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Lo peor del desafío es que se convierte en ejemplo: montaje politextual sobre la revolución zapatista

Por: Daniel Aguilar Ruvalcaba, Luciano Concheiro y Bernardo Núñez Magdaleno. Horizontal. 11/10/2017

En días pasados, María de Jesús Patricio, Marichuy, registró su candidatura independiente a la presidencia de la República. Como ha dicho ella una y otra vez: no vienen por los votos, vienen a echarle a perder la fiesta a la política clásica. Mandar obedeciendo…

«Votán Zapata era chiapaneco, se fue pero aquí nació, otros dicen que no se murió porque se vino a esconder a las montañas».
Anónimo

«No se trata de manifestar nuestra inconformidad, sino apropiarnos de la ajena y tras un proceso de lucha constante, lenta, silenciosa, hacer que aflore».

Compañero Pedro

«Las bases zapatistas no son indios de matiné».

Armando Bartra

 0. TIEMPOS

En esta era tecnológica que nos contempla con reprobación burlona, nosotras, nosotros, zapatistas, somos más bien como un reloj de arena. Un reloj de arena que, aunque no pide actualización cada 15 minutos y no requiere tener saldo activo para funcionar, tiene que renovar una y otra vez su limitado conteo. Aunque poco práctico e incómodo, como de por sí somos los zapatistas, las zapatistas, el reloj de arena tiene sus ventajas. Por ejemplo, en él podemos ver el tiempo transcurrido, ver el pasado, tratar de entenderlo. Y podemos ver, también, el tiempo que viene.

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La lucha zapatista invita a recorrer un camino diferente. No sabemos cuánto durará, sólo sabemos que existe. ¿De qué disponemos para alterar el río del tiempo?

 1. FUEGO

Conformadas en Monterrey en 1969, las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) —núcleo no indígena de lo que después sería el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)—, al contrario de la mayoría de grupos guerrilleros mexicanos de los sesenta y setenta, apostaron por una clandestinidad a largo plazo, un proceso de riguroso alistamiento ideológico, táctico y financiero. Primero: el reclutamiento es siempre individual; segundo: se aprueba por el responsable local; tercero: se evita el trato directo del candidato propuesto por otro compañero que no sea su proponente; cuarto: se investiga la vida y los antecedentes personales, si surge una duda, el candidato se rechaza; quinto: se le somete a una serie de pruebas, en especial sobre su discreción, cooperación y espíritu de sacrificio, paulatinamente, si no resulta desechado, se deja bajo la responsabilidad del proponente y bajo su dirección directa, salvo que demuestre una conducta y trabajo relevantes.

Las FLN, aunque tenía el objetivo de apropiarse de los aparatos estatales y los medios de producción mediante las armas, emprendió un uso selectivo de la violencia. Eligió no dañar a la población en su vida, bienes, o medios de trabajo, evitar a toda costa una lucha abierta contra los aparatos represivos del Estado y en caso de ser descubiertos pasar a la clandestinidad más absolutaposible pues la disciplina es discreción y cumplimiento, la fuente de nuestros errores es olvidarlo.

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 A todos los militantes de las Fuerzas de Liberación Nacionalpor su parte la Revolución seguirá en su fase preparatorimediante la discreción mantenida que ha permitido establecer un puesto de avanzada sin ser detectado por las fuerzas represivas, aunque su enmascaramiento ha sido costoso y lento sirve totalmente a nuestros propósitos por lo cual la adaptación al medio, la moral y el entrenamiento de los integrantes del núcleo guerrillero los va formando como la segura vanguardia de la Revolución. Sin embargo, hay que superar el machismo, pues muchos compañeros menosprecian la serenidad o capacidad de las Compañeras, sobre todo las que son Responsables, dejándose llevar por prejuicios totalmente infundados y sumamente dañinos para la Revolución.

