? ¿O será que el gobierno federal, las autoridades estatales y los charros del SNTE la respaldan? Está en las manos del Ccongreso de la Uunión y de la Dra. Claudia Sheinbaum –egresada de una universidad autónoma– la respuesta, la legitimidad y la consolidación de la 4T.
[1] Movimiento Nacional por la Autonomía y la Democracia de la UPN, (14 de enero de 2025), “La policrsisineoliberal autoritaria de la UPN”, Insurgencia Magisterial. Disponible en: https://insurgenciamagisterial.com/la-policrisis-neoliberal-autoritaria-de-la-upn/.
[2] Izquierdo S., Miguel A. (14 de junio de 2025), “La UPN Morelos, entre el clientelismo y el nepotismo”, La Jornada Morelos. Disponible en: https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/la-upn-morelos-entre-el-clientelismo-y-el-nepotismo/.
[3] Cf. Tlaulli Preciado, (20 de mayo de 2023), Reiteran que hay agresiones y acoso a alumnos de la UPN [Morelos], La Unión. Disponible en https://www.launion.com.mx/morelos/sociedad/noticias/227652-reiteran-que-hay-agresiones-y-acoso-a-alumnos-en-la-upn.html; La Jornada Morelos, (11 de marzo de 2024), “Denuncian acoso en la Universidad Pedagógica Nacional”. Disponible en https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/denuncian-acoso-escolar-en-la-universidad-pedagogica-nacional/; Voces Autónomas de la UPN, AgendaMXTV, (7 de junio de 2025), “Las luchas por la democratización y el fortalecimiento académicode la UPN (1981-2025)”. Disponible: https://www.youtube.com/live/wp-jdai2kR4.
