Por: VV AA. 29/06/2025
El éxito de la movilización contra el G7 organizada en Ginebra demuestra que existe una oposición decidida, popular e internacionalista frente a las políticas defendidas por las potencias capitalistas occidentales.
En las últimas semanas, las autoridades ginebrinas y francesas han intentado jugar la carta del miedo para disuadir a la población de sumarse a la movilización. El dispositivo de seguridad desplegado, los discursos alarmistas y las múltiples restricciones impuestas a las manifestaciones tenían como objetivo no tanto garantizar la seguridad como intimidar a quienes se niegan a quedarse como meros espectadores de las políticas de guerra, austeridad y destrucción ecológica impulsadas por las potencias del G7.
Esta estrategia autoritaria y securitaria ha fracasado: decenas de miles de personas se han reunido en Ginebra para afirmar que otro mundo no solo es necesario, sino que se construye a través de las luchas sociales, ecologistas, feministas, antirracistas e internacionalistas. La diversidad del cortejo y de las organizaciones presentes demostró la vitalidad de las resistencias frente a un orden imperialista basado en la dominación occidental, la competencia generalizada, la explotación y el saqueo de los recursos.
Los verdaderos alborotadores: la policía, las empresas cómplices y el G7. Al final de la manifestación, la policía comenzó a lanzar gases lacrimógenos repetidamente contra la marcha, dividiéndola en varios bloques, sin ninguna utilidad concreta salvo la de atemorizar a las y los manifestantes. Tras múltiples paradas y retrocesos provocados por los gases lacrimógenos, la marcha llegó como pudo a su destino.
Aunque las autoridades habían autorizado la presencia de los y las manifestantes hasta las 22:30 en el parque, la policía multiplicó las incursiones con gran despliegue de gases lacrimógenos, sin reparos en lanzar gas contra quienes disfrutaban de una cena prevista en el programa. Ante las amenazas de la policía, la organización decidió finalmente disolver la manifestación, con más de dos horas de antelación. Al abandonar el lugar, la policía siguió bloqueando las vías de evacuación y acorraló a numerosas personas que solo buscaban marcharse, entre ellas todo el equipo de seguridad. Ante esta violencia policial, todas y todos los manifestantes se mostraron solidarios, protegiéndose unos a otros y sin dejar a nadie atrás.
solidaritéS y el Nuevo Partido Anticapitalista (l’Anticapitaliste) celebran el éxito de esta movilización y agradecen a la coalición NOG7 y a la Huelga Feminista, así como a todas las activistas que la han hecho posible. Este fin de semana es un primer y alentador paso en la reconstrucción de un amplio movimiento social a escala internacional capaz de hacer frente al poder del capital y a sus apoyos fascistas, con el fin de construir otra sociedad más justa para todas y todos.
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Fotografía: Viento sur