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A escasos años de que César Germán y Fernando Yáñez Muñoz, Mario Sáenz, Carlos Arturo Vives Chapa, Graciano y Mario Sánchez, Alfredo Zárate Mota, Raúl Pérez Vázquez y Arturo Fidelino Velázquez Martínez se unieran bajo la consigna de Vivir por la patria o morir por la libertad, las FLN ya tejieron una red de un millar de simpatizantes, colaboradores, y militantes en Tabasco, Puebla, estado de México, Veracruz, Nuevo León y Chiapas. Ya perdieron dirigentes y militantes clave —Manolo, Sol, Gabriel, Jaime, Sandra, Pedro, Marcos, ya les desmantelaron su casa grande en Nepantla. No obstante, también ya se establecieron en El Chillar, un campamento próximo a Ocosingo, donde bajo el rubro de la Brigada Emiliano Zapata (BEZ), las FLN entrenan y trazan una topografía estratégica de la Selva Lacandona —la cual termina por devorarlos—.

Nuestra larga historia de lucha por la libertad, la tierra y la democracia revivirá si sabemos tocar las fibras adecuadas de los problemas que lo aquejan y se alza con nosotros en contra de quienes lo sojuzgan; nuestra geografía, la incomunicación, son factores favorables que debemos conocer y explotar a fondo el desengaño y la miseria lacerante de nuestros campesinos, el abandono de los núcleos indígenas, la desocupación de nuestra juventud sobre todo el campo— pues hacen de la guerra de guerrillas el método más apropiado para el desarrollo de esta lucha por el respeto y la solidaridad con todos los pueblos de la tierra.

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En 1974 tiene lugar el Primer Congreso Indígena «Fray Bartolomé de las Casas». Más de mil comunidades reunidas en proceso y no en evento, los Consejos Supremos y las etnias que demandan tierra, comercio, educación y salud o la acción revolucionaria del gobierno y del pueblo todo de México. Las comunidades tzeltales, tzotziles, tojolabales y choles en pie de lucha y para rescatar nuestra dignidad y nuestro derecho a la tierra, la Iglesia y el Estado ausentes o en silencio: milpa y colmena para la Unión de Ejidos «Tierra y Libertad» (UETL), la Unión de Ejidos «Lucha Campesina» (UELC), la Unión de Uniones Ejidales y Grupos Campesinos Solidarios de Chiapas (UU), la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) o la Alianza Campesina Independiente Emiliano Zapata (ACIEZ). Dicho de otro modo: una especie de génesis de la lucha contemporánea entre indígenas y finqueros. Tierra fértil donde los pocos supervivientes del FLN encuentran aliados —quizá el momento clave sea el 17 de noviembre de 1983, cuando un puñado se reunió para fundar el EZLN—. El mandar obedeciendo que es servir y no servirse, representar y no suplantar, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir.

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 Aprendimos a escuchar aunque teníamos una concepción muy cuadrada de la realidad: ésta empieza a rodar, a hacerse otra cosa por el roce, a ser pulida. Y realmente no sé qué somos, producto de un híbrido o el resultado de una confrontación, de una confrontación y un choque que afortunadamente, pienso yo, perdimos.

 


 II. GUERRA Y DIÁLOGO

La madrugada del 1 de enero de 1994, mientras las élites políticas y económicas mexicanas celebraban el Año Nuevo y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, miles de indígenas —tras años de preparación— se levantaron en armas. Se dieron combates —y tomas territoriales fantasma— en los municipios de San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas, Altamirano, Oxchuc, Huixtán, Chanal y Ocosingo.  El Estado no se hizo esperar, por parte del ejército federal, la respuesta fue brutal y falta de todo honor militar: no se dirigió sólo a combatir a nuestras tropas, que para eso estábamos, sino que empezó a liquidar civiles y a darlos como si fueran bajas nuestras, disparando sin ton ni son, para todos lados, sobre todo en la que fue aquella masacre en Ocosingo, en esos primeros días.

