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¿Estamos en una derecha democrática, compasiva y continuadora de políticas sociales?

Por: Carlos A. Larriera. Argentina. 31/08/2017 

El artículo de José Natanson El macrismo no es un golpe de suerte publicado en Página 12 el 17.8.2017 tiene una cara positiva y otra profundamente negativa. 

La parte positiva es que se pone el acento en la efectividad del discurso del macrismo, siguiendo las indicaciones de Durán Barba y otros publicistas, mencionando los sectores sociales en los que este discurso puede influir, señalando que intentan crear una nueva ideología, y que se apoyan discursivamente en hechos como el narcotráfico, irresuelto en el gobierno anterior, tarea imposible dentro del capitalismo. 

Hace tiempo que es necesario  poner en primer plano lo peligroso y efectivo de este discurso porque hasta ahora no ha habido clara conciencia de su peligrosidad ni se ha trabajado con suficiente eficacia —aunque hay destacadas excepciones— en la elaboración y difusión de un contra discurso específicamente direccionado a desarmar su capacidad de influenciar explicando su falsedad. Aunque esto es extremadamente difícil de lograr frente al cuasimonopolio mediático que trasmite este discurso, sostiene al gobierno e invisibiliza todas sus medidas regresivas. 

Adjudicar a ese discurso la causa principal de los triunfos electorales del macrismo es exagerado, no se corresponde con la realidad, y enmascara —aunque sea involuntariamente— razones más importantes que están detrás de los resultados electorales. 

Lo más negativo de este artículo se pone en evidencia en frases como “expresa una nueva derecha: democrática, dispuesta a marcar diferencias económicas con la derecha noventista, y socialmente no inclusiva pero sí compasiva.”, o “El de Macri es un neoliberalismo desregulador, aperturista, anti-industrialista y, por supuesto, socialmente regresivo, pero no privatizador ni anti-estatista.”, o “pero es una derecha democrática y renovada”.

Aunque tiene frases que intentan relativizar estas posiciones, como, por ejemplo, “Pero el objetivo de esta nota no es denunciar la simulación de Cambiemos ni desnudar la oscuridad de su alma verdadera sino entender por qué sus propuestas resultan convincentes, indagar los motivos profundos de su eficacia, entender por qué funciona.”, o “(la manipulación del escrutinio bonaerense desmiente este supuesto higienismo)”. El sentido general del artículo tiende a presentar al macrismo como democrático, aunque de derecha, una contradicción en los términos. Habría que explicar qué es una derecha democrática. Porque si es un gobierno de derecha es la defensa de los intereses de una minoría enriquecida contra el conjunto del pueblo, de manera que nunca puede ser “democrática” si se toma este término en un sentido aunque sea aproximado al de una verdadera democracia. Lo negativo de esta enunciación es que califica al gobierno de Macri como democrático, lo cual se contrapone con todos los datos de la realidad. Cuando lo que hay que denunciar es que este gobierno es una dictadura en cuotas, un experimento nuevo en la historia mundial que consiste en ejercer el gobierno como una dictadura militar, en la que se van anulando todos los derechos civiles y democráticos, pero manteniendo lejanamente las formas de una democracia burguesa. 

Que el discurso del macrismo sea efectivo y hay que tomar buena nota de ello es totalmente cierto. Pero que  implique que sea una variante de derecha de la democracia, que sea compasiva, que no repita el noventismo —cuando en realidad es una versión corregida y aumentada del mismo— es irremediablemente un engaño al lector, cuando lo que se necesita hacer perentoriamente, superando el discurso macrista, es revelar la verdadera naturaleza del macrismo, sus verdaderos objetivos, las causas materiales de su política, y el grado de represión que está dispuesto a desarrollar para conseguir sus objetivos. 

Frente a las revelaciones cada día más amplias y fundamentadas del tremendo fraude realizado por el gobierno que pone en evidencia que CFK ganó por un amplio margen no es serio afirmar que todo el mérito del triunfo electoral del macrismo se basa fundamentalmente en su discurso. 

No hay forma, por más buena voluntad que se tenga, de interpretar este artículo meramente como destinado a desnudar la eficacia del discurso macrista. 

El artículo no se basa en las causas económicas, materiales de las políticas del macrismo ni del kirchnerismo. Desde el lugar en que se sitúa es inevitable que hable solamente de factores políticos básicamente supeestructurales, y se pierda la conciencia de los verdaderos intereses en juego, aunque el discurso macrista tenga efectos concretos en distintos sectores de la población. 

Las críticas que se pueden hacer son innumerables, superan la extensión razonable de este artículo. Lo que sigue pretende ser un resumen sucinto de muchas de ellas, sin necesariamente vernos obligados a citar frases específicas.
No se puede afirmar a priori que la preocupación por el narcotráfico supera la preocupación por el aumento de la pobreza, el desempleo, la miseria, la suspensión o rebaja de gran parte del pago de los medicamentos a los jubilados, la baja de la capacidad de compra de las jubilaciones al ajustarse por debajo de la inflación, el cierre masivo de PyMES, y tantos otros retrocesos en curso de manos de este gobierno. 

Las crecientes y fundadas denuncias de fraude que implican que en realidad ha existido un amplio triunfo de Cristina Kirchner (CFK) en la provincia así lo demuestran. 

