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No hace falta ser Eliot Ness: en México hay pacto de silencio de políticos y mafia, dice Buscaglia.

Por: Juan Luis García Hernández. Sin Embargo. 11/08/2017

El operativo antinarcótico en la Delegación de Tláhuac no logró que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, reconociera la operación de cárteles en el centro político del país.

Para Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, la presencia de las grandes organizaciones criminales en en la capital del país no data de esta administración, sostiene que eso ocurre al menos desde los últimos 10 años y que la posición tomada por los mandatarios es una forma de ignorancia injustificada o complicidad, que les trajo beneficios.

La capital del país también es el centro patrimonial de las bandas del narcotráfico, dice el investigador. Un espacio donde la política y condiciones logísticas –bodegas, transporte, rutas al extranjero, etcétera– empoderaron al crimen.

Buscaglia insiste en que sólo una participación ciudadana realmente activa, que incluso paralice el país, podría cerrar el paso a políticos ligados al crimen organizado. Y pone en la mesa una Reforma Electoral que privilegie los controles patrimoniales, auditorías de redes ciudadanas y una auditoría del Instituto Electoral, entre otras características.

Un operativo implementado por la Secretaría de Marina (Semar), cuatro narcobloqueos y ocho presuntos criminales abatidos no alcanzaron para que el Gobierno de la Ciudad de México reconozca la presencia del cárteles en la capital el país.

Sin embargo, Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, sostiene que sí operan en la Ciudad de México y que operan de la mano de las autoridades.

Para el especialista, el Jefe de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, minimizó el poder los ocho presuntos delincuentes abatidos el jueves pasado, entre ellos Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”, presunto líder del Cártel de Tláhuac. Pese a que las autoridades de la Ciudad de México niegan que las organizaciones delictivos que aquí operan tengan los mismos alcances que los grandes cárteles. Buscaglia apunta a que las operaciones de estos grupos son de dimensiones transnacionales.

“Toda persona que estudia la delincuencia organizada sabe que la infraestructura está concentrada en la Ciudad de México. No me refiero a la financiera, sino a la física, con la que ellos almacenan, distribuyen [mercancías]”, destaca.

Pérez Luna, abatido ayer, controlaba parte de la venta de estupefacientes en la zona oriente de la Ciudad de México desde el 2002, de acuerdo con un reporte de inteligencia. Buscaglia explica que la presencia de cualquier grupo del crimen no podría darse sin la complicidad de las autoridades.

¿Cómo depurar la colusión entre autoridades y los grupos criminales? El autor de Vacíos de Poder en México y, Lavado de Dinero y Corrupción Política refiere la necesidad de una reforma electoral de gran calado.

En entrevista con SinEmbargo, Buscaglia apunta que parte de la culpa por esta crisis la tiene la clase intelectual que no empuja propuestas que realmente combatan el flagelo de la corrupción y resalta la importancia de que se una la ciudadanía para dar paso a la presión internacional.

—Este hecho revela la presencia del narcotráfico en la Ciudad de México. Mas no termina de ser aceptado por las autoridades. ¿Es posible que no lo supieran?

—Desde hace mucho tiempo , muchos años y, más aún, los últimos 10 años. El centro patrimonial de la delincuencia organizada en México es la Ciudad de México. Los principales galpones de almacenamiento, de contrabando, armas y drogas están ahí. Principalmente, las que se transportan al exterior. Los principales centros de almacenamiento están en la delegación Iztapalapa, y ahí ex delegados como Valencia [Jesús Valencia Guzmán] lo saben muy bien.

—No obstante la negativa de las autoridades a reconocer el problema persiste…

—Toda persona que estudia la delincuencia organizada sabe que la infraestructura física está ahí. Entonces un señor como Mancera que diga que no hay delincuencia organizada, como decía Ebrard [Marcelo Ebrard Casaubón], y López Obrador [Andrés Manuel Lopez Obrador], es ignorante o es cómplice, una u otra, y en ambos casos merece ser enjuiciado políticamente y destituido inmediatamente.

—La ignorancia no libra de pecado en este caso…

—Ante ignorancia injustificada, se le llama ignorancia supina. Es decir, soy consciente de que debo saber algo pero decido no saberlo para que me vaya mejor. Y si no se trata de ignorancia, es de complicidad. La infraestructura está a la vista. Ahí se depositan miles de millones de dólares. Los cierto es que se saben donde están. No hace falta ser Eliot Ness. Hay un pacto político-mexicano de impunidad que deriva en el silencio sobre la existencia de la delincuencia organizada. De este pacto hay muchas versiones; por ejemplo, el Sistema Nacional Anticorrupción, que es una simulación político-mafiosa en la cual participan intelectuales. Negar la delincuencia organizada es otra manifestación del pacto.

—¿Ve positivo entonces que se realizara entonces este operativo?

—En buena hora que la Marina haya realizado un operativo y que comiencen a saltar las cloacas a la luz del día. Les vengo diciendo a Mancera, Ebrard, y López Obrador desde hace más de 10 años que llegué a México, que el centro patrimonial físico, no financiero, está en la Ciudad de México, y eso incluye el Aeropuerto de la Ciudad de México.

—¿Qué problemas acarrea denunciar estas situaciones?

