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El ‘New York Times’ contra Zohran Mamdani

por RedaccionA agosto 24, 2025
agosto 24, 2025
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Por: Ryan Cooper. 24/08/2025

Mientras Trump establece un estado policial y una red de campos de concentración, el periódico más importante del país intenta desprestigiar al candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York

El New York Times está en contra del candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani. Eso quedó claro después de que el consejo editorial del periódico anunciara en agosto del año pasado que ya no daría su respaldo a nadie en las contiendas políticas locales, sólo para dar marcha atrás y formular este 16 de junio un equívoco apoyo a un acosador sexual como Andrew Cuomo. Resulta que este editorial lo escribió David Leonhardt, que ni siquiera vive en la ciudad de Nueva York. Curioso.

Cuando Mamdani derrotó de todos modos a Cuomo, el Times redobló la apuesta. La semana pasada [a principios de julio], publicaron otro artículo (además de un alud de cobertura crítica complementaria) en el que se le acusaba de identificarse como afroamericano y asiático en una solicitud de ingreso en la Universidad de Columbia. Lo que implicaba claramente que Mamdani fingía ser negro para aumentar sus posibilidades de admisión.

Lo que ocurrió en realidad fue lo siguiente: en la sección de la solicitud relativa a raza y etnia, Mamdani –que nació en Uganda, donde pasó algunos años de niño, y que también vivió en Sudáfrica durante otra parte de su infancia– marcó esas casillas, pero también escribió “ugandés”. Como puede atestiguar cualquiera que viaje al extranjero, las categorías raciales norteamericanas resultan profundamente extrañas para los forasteros y directamente disparatadas para alguien como Mamdani. Además, a pesar de que su padre era profesor titular en Columbia, no le aceptaron. Esto no tiene nada de noticioso.

Las categorías raciales norteamericanas resultan profundamente extrañas para los forasteros

Mucho más interesante que la información era su fuente: Jordan Lasker, que consiguió los datos de la Universidad por medio de un hacker. El Times le identificó en principio sólo como “Crémieux”, su nombre de usuario en Twitter, describiéndole como “especialista académico y contrario a la discriminación positiva” y añadiendo incluso un enlace a su Substack (increíblemente racista). Pero el nombre de Lasker no sólo lo había publicado ya The Guardian en un artículo acerca de un congreso sobre “natalismo” lleno de racistas, sino que uno de sus pocos artículos publicados –otra pieza de racismo “científico”– fue tan atroz que hizo que despidieran a su coautor, Bryan Pesta, entonces profesor titular de la Universidad Estatal de Cleveland.

The Chronicle of Higher Education informó de la noticia en 2022. Pesta publicó el artículo “Global Ancestry and Cognitive Ability” (“Ascendencia global y capacidad cognitiva”), que escribió junto con Lasker, en el primer número de una nueva revista de la que era redactor jefe. Todo el número no era más que pseudociencia racista, pero peor aún, resultó que Pesta había obtenido los datos para su artículo mintiendo a los Institutos Nacionales de Salud sobre lo que pretendía hacer. Por eso lo despidieron, y merecidamente. Hay una razón por la que la “ciencia” de la raza está al margen del mundo académico: es una completa insensatez, el apartado de los bichos raros, los mentirosos y los fracasados.

Nada de esto aparecía en el artículo del Times. O bien los autores y editores lo sabían y optaron por encubrir a un troll racista, o bien no investigaron en absoluto su única fuente, tal vez porque les preocupaba que Chris Rufo les pisara la primicia. Su única concesión consistió en un añadido furtivo, señalando que Lasker “escribe con frecuencia sobre cociente intelectual y raza”. ¿Ah, sí? ¿Y qué escribe exactamente?

El incidente revela no solo la profunda podredumbre institucional del Times –por no mencionar su honda vena racista–, sino también la crisis general de la democracia norteamericana. En un momento en que la administración Trump va estableciendo un estado policial y una red de campos de concentración, el periódico más importante del país está trabajando mano a mano con un racista de alcantarilla, junto a donantes multimillonarios de Trump y en favor de los intereses de personas adineradas, con el fin de desprestigiar a un candidato socialista democrático a la alcaldía. La conclusión es que consideran que esta amenaza es mayor que la otra.

Siempre que se ha criticado al Times por su pésima cobertura sobre Trump, por restar constantemente importancia a sus escandalosos abusos y a su mente en decadencia, o por otorgar un sesgo enormemente positivo a sus  “victorias”, los principales reporteros y directivos del periódico se escudan en el mito del Periodismo Objetivo. “La independencia periodística exige voluntad de seguir los hechos, aun cuando te alejan de lo que suponías que era verdad”, declaró el año pasado el director del Times, A.G. Sulzberger, en una respuesta a los críticos.

