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Sin la voz de maestros, el nuevo modelo educativo no aterrizará en las aulas, dicen especialistas.

Por: Dulce Olvera y Efrén Flores. Sin Embargo. 17/03/2017

El nuevo modelo educativo se implementará desde agosto de 2018 y buscará reorganizar el sistema educativo, conformado por 35 millones de niños y jóvenes, a lo largo de diez años con base en cinco ejes para obtener una educación integral de calidad. Desde 1973, la educación en México no se renovaba de manera profunda. Académicos enfatizaron la necesidad de enfocar la calidad educativa en la infraestructura, materiales y condiciones socioeconómicas particulares.

En 2028, un estudiante de un jardín de niños público tendrá clase obligatoria de inglés; una estudiante de primaria contará con una materia de educación socioemocional para adaptarse a nuevas situaciones; un alumno de secundaria podrá aprender ética y un joven de un bachillerato accederá  a educación en tecnologías de la información y comunicación, arte y deportes, así como a la oportunidad de aprender robótica, educación financiera, economía o derecho.

Esto sólo si, como se planteó, se logra implementar en 10 años el modelo educativo presentado ayer en Palacio Nacional por el Secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer y el Presidente Enrique Peña Nieto. Éste busca actualizar a profundidad la Ley promulgada desde 1973 y se pondrá en marcha desde el ciclo escolar de agosto 2018.

Sin embargo, María Mercedes Ruiz Muñoz, especialista en Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV), lo ve “complicado” porque hay una serie de “valores y creencias” instaladas en los maestros sobre que la Reforma Educativa “responde a las políticas neoliberales, por lo que difícilmente van a aceptar el modelo. No hay mediaciones y no se recupera la voz de los docentes. Eso lo hemos observado en otros momentos cuando se han planteado cambios a nivel educativo”.

Académicos destacaron el atraso de 45 años en renovar el modelo y la importancia de establecer la calidad educativa a nivel local considerando la diversidad de los estudiantes y sus respectivas situaciones socioeconómicas (alimentación, salud e higiene).

“No es solamente que se implemente un modelo, sino el proceso desde el diseño de la política hasta que llega a las aulas, la situación socioeconómica de los alumnos, la infraestructura y los materiales”, aseguró la investigadora del CINVESTAV. “Son contradicciones que se observan cuando se presenta un modelo y lo que sucede realmente en las escuelas; hay un desconocimiento sobre las escuelas y lo que hacen los maestros”, agregó.

Asimismo, dijo, se debe enfocar el presupuesto en mejorar la infraestructura y materiales de los diferentes tipos de escuela porque eso influye directamente en el rendimiento de los más de 35 millones de niños y jóvenes del sistema educativo mexicano.

Ruiz Muñoz, miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, ha estado en trabajo de campo y ha observado que “los maestros hacen lo mejor que pueden en sus condiciones”. En un telebachillerato y una telesecundaria vio que no sirven las antenas ni computadoras, no hay televisión o no tienen señal ni internet. Cuando los alumnos tenían que estar conectados simplemente no podían.

“Algo muy importante es el apoyo a la infraestructura de las escuelas y para eso no hay presupuesto porque la mayor parte se va a pago de los maestros. Queda un margen de maniobra muy corto sumado al contexto socioeconómico donde llegan niños que en la mañana pueden tomarse un café y a la hora del recreo los ves en condiciones no muy buenas de salud. Es todo un circuito”, expuso.

Luego de reconocer que este proyecto logra “una mucho mejor articulación” entre la educación básica y la media superior, la directora del INEE, Sylvia Schmelkes del Valle declaró que pone a los estudiantes al centro y se reconoce que son diversos y, con miras a la equidad e inclusión, se deben atender de forma distinta.

Según la OCDE, sólo el 13 por ciento de los estudiantes mexicanos “desaventajados socioeconómicamente” son capaces de sobreponerse a su contexto social y alcanzar un grado de alto rendimiento de estudios dentro de su condición.

Por ahora, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2015 refirió que el desempeño de los alumnos en México “se encuentra por debajo del promedio” de la OCDE e hizo hincapié en que en las áreas de lectura, ciencias y matemáticas “menos del uno por ciento de los estudiantes en México logran alcanzar niveles de competencia de excelencia”.

El Presidente Enrique Peña Nieto expuso durante la presentación del modelo que la prueba PISA “da prueba puntual del atraso” del sistema educativo ya “agotado” desde el siglo pasado. Destacó que “se había dejado en el olvido” la infraestructura, impedía a los maestros tener una carrera basada en el mérito y ofrecía planes, programas y enfoques pedagógicos “retrasados”.