Los zapatistas explicaron su lucha y algunos estuvieron lo suficientemente atentos. La llamada “sociedad civil” —en México y en otras partes del mundo— respondió. Doce días después del inicio de la insurrección indígena, se anunció una movilización multitudinaria para exigir al presidente de la República el cese al fuego y el inicio de un diálogo con los indígenas insurrectos. La sociedad civil nacional levantó su voz y se hizo escuchar. Salinas se adelantó a la presión y al reclamo generalizado del pueblo de México a favor de una solución política, y decretó el cese al fuego horas antes de la movilización.

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Tras haberse declarado el cese al fuego, se dio un largo proceso de negociaciones entre el EZLN y el gobierno, el cual inicia con los Diálogos de la Catedral de San Cristóbal de las Casas (1994) y llega a un primer momento culminante con la firma de los Acuerdos de San Andrés (sobre «Derechos y Cultura Indígena») el 16 de febrero de 1996. Después de vivir tanto tiempo bajo esta dominación y despojo, dijimos: ¡YA BASTA! ¡Y HASTA AQUÍ SE ACABÓ LA PACIENCIA! Y vimos que no nos quedó otro camino más que tomar nuestras armas para matar o morir por una causa justa. Pero no estábamos solos, solas. No lo estamos ahora. En México y el Mundo la dignidad tomó las calles y pidió espacio para la palabra. Entendimos entonces. A partir de ese momento cambió nuestra forma de lucha y fuimos y somos oído atento y palabra abierta, porque desde un principio sabíamos que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte. Pero tenemos a un lado nuestras armas, no las dejaremos, estarán con nosotros hasta el final.

III. AUTONOMÍA

Viéndolo fríamente, no teníamos ninguna oportunidad militar, nuestro corazón no pensaba en la muerte, sino en la vida: años enteros preparándose para disparar un arma y resulta que lo que hay que disparar son palabras. Nosotros, después de habernos preparado por 10 años para matar y morir, para manipular y disparar armas de todo tipo, fabricar explosivos, ejecutar maniobras militares estratégicas y tácticas, en fin, para hacer la guerra, después de los primeros días de combates, nos habíamos visto invadidos por un auténtico ejército, primero de periodistas, pero después de hombres y mujeres de las más diversas procedencias sociales, culturales y nacionales. Aprendimos que necesitábamos un espacio para aprender a escuchar y a hablar con esa pluralidad que llamamos «sociedad civil»; acordamos, entonces, construir el espacio y nombrarlo «Aguascalientes».

Aquel primer «Aguascalientes» fue destruido casi totalmente por el ejército federal. No obstante, si algo caracteriza a los zapatistas es la tenacidad, así que no había pasado un año cuando nuevos «Aguascalientes» surgían en diversos puntos del territorio rebelde: Oventik, La Realidad, La Garrucha, Roberto Barrios, Morelia; entonces sí fueron lo que debían de ser: espacios para el encuentro y diálogo con la sociedad civil nacional e internacional sedes de grandes iniciativas y encuentros en fechas memorables, cotidianamente un lugar donde éstos y zapatistas se encontrabanEs posible gobernar y gobernarse sin el parásito que se dice gobernante. Parte de la autonomía indígena es la capacidad de autogobernarse, es decir, de conducir el desarrollo armónico de un grupo social. Las comunidades zapatistas están empeñadas en este esfuerzo y han demostrado, no pocas veces, que lo pueden hacer mejor que quienes se dicen gobierno.