La cúpula del Times sabe perfectamente cómo llevar a cabo un ataque político

Su cruzada anti-Mamdani deja al descubierto que se trata de un fraude evidente. La cúpula del Times sabe perfectamente cómo llevar a cabo un ataque político: se publican todas las historias críticas que se puedan imaginar, un día tras otro, dañando la reputación de su objetivo y creando la impresión de que existe un escándalo a su alrededor, aunque eso signifique ignorar las directrices mismas del diario sobre fuentes anónimas, que advierten explícitamente sobre la necesidad de considerar sus motivaciones. Cuando parece que una historia hace sangre, encargas más artículos que informen sobre un relato que finges no haber creado. “Mamdani afirmó en una ocasión que era asiático y afronorteamericano. ¿Tiene eso importancia?” (inicialmente, el pie de foto de esa noticia afirmaba falsamente que Mamdani decía ser negro).

Si no quieres que una historia se convierta en un escándalo –como cuando el ex jefe de gabinete de Trump, John Kelly, afirmó que Trump es un fascista que admira a Hitler– te niegas a publicarla, o si te preocupa que alguien más se apropie de ella, la publicas en las últimas páginas y sigues adelante. El Times mantuvo una línea similar cuando buscó apoyo para la guerra de Irak en 2002-2003: blanqueando la propaganda de la administración Bush con llamativos titulares de portada, mientras enterraba su propia información que desmentía esa propaganda.

Un contexto interesante para este desbarajuste es que una parte considerable de la clase dirigente demócrata de Nueva York ha respaldado o, al menos, ha aceptado a Mamdani como candidato. La fiscal general Tish James, el vicegobernador Antonio Delgado y el congresista demócrata Jerrold Nadler le han apoyado. Hasta la gobernadora Kathy Hochul le defendió con firmeza de los ataques de Trump. “No me importa que seas el presidente de los Estados Unidos, si amenazas con perseguir ilegalmente a uno de nuestros vecinos, estás buscando pelea con veinte millones de neoyorquinos, empezando por mí”, publicó en Twitter/X.

Hochul es una de las personas con peor ojo que yo haya visto en política. Y si una gobernadora que no puede hacer que su propio partido acepte a su candidato judicial es capaz de ver en qué dirección sopla el viento, debe tratarse de una brisa bastante fuerte. Dejando a un lado todo lo demás, llevar a cabo una histérica campaña de desprestigio de semanas de duración contra un tipo, supuestamente porque quiere abrir algunas tiendas de comestibles gestionadas por la administración pública y eliminar las tarifas de autobús, todo ello mientras Trump intenta consolidar una dictadura fascista, supone, vamos a decirlo así, una falta de prioridades. La cruzada del Times está justificando claramente las amenazas de Trump de despojar de nacionalidad y deportar a Mamdani, que en una sombría coincidencia es exactamente lo mismo que el psicótico dictador ugandés Idi Amin le hizo a su padre, Mahmood Mamdani.

La cruzada del Times está justificando claramente las amenazas de Trump de despojar de nacionalidad y deportar a Mamdani

Creo que los directivos del Times –junto con Andrew Cuomo, Eric Adams, el exgobernador de Nueva York, David Paterson, diversos ejecutivos del sector inmobiliario de Nueva York, etc.– son muy conscientes de lo que está en juego con lo que está haciendo Trump. Pero no les importa. Lo que sí les importa, como sostiene Cooper Lund, es preservar la actual estructura de poder corrupto y clientelismo que define la política neoyorquina. Mamdani luchará denodadamente por conseguir que se apruebe su programa, pero si triunfa, eso significará que la red clientelar ya no tendrá acceso automático a la oficina del alcalde (quizá con algunos billetes de avión en mano), ni a los amplios resortes de poder que se controlan desde ella.

Y para ello habrá que aplastar la incipiente revuelta que bulle en las bases demócratas, las cuales, a diferencia de 2017, se encuentran profundamente descontentas con su clase dirigente. El propio Mamdani es la prueba de que se puede sacar provecho de esa ira. Así que hay que pararlo a cualquier precio, aunque eso signifique que un vergonzante acosador sexual [Cuomo] o un titular en el cargo escandalosamente corrupto [Adams], dos a los que tiene Trump en el bolsillo, termine como alcalde en su lugar.

En otras palabras, la dirección del Times y sus aliados en la cruzada anti-Mamdani serían perfectamente felices como oposición controlada en una dictadura de Trump. Forman parte del podrido establishment que permitió el ascenso de Trump al poder, y hay que derrotarlos para que pueda alzarse una nueva generación de líderes –como Zohran Mamdani– para luchar contra él.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ

Fotografía: El diario de la educación. Joseba G. Plazuelo. Zohran Mamdani en la concentración ‘Resist Fascism’ el 27 de octubre de 2024. / Bingjiefu He

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