“Los más afectados por la falta de actualización en materia educativa han sido los niños y jóvenes, quienes no recibieron la formación que necesitaban para competir con éxito en la sociedad del conocimiento”, declaró el mandatario.

“LOS FRUTOS TOMARÁN TIEMPO”

La nueva propuesta demagógica del “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. Educar para la libertad y la creatividad” fue presentada en julio y discutida durante meses por maestros, padres de familia, académicos, empresarios, legisladores y organizaciones civiles, así como por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Para organizar los más de 300 mil comentarios se contó con la sistematización del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE).

“La reforma educativa empezó con la evaluación de los docentes y no con un modelo pedagógico para en función de eso evaluarlos. A un año de que concluya el sexenio qué se puede lograr para que el modelo llegue a las aulas. Primero debieron conocer desde abajo la situación de las escuelas y lo que hacen los maestros. No hay mediaciones pedagógicas”, destacó la también académica de la Universidad Iberoamericana, María Mercedes Muñoz.

Durante la presentación la académica y presidenta del INEE, Sylvia Irene Schmelkes del Valle, expuso la importancia de trabajar “para concretar estos esfuerzos y para que lo comprendamos como un sujeto a monitoreo y evaluación permanente que se retroalimente para una mejora continua. No esperemos algunos años para darnos cuenta que necesitamos un nuevo modelo educativo como lo hemos hecho en los últimos años de la historia reciente”.

La investigadora María Mercedes Muñoz dijo que la Ley Federal de Educación implementada en 1973 por el Presidente Luis Echeverría sería la reforma educativa más cercana, la cual planteaba la idea de una idea crítica, democrática y participativa, aunque cada Presidente “ha querido dar un toque principal” en el sistema educativo mediante mini reformas como la de la década de los 90 sobre el acuerdo nacional para la modernización educativa respecto al papel de los docentes.

“A lo largo de la historia de la educación hemos tenido varios intentos de mejorarla. Este modelo no es tan inédito”, detalló. Aunque este busca impulsar la enseñanza del inglés y de la tecnología.

Actualmente, de acuerdo con datos del INEE, el 5 por ciento de la población sabe inglés y según el Inegi, la tasa de analfabetismo de la población mexicana de 15 años y más ascendía en 2015 al 5.5 por ciento (4 millones 749 mil 57 personas). Es decir, cuatro de cada 100 hombres y seis de cada 100 mujeres de 15 y más años en México no saben leer ni escribir.

De esa población de analfabetas, la mayor parte de las personas tenían 75 años y más (28.5 por ciento); seguido por aquellas de entre 65 y 74 años (15.7 por ciento); 45 a 59 (6.6); 30 a 44 (3.1); y 15 a 29 años (1.2 por ciento).

Además, el 22.1 por ciento de jóvenes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, documenta el informe “Society at Glance” de 2016 de la OCDE.

En este panorama, el 80 por ciento del presupuesto educativo se va a servicios personales. En 2016 se contó con 723 mil millones de pesos  y para este 2017 hay dispuestos 715 mil millones. “El problema medular no es ese, sino otro: México gasta más en educación, pero debe invertir mejor”, evaluó Otto Granados, Secretario de Planeación y Evaluación de la SEP.

Un estudio de la OCDE determinó que mientras peor sea la infraestructura del lugar de estudios, peor es el rendimiento del alumnado. En el país, los directores en escuelas desaventajadas, escuelas rurales y escuelas públicas en México están más preocupados por los recursos materiales en sus escuelas que sus pares en escuelas aventajadas, urbanas y privadas.

“En México, la relación entre el perfil socioeconómico de la escuela y la preocupación del director en torno a los materiales educacionales es la segunda más fuertes de todos los países y economías que participaron en PISA 2015. Aún más, la relación entre la escasez de materiales educacionales y el rendimiento de los estudiantes también es fuerte”, destacó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

A partir de la implementación del modelo educativo, el Presidente Enrique Peña Nieto visualizó que “la escuela del siglo XXI” será un espacio en que las nuevas generaciones “aprenderán a aprender” y a lo largo de su vida a reflexionar y resolver los retos de su entorno con pensamiento crítico, creatividad e investigación.

“Los frutos tomarán tiempo y trascenderán este sexenio. Ahí la importancia de no posponerlo más. No podíamos condenar a los niños a una educación del siglo pasado. El lanzamiento del nuevo modelo educativo cierra la primera etapa de este proceso y hacerlo realidad es responsabilidad de todos”, concluyó Peña Nieto.

“REVOLUCIÓN EDUCATIVA” EN CINCO EJES 

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