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Tras la traición del gobierno a los Acuerdos de San Andrés, en 2003 los Aguascalientes se convertirían en Caracoles y se constituirían las Juntas de Buen Gobierno. El nuevo planteamiento de los Caracoles combina e integra en la práctica ambas lógicas, la de la construcción del poder por redes de pueblos autónomos y la integración de órganos de poder como autogobiernos de los que luchan por una alternativa dentro del sistema. El planteamiento hace suyos elementos antisistémicos en que la creación de municipios autónomos rebeldes empieza por fortalecer la capacidad de resistencia de los pueblos y su capacidad de creación de un sistema alternativo. Ambas políticas la construcción e integración del poder— son indispensables para una política de resistencia y de creación de comunidades y redes de comunidades que hagan del fortalecimiento de la democracia, de la dignidad y de la autonomía la base de cualquier proyecto de lucha.

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 ¿En qué sentido la autonomía revoluciona la teoría de la revolución? En que rompe la tradición de la necesidad de un estado centralizado y fuerte para promover los cambios y, por lo tanto, de organizaciones jerarquizadas y centralizadas para conquistar el poder. En adelante, lo fuerte deberían ser las autonomías y los sujetos sociales que las sostengan. De modo que la autonomía tiene varias puntas: democratiza la sociedad, difumina el poder central haciéndolo menos dañino, relaciona diversos sujetos en pie de igualdad y habilita la democratización de los sujetos sociales que participan en el proceso autonómico. No es un camino de rosas sino, como lo demuestran las masacres, un camino de lucha por abrir espacios y ocuparlos. En el interior de cada sujeto, el conflicto es menos visible, pero no menos intenso.

IV. REDES

A lo largo de su historia, el zapatismo ha entretejido, tanto nacional como internacionalmente, diversas alianzas políticas. La historia es larga. En enero de 1995 llamaron a la constitución del Movimiento para la Liberación Nacional, el cual lucharía por la instauración de un gobierno de transición, un nuevo constituyente, una nueva Carta Magna y la destrucción del sistema de partido de Estado.

Poco tiempo después, en enero de 1996, se formó el Frente Zapatista de Liberación Nacional, una fuerza política cuyos integrantes no desempeñen ni aspiren a desempeñar cargos de elección popular o puestos gubernamentales en cualquiera de sus niveles. Una fuerza política que no aspire a la toma del poder. Una fuerza que no sea un partido político. Una fuerza política que pueda organizar las demandas y propuestas de los ciudadanos para que el que mande, mande obedeciendo. Una fuerza política que pueda organizar la solución de los problemas colectivos aún sin la intervención de los partidos políticos y del gobierno.

Ese mismo año, el 12 de octubre, se fundó, con la participación de los zapatistas y de representantes de distintos pueblos, naciones y tribus originarios de todo el país, el Congreso Nacional Indígena, planteándose ser la casa de todos los pueblos indígenas, es decir un espacio donde los pueblos originarios encontraramos el espacio de reflexión y solidaridad para fortalecer nuestras luchas de resistencia y rebeldía, con nuestras propias formas de organización, de representación y toma de decisiones, es el espacio de los indios que somos.

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No todas las alianzas realizadas por los zapatistas fueron nacionales. Basta recordar el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, convocado por el EZLN y realizado en La Realidad, Chiapas, con participantes de más de cuarenta países —el cual algunos consideran como uno de los momentos fundantes del movimiento antiglobalización—. A partir de este «Encuentro Intergaláctico» se comenzó a constituir una red intercontinental de resistencia contra el neoliberalismo, una red intercontinental de resistencia por la humanidad. Esta red intercontinental de resistencia buscará, reconociendo diferencias y conociendo semejanzas, encontrarse con otras resistencias en todo el mundo. Esta red intercontinental de resistencia será el medio en que las distintas resistencias se apoyen unas a otras. Esta red intercontinental de resistencia no es una estructura organizativa, no tiene centro rector ni decisorio, no tiene mando central ni jerarquías. La red somos los todos que resistimos.