—Esta conversación yo la tuve con delegados de Iztapalapa. Les comentaba exactamente donde había galpones de almacenamiento, no de pandillas, sino de la delincuencia organizada transnacional mexicana y no mexicanas. Hablo de rusa, china, ubicadas en la ciudad. Y en un momento dado que empezamos a caminar por esas zonas comenzamos a recibir amenazas. Así que eso es algo que se sabe para los que realmente estudiamos ese tema. Ahora, los intelectuales que trabajan para políticos mexicanos, y charlatanean todo el tiempo, sólo lo negaban. Como también negaban en el 2007 que México iba a caer en uno de los periodos de violencia más tristes y patéticos de su historia. A mí no me pagan por ser fiscal o policía en la Ciudad de México, si me pagasen yo iría y les mostraría donde están. “Todos saben pero pocos se atreven”, como dice una frase de la película Los Intocables, en referencia al almacenaje de alcohol de Alcapone.

—¿Es posible que haya presencia del crimen si no fuera con la permisibilidad de las autoridades?

—Es la permisibilidad obscena ya sea por ignorancia o complicidad. Hay quienes quieren hacerse pasar por ignorantes para que les sigan financiando las campañas y nadie se enoje. Entonces eso es algo que se ve mucho entre los políticos mexicanos, en donde le llegan millones de dólares a sus campañas y ellos se dan la vuelta para que después no tengan que contestar preguntas. Y tienes a los intelectuales de los mexicanos en todos los partidos, dependientes del dinero sucio. Toda esta gente te sigue negando la realidad porque negarla es terriblemente beneficioso.

—¿No es la violencia una evidencia de que hay narcotráfico?

—En los centros patrimoniales de la delincuencia organizada, donde ellos tienen a su familia, propiedades, galpones de almacenamientos, ahí hay violencia , pero no tanta violencia. Ellos protegen la propiedad, mercancía y de ahí la exportan. En cambio, ellos normalmente se disputan territorios de tránsito, de sus camiones, aviones, en las fronteras, pero en la Ciudad de México no vas a encontrar guerra civil. Ahora eso puede llegar a cambiar, cuando las autoridades comiencen a realmente a combatir la delincuencia organizada en México. Cosa que no han comenzado.

—¿Qué se podría lograr si se comienza a combatir?

—De acuerdo a nuestros cálculos, que yo publiqué en un libro que se llamó Lavado de Dinero y Corrupción Política, en México en un año debería estar decomisando, o extinguiendo, el dominio de más de 30 mil millones de dólares. Hablo de propiedades físicas, no de cuentas bancarias.

—¿Cómo nos deshacemos de la clase política coludida?

—Bueno, en países como Colombia, Italia, Indonesia, Argentina y últimamente Brasil, lo que han hecho es que millones de millones de personas se organizaron y paralizaron al país. No dejan que Slim, Salinas Pliego o las empresas funcionen. No pueden funcionar en un paro general. Y ustedes no están acostumbrados a eso porque han vivido por muchos años bajo un autoritarismo de partido único en el Estado. No conocen lo que es un paro general. Entonces la sociedad civil puede paralizar al país y, de ahí, se propone una Reforma Electoral.

—¿Cómo funcionaría ese proceso?

—Los precandidatos compiten abiertamente por el voto popular para llegar a las listas con tres tipos de controles patrimoniales para asegurarse de que no llegue dinero sucio a los precandidatos. Sin eso, sin comenzar por la Ley Electoral va ser imposible las demás reformas. Si no, no vas a poder garantizar que no lleguen mafiosos al poder político. En Brasil, en Colombia, forzaron una Ley Electoral que tenga esos elementos que te acabo de mencionar. Tienes listas abiertas, tres tipos de controles patrimoniales, una auditoría de redes ciudadanas, una auditoría del Instituto Electoral, y esas tres auditorías separadas e independientes se les llevan a cada precandidato.

—En México aún no se habla de esto…

—Eso es de lo que realmente los expertos comprados o por ignorantes no quieren hablar. Los que están promoviendo el baile del 3 de 3, y el Sistema Nacional Anticorrupción. No te quieren hablar de esta reforma electoral que se dio en todos los países que han empezado a limpiar las cloacas en que ustedes viven. Sin eso, van a seguir llegando una mayoría de mafiosos al poder político.

—¿Ve alguna oportunidad de que se impulsen estos cambios con las elecciones del 2018?

—No, porque la sociedad civil mexicana está muy fragmentada por terror de Estado, como el caso de Ayotzinapa. La mayoría están comprados a través de viajes a Europa, de reportesitos bien pagados, de leyes 3de3 basadas en consultorías de sociedad civil. Entonces esta fragmentación impide que surja un movimiento unificado como el de Brasil, o Colombia, que saque estas reformas adelante. Hasta que la sociedad civil no se levante alrededor de un líder como el que puede llegar a ser Solalinde, o el padre Pantoja, en Coahuila, y millones de personas se aglutinen detrás de un liderazgo y paren el país, sin violencia, como Argentina y Brasil, para forzar una Ley Electoral, no habrá cambios. Sin una ley antimafia como la que propongo, ya sea Anaya, Margarita Zavala, Meade, no importa el partido, sea quien sea, serán candidaturas sujetas a la infiltración de la delincuencia organizada.

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Fotografía: Sin Embargo

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