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Más de la tramitología: “El canje de licencia de manejo o los pasos de la muerte”

Por José Eduardo Celis Ochoa Cordero. Insurgencia Magisterial. 2 de agosto de 2017

Queridos lectores de Insurgencia Magisterial así como de los demás sitios en los que apareció mi anterior acotación al estilo “Finanzas Personales” de la cual recibí toda una serie de agradables comentarios relacionados con la misma, lo cual agradezco infinito.

Pareciera ser que las castas que nos tienen oprimidos las cuales son: la casta política, la casta eclesiástica y la casta empresarial (la inescrupulosa) hacen todo lo posible porque la ciudadanía que se preocupa en ser consciente de cumplir sus obligaciones, en lugar de ser reconocida por ello y se la allane el camino para poder efectuar algún trámite de manera expedita, por el contrario, se le tiene que hacer sufrir y pagar las consecuencias de su osadía.

En mi acotación anterior charlamos detalladamente acerca de un par de trámites que corresponden, dentro de un gran trámite notarial, al gobierno municipal.

Déjeme decirle que la liga de esa columna se la puse en tuiter, tanto al alcalde xalapeño Américo Zúñiga, como a la cuenta del ayuntamiento xalapeño (insisto en no ponerle la hache de hache ayuntamiento) con la expectativa de tener al menos una respuesta de “hemos leído su nota y tomaremos en cuenta sus comentarios” o “bien una justificación al estilo de ellos en los que te lanzan una enorme lista de los trámites efectuados, actas, minutas de reuniones, etc.”, pero lastimosamente la respuesta fue un absoluto silencio, no obstante que la estadística de dicho tuit me reporta que el mismo fue leído por el destinatario.

Bien, resulta ser que ese aparatito que hoy en día ocupamos más que cualquier otra cosa y que anteriormente se llamaba teléfono celular el cual hace algunos años utilizábamos para hablar por teléfono y actualmente creo que es la función que menos utiliza, tiene una agenda que si la sabemos emplear, podemos programar eventos muy a futuro.

Así que allá por el 28 de julio pasado, la alarma de la agenda me notificó que el día 1 de agosto de este aciago 2017 tocaba la renovación o canje de la licencia de manejo.

Coincidentemente en esa semana de julio, una excompañera del IMSS externó en FB una queja del tiempo que le tomó efectuar dicho trámite, no sé si el que ella realizó fue por una licencia nueva o por canje, ya que cuando le pregunté acerca de los documentos que hay que llevar para ese trámite me mencionó uno que en el caso del canje no se tiene que llevar, me refiero al CURP, que por cierto cada vez más lo están solicitando para más trámites.

Bien, para no errarle, el sábado 29 pasé por el módulo de licencias, sito en plaza Ánimas de Xalapa, Ver. para cerciorarme de la documentación que debe acompañar a la licencia por vencerse.

Claramente se observa que en ese caso únicamente debes llevar el original de identificación oficial vigente y de comprobante de domicilio.

El día 1 de agosto de 2017 quedará grabado en mi memoria como uno de los peores inicios de un mes de agosto de toda mi vida, pues más que vivir, sufrí la experiencia de ver que todo aquello que se conoce en cuanto a la buena administración publica, a la calidad de los servicios que el estado proporciona, a la calidez de los mismos y hasta a lo que refiere al trato hacia las personas que tienen alguna discapacidad o son adultos mayores, no son consideradas por la casta política que nos gobierna, en lo absoluto.

A diferencia de mi columna anterior, esta vez no habrá que sacar un klennex para llorar, sino más bien tener la esperanza de que en esta ocasión el gobernador Yunes no solo me lea, sino que se preocupe en mejorar no solo este sino todos los servicios que por mandato de ley le toca otorgar al gobierno estatal.

Recuerde que estamos hablando únicamente del módulo de licencias de manejo que existe en plaza Ánimas de Xalapa, ya le tocará a usted pensar en el módulo que se encuentra en la ciudad en donde vive.

Ya con los documentos en mano me dirigí a plaza Ánimas llegando al sitio a las 9:10 am.

Lo primero que observas son varias colas, así que tienes que adivinar el cuál de ellas te toca para iniciar el primer trámite.

Sucede que preguntas oiga en ¿esta cola me toca iniciar el trámite? No señor, esta es la cola para el paso 3, la del paso 1 es la de junto ¡ah, muy bien, muchas gracias!

El primer y el segundo paso de la muerte

Eran las 9:10 am del 1 de agosto de 2017, ya situado en la cola que corresponde al paso 1 comienza mi sufrir. Pasan 5 minutos, 6, 7, 8, etc. y ¡no avanzas ni un paso! Por fin llega el primer paso de avance. Los minutos van corriendo lentamente, a duras penas llega el siguiente paso de avance de la cola, el tiempo sigue corriendo diez, quince, veinte minutos, vislumbras la puerta de entrada del módulo, la gente divisa de un lado hacia el otro, veinticinco, treinta minutos ¡ya casi! Como es relativamente temprano, ves a mucha gente de alguna manera tranquila, relajada.