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En junio de 2005, meses antes de las elecciones presidenciales, se decidió lanzar una nueva iniciativa: la Sexta. Vamos a ir a escuchar y hablar directamente, sin intermediarios ni mediaciones, con la gente sencilla y humilde del pueblo mexicano y, según lo que vamos escuchando y aprendiendo, vamos a ir construyendo, junto con esa gente que es como nosotros, humilde y sencilla, un programa nacional de lucha, pero un programa que sea claramente de izquierda o sea anticapitalista o sea antineoliberal, o sea por la justicia, la democracia y la libertad para el pueblo mexicano. Vamos a tratar de construir o reconstruir otra forma de hacer política. Esta convocatoria dio lugar a La Otra Campaña, una iniciativa política no partidaria, no electoral, que puso en el centro la participación popular para promover, desde abajo y a la izquierda, un proceso de cambios políticos de corte anticapitalista.


 EPÍLOGO.  VOZ

Hace unos meses, el Congreso Nacional Indígena y los zapatistas anunciaron que lanzarán a una mujer como candidata independiente para la elección de 2018. Esto en modo alguno vulnera la voluntad del EZLN de mantenerse al margen de la conquista del poder. «Para nosotros, nada» es su consigna. Estamos ante un gesto simbólico, provocado por la digna rabia de quedar al margen de las grandes decisiones del país.

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La lucha del Congreso Nacional Indígena es abajo, a la izquierda y anticapitalista. En estos tiempos donde la hidra capitalista avanza y avoraza todo lo que está a su alcance, hemos decidido que ha llegado el tiempo de los pueblos, de hacer vibrar este país con el latir del corazón de nuestra madre tierra.

*

El Congreso Nacional Indígena eligió un Concejo Indígena de Gobierno (CIG) conformado por representantes del país entero, el cual no impulsará a una candidata sino a una vocera. Una mujer indígena, porque ha sido la discriminada, humillada, violentada, la más pobre de los pobres por el sólo hecho de ser mujer. La mujer indígena que durante siglos no sólo ha vivido la violencia de este sistema capitalista sino también de este sistema patriarcal que le ha impuesto los lugares del silencio sin voz ni voto en su casa y en su comunidad, de la obediencia al varón, de la negación a decidir sobre su vida y sobre su cuerpo.

En una asamblea se llegó al acuerdo de que dicha vocera será María de Jesús Patricio (Marychuy), del pueblo náhuatl. Tras el anuncio, un sector que en términos generales no coincide política e ideológicamente con los zapatistas lo celebró. Lo leyeron como un reconocimiento a la fortaleza de las instituciones electorales mexicanas: como reconocimiento a que la vía armada revolucionaria era un despropósito y que la opción era sumarse a la lógica electoral. Pero pareciera que no escuchan. O más bien: pareciera que escuchan lo que quieren escuchar. María de Jesús Patricio (Marychuy) lo ha dicho claro una y otra vez. Siempre los de arriba hacen su festejo en el tiempo electoral, siempre solamente deciden si organizan, y usan al pueblo porque quieren el voto. Por eso se decide participar y llegar, y voltearles pues. Otra forma de hacer política de los pueblos indígenas, a la forma como las comunidades se han venido organizando. Por eso se dice: vamos a irles a echar la fiesta, porque ellos son los únicos que deciden, piensan y usan, imponen, no toman en cuenta y desde ahí planean pues toda la destrucción de, no solamente las comunidades, sino de toda la sociedad. Entonces, planteamos participar de esa fiesta pero no para estar con ellos, sino para echárselas a perder, para nosotros imponer otra formaNosotros más que ir por querer ocupar un espacio allá arriba, vamos por la organización misma.

REFERENCIAS

Las citas se indican con cursivas dentro del texto y provienen de las siguientes fuentes (en orden de aparición):

Subcomandante Insurgente Galeano. «Preludio: los relojes, el Apocalipsis y la hora de lo pequeño». 12 abril 2017.

Juan Villoro. «La duración de la impaciencia. Discurso sobre el tiempo político», ponencia del encuentro Pensamiento crítico ante la hidra del capitalismo, 2005.

