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Reforma Educacional: el Gobierno chileno celebró solo.

Por: Javier Paredes Godoy. Pressenza. 07/08/2017

El proyecto aprobado en la Cámara es criticado por no terminar con el endeudamiento ni expandir la educación pública. También por no cumplir sus propias promesas, como la cobertura de la gratuidad. El fracaso motivó la reaparición de Beatriz Sánchez, quien subrayó que “esto justifica la existencia del Frente Amplio”.

En jornada extraordinaria la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reforma a la educación superior. Si bien la idea original se recogía desde el movimiento estudiantil, en el camino la idea ha sido interpretada, recortada y remedada. De la propuesta original de Bachelet, que proponía hacer un “cambio de paradigma” según se enfatizaba en 2013, hubo que implementar una gratuidad parcial y previa a la discusión del proyecto. Hubo que elaborar una promesa de plan de cambio del crédito con aval del estado y hubo que desprenderse de un plan específico para las Universidades Públicas.

El Gobierno se comprometió, a través del Ministerio de Hacienda, a ingresar el proyecto de reemplazo al crédito con aval del Estado (CAE) el 7 noviembre de este año y para el 1º de enero de 2019 generar la completa aplicabilidad de la gratuidad, desapareciendo el CAE.

Si bien hubo reacciones que valoraron la iniciativa, lo cierto es que nadie celebró el resultado de la votación. Fuera de algunas medidas parciales, nadie fuera del Gobierno celebra una “reforma” a la educación.

De parte del Gobierno, Camila Vallejo (PC) destacó el valor de “amarrar por ley la gratuidad universal” que comenzó bajo el actual período presidencial, implementada a través de Ley de Presupuesto, cuestión que implica su discusión año a año. De modo que destacó haber dado “un paso hacia desmercantilizar y entender a la educación como un derecho social”.

El UDI Jaime Bellolio (UDI) además de caracterizar el proyecto como “un engendro” destacó que constituye un engaño, pues la gratuidad no se alcanzaría. “Si el país crece al doble”, señaló, recién “el 2076 se cumpliría la gratuidad”.

Por su parte, el también miembro de la comisión de Educación de la Cámara, Giorgio Jackson (RD) criticó que la reforma “consolida el crédito con aval del Estado hasta ese período”. Y, más grave aún, apunta la mala fe del Ejecutivo, respecto del fin del crédito con aval estatal, pues “promete un proyecto que no va a lograr tramitar”.

Gabriel Boric (MA) resumió el resultado de la votación a través de un balance político del Gobierno: “esto pasa cuando se plantea hacer política a nombre de la sociedad pero sin la sociedad”, puntualizó que “lo vimos con la carrera docente, donde se impulsó un proyecto en contra de los profesores; en la reforma laboral donde se hizo un proyecto contra los trabajadores sindicalizados; y ahora con la reforma educacional, en donde no se considera ni al movimiento estudiantil ni a los académicos”.

Titubeos Presidenciales

El proyecto fue presentado en 2016. Sin embargo, no es el mismo texto que se votó por las ya apuntadas modificaciones que sufrió en el camino.

Desde que Michelle Bachelet tomó las banderas del movimiento educacional que marcara la agenda política del gobierno de Piñera, y la elección de Bachelet, han habido titubeos respecto de qué significa tal gesto.

Fue cuando aterrizó en Chile, luego de retornar de su puesto en ONU Mujeres en abril de 2013, cuando la entonces candidata de la Nueva Mayoría dio las primeras luces de qué entendía por hacer de la educación un “derecho social”. Y la gratuidad no formaba parte de ese concepto: “Creo que es regresivo que quienes pueden pagar no paguen”, dijo, enfatizando que “mi opinión personal es que no encuentro justo que el Estado pague la universidad de mi hija si puedo pagarla. Pero creo que hay muchos chilenos que no pueden pagar y tienen que endeudarse y vivir con incertidumbre y hasta miserias”.

Algunos meses después, y en medio del memorable espectáculo que tocó a la derecha protagonizar en su propia carrera presidencial, Bachelet precisaba su postura. En realidad, la cambiaba: “entendí muy claro el mensaje de los jóvenes, cuando decían que la educación no puede ser un bien de consumo”, declaró en la ocasión. En específico, afirmó que  “las universidades deben ser gratuitas, como un bien social” y remató: “el Estado pone la plata, pero debe ser sin fines de lucro”.

Dicha afirmación fue respaldada en el Programa de Gobierno de su campaña, en donde se prometían los principales elementos contenidos en el proyecto: mejorar la gestión, fiscalizar la prohibición del lucro y gratuidad progresiva. Prometía llegar bajo su Gobierno al 60% de los estudiantes más pobres y dos años después estaría completado el tránsito hacia la gratuidad universal.

“Justifica la existencia del Frente Amplio”

Fue precisamente el Congreso el lugar donde la candidata presidencial del Frente Amplio reapareció después de sus vacaciones. Allí realizó descargos a nombre de la joven alianza política, junto a los parlamentarios de la coalición y de su encargado de educación, el sociólogo Víctor Orellana.

Sánchez remarcó su rechazo al proyecto: “Son días tristes respecto de lo que pensamos que debe ser la educación superior en Chile”, declaró. Apuntó que este es un proyecto que da continuidad a la realidad chilena y no la transforma. En particular, señaló que “no se habla de la educación superior pública, de las universidades estatales”. En cambio, “nos quedamos discutiendo sobre un sistema de financiamiento”. Remarcó que “lo que planteamos no es una fiscalización dentro de lo que pasa, sino un sistema que se entienda completamente distinto”.

En cambio, Sánchez apuntó que “no solamente no se avanza en el sentido que queremos, sino que se profundiza una forma de entender la educación”. Afinó su crítica a que “se deja a los bancos como parte del sistema y se establece un compromiso de gratuidad que simplemente no se cumple”.

Por tales motivos, declaró que la votación sobre la reforma a la educación superior “justifica la existencia del Frente Amplio”

Víctor Orellana, quien también participa de la Fundación Nodo XXI, subrayó que el mercado educacional “no da para más”. Destacó que la gratuidad no es universal, que se mantiene el endeudamiento y, por tanto, “este no es el proyecto por el cual la sociedad se movilizó”.

Por último, Orellana traspasó un mensaje a los sujetos de la gratuidad: “nos gustaría decirle a ese joven al cual se le ofrece gratuidad: tú mereces una educación pública gratuita y de calidad. No solo un cheque, no solo una beca, sino una educación digna”.

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL PULSANDO AQUÍ.

Fotografía:  El Ciudadano

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