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Narvarte: dos años después

Por: Alejandro Saldaña Rosas. Rompeviento. 31/07/2017

A casi dos años de ocurridos los hechos, la PGJCDMX continúa agotando las investigaciones; no obstante la deficiente conducción de las mismas, la omisión de aplicar los protocolos para cada tipo de delito, la demora prolongada en la investigación, la negligencia e irregularidades en la recolección y realización de pruebas, así como la falta de exhaustividad en el seguimiento de líneas de investigación, constituyen violaciones al derecho al debido proceso y debida diligencia.

Recomendación 4/2017 de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (http://cdhdf.org.mx/wp-content/uploads/2017/06/reco_0417.pdf)

Dos años de impunidad. Dos años de injusticia. Dos años de “investigaciones” plagadas de errores, absurdos, sinsentidos e invención de culpables. Dos años en que las familias, los amigos y la sociedad toda seguimos exigiendo castigo a los asesinos de Mile Virginia Martín, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete, Nadia Vera y Rubén Espinosa. El crimen de la Narvarte permanece impune, dos años después de cometido.

          La Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México ha quedado a deber: no ha logrado establecer móvil del crimen, mecánica de los hechos, arma homicida ni culpables de los homicidios. No sólo eso: su trabajo ha sido un verdadero asco, violando en todo momento los protocolos para garantizar una investigación eficiente, pronta, ajustada a los mínimos criterios de profesionalismo, ética y responsabilidad. Su trabajo ha sido deplorable en todos sentidos. Dos años después el crimen permanece impune por lo que la Procuraduría capitalina está en deuda, en primer lugar, con los familiares de las víctimas y en segundo término, con la sociedad en general.

          De los tres detenidos, Daniel Gutiérrez Pacheco, José Abraham Torres Tranquilino y César Omar Martínez Zendejas, sólo Torres Tranquilino ha sido sentenciado aunque su defensa ha apelado la resolución del juez. A la luz de las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos capitalina y habida cuenta la fragilidad del expediente indagatorio de la PGJCDMX, no sería extraño que en poco tiempo los detenidos estén en la calle.

          El Procurador Edmundo Porfirio Garrido Osorio, quien sustituyó a Rodolfo Ríos Garza, tiene la obligación de dar resultados en breve sin embargo ésta no parece ser una posibilidad que vaya a hacerse efectiva, habida cuenta su nefasta actuación al frente de la Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Centrales. Como subprocurador Edmundo Garrido estuvo al frente de las “investigaciones” del multihomicidio de la Narvarte, lo que de suyo genera desconfianza y provoca sospechas plenamente fundamentadas de que su nombramiento no significará avance alguno en las investigaciones del crimen. El mensaje enviado por Miguel Ángel Mancera al nombrar Procurador a Edmundo Garrido es claro: no tiene ninguna intención de esclarecer plenamente y con absoluta certeza jurídica el asesinato de cuatro mujeres y un hombre cometido el 31 de julio de 2015 en un departamento de la colonia Narvarte.

          La Procuraduría capitalina –que aceptó cabalmente las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos- está en la obligación de investigar porque el caso sigue abierto, y por dos razones fundamentales:

En primer lugar por la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 4/2017, debido a la omisión de la PGJCDMX de investigar con la debida diligencia y perspectiva de género los feminicidios de Mile Virginia Martín, Yesenia Quiroz Alfaro, Alejandra Negrete Avilés, Nadia Vera Pérez y el homicidio del periodista Rubén Espinosa Becerril. La recomendación, extenso documento de 116 páginas en la que se incluye al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, recoge pormenorizadamente las innumerables violaciones cometidas por la PGJCDMX y por el Tribunal, en esencia en cinco direcciones: i) por contaminar la escena del crimen y no seguir los protocolos exigidos en investigaciones de homicidios, además de indebidamente filtrar información de la investigación; ii) por no seguir los protocolos institucionales establecidos por feminicidios (4 de las 5 víctimas eran mujeres), por no seguir los protocolos de averiguaciones previas en las que se involucren personas defensoras de los Derechos Humanos (Nadia Vera), por no seguir el protocolo de investigación para la atención de delitos cometidos en agravio de periodistas (Rubén Espinosa); iii) la recomendación establece que no se siguieron importantes líneas de investigación: las amenazas de muerte que había recibido Alejandra Negrete y las agresiones y amenazas en contra de Nadia Vera y Rubén Espinosa, que les obligó a salir del estado de Veracruz; iv) la recomendación señala el pésimo trabajo desempeñado por los forenses responsables del procesamiento de los cuerpos; v) asimismo, la recomendación establece las violaciones a los derechos humanos de los familiares de las víctimas.