Fuerzas de Liberación Nacional. Primero: el reclutamiento. Dirección Federal de Seguridad, Versión Pública. Archivo General de la Nación, 2016. Caja 186.

—–. Una lucha abierta. Dirección Federal de Seguridad, Versión Pública. Archivo General de la Nación, 2016. Caja 186.

—–. A todos los militantes. Dirección Federal de Seguridad, Versión Pública. Archivo General de la Nación, 2016. Caja 186.

Laura Castellanos. México armado. 1943-1981. México: Ediciones Era, 2007.

Cristina Híjar González. Autonomía zapatista. Otro mundo es posible. México: AMV, 2008.

Fuerzas de Liberación Nacional. Nuestra larga historia. Dirección Federal de Seguridad, Versión Pública.  Archivo General de la Nación, 2016. Caja 186.

Subcomandante Marcos. «Historia de Marcos y de los hombres de la noche», entrevista con Carmen Castillo y Tessa Brisac, 24 de octubre de 1994 en Discusión sobre la historia. México: Taurus, 1996.

«ELLOS Y NOSOTROS. VII. L@s más pequeñ@s», fragmentos de «Cuaderno de Texto de Primer Grado del Curso de La Libertad según l@s Zapatistas. Gobierno Autónomo I» y «Cuaderno de Texto de Primer Grado del Curso de La Libertad según l@s Zapatistas. Gobierno Autónomo II», febrero de 2013.

Subcomandante Marcos. «Historia de Marcos y de los hombres de la noche», entrevista con Carmen Castillo y Tessa Brisac, 24 de octubre de 1994 en Discusión sobre la historia. México: Taurus, 1996.

—–. «Hay un tiempo para pedir, otro para exigir y otro para ejercer (entrevista)», en Gloria Muñoz. 20 y 10: el fuego y la palabra. México: Rebeldía-La Jornada Ediciones, 2003.

Gloria Muñoz. 20 y 10: el fuego y la palabra. México: Rebeldía-La Jornada Ediciones, 2003.

Subcomandante Insurgente Moisés y Subcomandante Insurgente Galeano por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. «Palabras del EZLN en el 22 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido», 1 de enero de 2016.

Subcomandante Insurgente Marcos. “Chiapas: la treceava estela”. Primera parte: un caracol y Segunda parte: Una muerte. Julio 2003.

Pablo González Casanova. «Los “Caracoles” zapatistas: redes de resistencia y autonomía (ensayo de interpretación)», en De la sociología del poder a la sociología de la explotación. Pensar América Latina en el siglo XXI. Bogotá: Siglo del Hombre Editores/Clacso, 2009.

Raúl Zibechi. La mirada horizontal. Movimientos sociales y emancipación. Quito: Ediciones Abya-Yala, 2000.

Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN. Tercera Declaración de la Selva Lacandona, enero de 1995.

Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN. Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, 1 de enero de 1996.

«¿Qué es el CNI?», disponible en: https://www.congresonacionalindigena.org/que-es-el-cni/

Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. «Segunda Declaración de La Realidad por la Humanidad contra el Neoliberalismo. (Palabras del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el acto de clausura del Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo)», 3 de agosto de 1996.

Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. «Sexta Declaración de la Selva Lacandona», junio de 2005.

Luis Hernández Navarro. «Zapatismo: veinte años después», en La Jornada, 1 de enero de 2014.

Juan Villoro. «Una indígena a la presidencia», en El País, 22 de  octubre de 2016.

«Concejo Indígena de Gobierno», disponible en: https://www.congresonacionalindigena.org/concejo-indigena-de-gobierno/

«México: lo electoral como apuesta por el mandar obedeciendo», en Zur.

Redacción Aristegui Noticias. «Ya es tiempo de que los pueblos hablen”: candidata de CNI-EZLN a la presidencia», 6 de junio de 2017.

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