No es cierto que el macrismo haya decidido prolongar la AUH, las jubilaciones, las cooperativas, etc., lo que pasa es que no puede darlas de baja de un solo golpe porque no tiene la relación de fuerzas suficiente, ante las masivas movilizaciones en contra de sus medidas regresivas. Pero las está desmantelando, sin dudas. Lo mismo se aplica a la privatización de las escuelas, de los hospitales, etc., ¿Cómo puede ser que esto no se vea? ¿O es que se ve pero se expresa mal? Pero al decir “el gobierno ha decidido prolongar el generoso entramado de políticas sociales” está muy claro que se afirma que no está en los planes del gobierno desmantelarlas. 

Es cierto que “si se hubiera comportado de otro modo probablemente no hubiera ganado todas las elecciones porteñas desde 2007 y quizá tampoco la Presidencia”, aunque sin “quizá”, pero entonces no se puede afirmar “ha decidido prolongar…”, esta es una afirmación de una voluntad expresa, no hay forma de interpretarlo de otro modo.
El hecho de que las masas agitaran “Macri basura/vos sos la dictadura” no puede tomarse como que el kirchnerismo reducía su visión a esa verdad. Se ignora o se pasa por alto que en el peronismo conviven sectores de la burguesía y gran burguesía, que desde los ’70 se incorpora una buena parte de la clase media, y que en todas sus etapas incluyó a gran parte de la clase obrera. El aparato del PJ responde al capital, al igual que la superestructura del radicalismo. El gobierno de CFK representa las aspiraciones de una gran parte de la clase media progresista de elevar el nivel de vida de la población, con las limitaciones de intentarlo dentro del capitalismo y sin permitir el protagonismo de la clase obrera. El peronismo de Perón podía ser denominado, con grandes reservas, nacional y popular, pero el kirchnerismo, también con reservas, se puede considerar nacional, popular y democrático. Y los intereses estratégicos de la  clase obrera no se ven representados adecuadamente en el peronismo, aunque pertenece a él en gran medida por falta de una alternativa mejor, la cual debería aportar la izquierda, pero que en los hechos está muy lejos de ayudar a la clase obrera a incorporarse a la lucha política. 

Esta visión de bases materialistas, no es la visión, evidentemente, de este artículo, que pone en una misma bolsa a todos los sectores del peronismo. Lo que está ausente en este relato son los intereses materiales del verdadero poder en este gobierno, que es el capital concentrado y centralizado internacional (CCyCI) que por sus necesidades de saqueo mundial no puede ser nunca una “derecha democrática”. 

¿Cómo se puede hablar de democrática aunque se le agregue de derecha frente a la monstruosidad que han estado haciendo con Milagro Sala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado? A lo que hay que agregar la acción cada vez más represiva de la gendarmería, sustituyendo cada vez más el rol del aparato militar y para-militar de la última dictadura. Tampoco se pueden ignorar los permanentes ensayos represivos del gobierno, buscando asustar y desanimar la resistencia social. Numerosos casos, como la represión a los docentes cuando instalaron la escuela itinerante así lo atestiguan. 

El nivel represivo que se ha ejercido sobre Milagro Sala, salteando todas las normas institucionales vigentes, es un verdadero paradigma de la política del conjunto del gobierno nacional y no solamente del gobernador Morales. 

La Tupac Amaru dirigida por Milagro Sala ha hecho una obra social monumental, en base al trabajo, al sudor y al esfuerzo de todos sus integrantes, creando cooperativas de vivienda que ha construido barrios enteros, y fábricas textiles, metalúrgicas, de bloques de cemento, de adoquines, piletas, anfiteatro para espectáculos infantiles, plazas con mesas y sillas, etc., etc.  Muchos militantes del trabajo barrial en otras provincias se han acercado a la Tupac para aprender cómo han logrado hacer y siguen haciendo semejante obra. Morales ha dicho que con Milagro libre no puede gobernar. Y tiene razón, ¿cómo va a gobernar frente a un movimiento social que realiza todas las obras que el gobierno debería realizar y no realiza, y no tiene intenciones de realizar porque obedece a otros intereses que son los capitalistas? Y que la Tupac es un problema nacional para el  conjunto del capital concentrado lo prueba el hecho de que se estaba extendiendo cada vez más a otras provincias. Esto se contrapone con la política del gobierno de desmantelar todas las reformas que han favorecido el nivel de vida de gran parte de la población, eliminar toda redistribución del ingreso, y utilizar el aparato del Estado y los recursos impositivos para financiar y subsidiar al CCyCI.  Y para esto necesita un nivel de represión de proporciones muy grandes. 

Santiago Maldonado es un desaparecido por obra del aparato del Estado. Toda la lucha por su aparición con vida es fundamental y debe continuarse y aumentarse hasta conseguir efectivamente su aparición con vida. Ésta lucha es en primer lugar por Santiago Maldonado, pero también para resguardar la vida y la libertad de todo el pueblo en el presente y en el futuro. 

Teniendo en cuenta todo esto ¿cómo se puede hablar de “derecha democrática”, realizando todo un discurso que está atravesado explícita o implícitamente por esa misma idea? 

Cómo se puede hablar así cuando este gobierno ha violado todas las normas institucionales vigentes hasta su asunción, que ni siquiera son verdaderamente democráticas, sino democrático burguesas, con todas las restricciones que esto implica. Los ejemplos de esta política gubernamental son innumerables: la anulación con simples decretos de gran parte de las leyes votadas por el parlamento en el gobierno anterior, la presión sobre el poder judicial, la destitución de un miembro del Consejo de la Magistratura producida en estos días, la aprobación de la Corte Suprema del 2×1 a los genocidas, etc., etc. 

La anulación uno por uno de todos los derechos es la política de este gobierno, que no es una alternativa democrática de derecha, sino que es una paulatina instauración de la más autoritaria de las dictaduras. 

Fotografía: elmapapolitico

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