En segundo lugar y como lo señala la recomendación de la Comisión de Derechos Humanos capitalina, la Procuraduría está en la obligación de dar seguimiento a todas las líneas de investigación. A TODAS las líneas de investigación, sin excepción.

          En este tenor, hay un escenario completamente diferente al de hace dos años: Javier Duarte de Ochoa y Arturo Bermúdez Zurita están detenidos y encarcelados. Ambos, el exgobernador y el exsecretario de Seguridad Pública, deben ser interrogados exhaustivamente puesto que los dos son responsables del hostigamiento a defensores de derechos humanos y activistas y de los asesinatos de periodistas en Veracruz. Duarte y Bermúdez son actores centrales en el clima de represión que se vivió en la entidad y que obligó a Nadia y Rubén a abandonar el estado. Recordemos que la casa de Nadia en Xalapa fue allanada y ella misma fue golpeada por policías de Bermúdez. Por su parte, Rubén fue amenazado en más de una ocasión y su equipo fotográfico fue robado por policías subordinados a Bermúdez Zurita.

          No olvidemos, no olvidamos: Nadia y Rubén fueron víctimas de la represión durante el duartismo. Y ambos responsabilizaron a Javier Duarte de lo que pudiera sucederles. Así lo dijo Nadia: https://rompeviento.tv/?p=5510. Así lo dijo Rubén:https://www.youtube.com/watch?v=S7opu4kejB0.

          La recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (o Ciudad de México) subraya que la Procuraduría capitalina “incumplió con su obligación de manera sistemática y continuada, debido a que el personal ministerial omitió realizar diligencias por motu propio que consideraran el contexto y antecedentes de agresiones, hostigamiento y amenazas por el desempeño de las actividades, que orillaron al desplazamiento interno tanto de Nadia como de Rubén del estado de Veracruz hacia la ciudad de México”.

          De seguirse cabalmente la línea de investigación que apunta hacia el Veracruz gobernado por delincuentes como Duarte y Bermúdez (entre otros), es ineludible vincular el exilio forzado de Rubén Espinosa con la salvaje agresión (que permanece en total impunidad) a los estudiantes de la UV cometida el 5 de junio de 2015.

          Como bien se sabe, la madrugada del 5 de junio de 2015 un comando parapoliciaco atacó a ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana que festejaban un cumpleaños en una vivienda cercana a la Unidad de Humanidades… y a pocos metros del PRI estatal. Se trata de jóvenes activistas que fueron salvajemente golpeados por órdenes salidas del Palacio de Gobierno de Veracruz, tal y como me lo dijo confidencialmente un agente de gobierno (un “oreja”) a las afueras del hospital donde fueron atendidos los jóvenes más lesionados. “La orden vino de aquí, profe” me dijo el oreja y agregó: “no le bajen profe, no le bajen; las cosas están de la chingada, ustedes no le bajen a las protestas”.

          Rubén Espinosa tomó las primeras fotografías de la vivienda donde fue el ataque, a pocas horas de sucedido. Rubén Espinosa salió de Xalapa el 10 de junio de 2015, a unas horas de que realizamos una marcha en protesta contra la agresión a los estudiantes que culminó en un mitin afuera de las instalaciones de Rectoría (que por cierto se desbordó cuando un grupo de estudiantes ingresó por la fuerza al edificio). Esa tarde las calles de la zona centro y de la zona UV de Xalapa estaban plagadas de policías vestidos de civil que fotografiaron a todos los presentes. Ese es el ambiente de tensión, amedrentamiento y agresiones que obligaron a Rubén Espinosa a exiliarse de Veracruz. La historia que siguió a su salida es bien conocida: denunció públicamente que temía por su vida. El 31 de julio fue asesinado, junto a Nadia, Mile, Alejandra y Yesenia.

          A dos años seguimos exigiendo justicia. Ni perdón, ni olvido: justicia.

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