¡No desayuné! Dice alguien, espero que no tarde mucho esto. Ojalá, le responde alguien.

Siguen corriendo los minutos, treinta y cinco, cuarenta, ¡cuarenta minutos! Por fin escucho en la puerta una voz que dice ¡paso 1! Me toca a mí, por un momento temí que me recibiera alguien de mal humor, pero para mi fortuna la gente joven que en ese módulo atiende cuando menos es amable. Paso al barandal respectivo, el chico me recibe los documentos, los escanea recaba un formato de pago, me lo entrega y me dice: “pase al paso dos que es el examen médico”, “si lo desea, puede hacerlo, ir a pagar al banco y regresar mañana para que entonces se forme en la fila del paso 3 y sea más rápido” ¡gracias joven, le digo, pero en realidad quiero efectuar todo el trámite hoy mismo.

Paso al examen médico, la joven doctora me hace un interrogatorio, que cuantos años tengo, que cuál es mi tipo de sangre, que cuanto peso, de qué color son mis ojos, que si sigo siendo donador de órganos y luego de ellos te hace un examen de vista y de oído, de los cuales salí bien afortunadamente. Curiosamente veo que a otras personas les toma la presión arterial, pero a mí no y tampoco lo hace a otras personas.

La doctora se despide de mi, con un ¡vaya a pagar al banco y regrese para el siguiente paso!.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que llegué a formarme en la primera fila del primer paso de la muerte? Nada más y nada menos que 50 minutos, son las 10:00 am.

Me dirijo al banco, como es día primero de mes, hay un buen número de personas, así que como aunque estoy en fila preferente se me ocurre revisar los conceptos del recibo que me imprimieron para pagar en el banco los cuales son los siguientes:

1.- Canje de licencia (tipo C) $400.20

2.- Examen médico                    160.08

3.- Fomento a la educación        84.04

4.- Redondeo                                 -0.32

Total                                             644.00

No se te olvide que el banco te cobra una bonita comisión de $13.00 pero eso es pecatta minuta.

Mientras paso a la caja, reflexiono en ese impuesto que amablemente nos endilga el gobierno del estado y que dice “Fomento a la educación” el cual por cierto ya nos han aplicado en otro tipo de impuestos como es el del derecho vehicular, ya sé que algún funcionario va a saltar y a decirme “ese no es un impuesto, es el pago de un derecho”, independientemente de que se trata de un eufemismo para disfrazar un impuesto, la pregunta obligada es ¿en dónde está ese dinero que diariamente engrosa las arcas del gobierno estatal? Porque te aseguro que en ninguna escuela has visto que se lo proporcionen. Si hacemos un cálculo de un aproximado de 100 personas que diariamente son atendidas tan solo en ese módulo, tenemos un mensual que fluctúa en alrededor de $168,080.00, insisto tan solo en ese módulo, habría que verificar en total lo que ingresa en todos los módulos que existen en el estado de Veracruz e insisto ¿en dónde está ese dinero? ¿tienes idea de todo lo que una escuela del nivel básico del estado de Veracruz, puede hacer con $168,080.00 tan solo que se los den una sola vez en un año? ¡Maravillas! Esa es la respuesta, cualquier escuela haría maravillas con esa lana, pero ¿qué tal la reforma educativa? ¡bien, gracias! ¿y usted?, como dije en mi acotación anterior, todo es un mero discurso de la clase gobernante.

El tercer paso de la muerte

Ya pasé a pagar a la caja del banco, con esas reflexiones que te acabo de comentar, me dirijo de regreso al módulo de licencias a la cola del paso 3.

Son las 10.24 am, todavía del 1 de agosto de 2017, ha trascurrido 1 hora con 14 minutos desde que llegué al primer paso de la muerte.

El tercer paso de la muerte consiste en que si llegas vivo, o todavía cuerdo, al barandal de “los acusados” ahí te tomarán todas tus huellas digitales, te recogerán tu licencia anterior y te harán un nuevo interrogatorio.

Son las 10:34, han pasado 10 minutos y tan solo hemos avanzado 2 pasos, con el chavo que se quejó que no llegó desayunado comenzamos a hacer cuentas, oiga si es un paso cada 5 minutos ¿en cuanto tiempo llegaremos a la puerta? ¡qué barbaridad, mejor hablemos de otra cosa, tiene razón –me dice- mejor voy por una coca!

Mis pensamientos en ese momento caen en la cuenta de que cuando estaba yo en la primera fila y casi por llegar a la entrada del módulo apareció un señor que necesita apoyarse en un bastón para deambular, nadie lo asistió, los del módulo no siquiera se percataron de su presencia. Ese señor iba a pasar al cuarto paso de la muerte. Él hizo un comentario ¡sufro mucho si estoy mucho tiempo parado!

Aquí nos damos cuenta entonces de otra serie de anomalías que comete el gobierno de estado: no hay una atención para discapacitados, ni para gente de la tercera edad (entre ellos yo), peor aún el barandal “de los acusados” ¡no está diseñado para chaparros! La gente de baja estatura sufre para llegarle al aparato que captura las huella digitales, ¿qué horas son cuando Eduardo llegó al barandal “de los acusados? Las 12:45 del día, han pasado 2 horas con 21 minutos desde que llegué a la cola.

Durante ese lapso, hay gente que ya cayó en la desesperación ¡me tengo que ir al trabajo! ¡ya se me está terminado el tiempo del permiso pedido! ¡regreso mañana! ¡no he desayunado, dejé mi coca en el barandal! (ya sabes quien dijo eso).

Una vez capturado lo que el chavo atrás del barandal tenía que capturar, me dice ¡ahora a la cola del paso 4!

El cuarto paso de la muerte

La última fila que corresponde al cuarto paso de la muerte es para la toma de fotografía y entrega de la licencia y se inicia a las 12:55 del 1 de agosto de 2017.

Luego de que a lo largo de estas horas se han llegado a desatar rumores como “dicen que se acabaron los plásticos y ya no nos van a atender” o bien “ayer estaba la gente tan enojada porque dieron las 4 de la tarde (hora en que se cierra el módulo) todavía había cola y como se negaron a atenderlos, los trabajadores se escondieron detrás del barandal.

En eso llega una señora y comenta, “este es el tercer día que vengo, ya que por razones de mi trabajo, no puedo llegar temprano, así que estoy haciendo el trámite por partes”.

Los comentarios con los vecinos de infortunio versan entonces en cosas que a lo mejor para las autoridades son pueriles como: “¿qué pasa entonces, porque ya me recogieron mi licencia anterior, si tengo un accidente o me infraccionan, Tránsito del Estado me da como válido este documento del recibo para no infraccionarme por no traer licencia? ¿peor aún, si tengo un accidente, la aseguradora me tomará como válido dicho documento a falta de la licencia vigente? Como digo, al parecer son nimiedades para la autoridad.

Al fin escucho el grito que me corresponde ¡paso 4! Me toman la foto y me entregan la licencia nueva, ¿hora del término? 14:23 del martes 1 de agosto de 2017. Han pasado 5 horas con 13 minutos desde que llegué al primer paso de la muerte.

Consideraciones acerca de los pasos de la muerte

Luego de esta penosa experiencia te das cuenta de muchas cosas, las cuales van desde ¿cómo es posible que luego de muchos años, la tramitología en lugar de mejorar empeore? ¿a dónde va nuestro dinero, específicamente el impuesto a la educación? ¿qué no pueden revisar el proceso y hacerlo más simple, incluso poniendo terminales punto de venta para que ahí mismo se pague con cargo a una tarjeta y únicamente quien lo haga en efectivo se traslade al banco?

Para paliar los pasos de la muerte

Aquí le pongo algunos consejos para paliar de alguna manera los pasos de la muerte:

  • Si va usted solo, lleve un libro, o audífonos para escuchar música en algún dispositivo y de ser posible lleve uno de esos banquitos plegables, para no sufrir mucho de tanto estar parado.
  • Si tiene la posibilidad de ir con al menos tres personas, hágalo para que cada una de ellas se posicione en una de las colas y de esta manera usted abreviará tiempo que vale oro.

Propuestas a los gobernantes:

  • Revisen todos los procedimientos de cualquier trámite que se les antoje y vean qué tan fluidos son en su realización, aparte de esto los invito a que chequen la expedición de un acta de nacimiento allá enfrente de la legislatura (insisto en quitarle la h) o una legalización de un documento, por citar otros ejemplos en los que la gente sufre mucho.
  • Verifiquen si en las oficinas (cualquiera de ellas) hay no solamente accesos para discapacitados, sino también protocolos de atención tanto para ellos como para los adultos mayores.
  • Tomen en consideración que mucha de la gente que se ve obligada a efectuar un trámite (de cualquier índole) es gente que trabaja en los horarios de oficina en los que ustedes atienden y que por consiguiente deben de ausentarse de su trabajo para lo cual en muchos de ellos deben pedir un permiso en el que se les descuenta de su salario el tiempo utilizado, imagínense si de una jornada laboral de 8 horas me tengo que ausentar 7 de ellas, considerando una hora de ida y vuelta de la chamba al módulo de licencias (por seguir con esta experiencia) mas las casi 6 horas que me llevó el trámite, resulta que perdiste no solo los $644 de la licencia, mas la comisión bancaria, mas lo que te descuentan de tu sueldo que sale prácticamente un día.
  • Hagan transparentes los destinos para los cuales han inventado determinadas cargas impositivas como la del fomento a la Educación, la ayuda para la Cruz Roja o los Bomberos (estas últimas sí con mayúsculas).

Pero como he dicho al parecer para la casta política estas son tan solo nimiedades, basta y sobra con que en tiempo de elecciones te tomes con ellos la bonita foto, te den una despensa, o una tarjeta sin fondos, al fin y al cabo ¡jódete pueblo!

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