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EL NUEVO MODELO EDUCATIVO. REFLEXIONES MÍNIMAS.

Por: Marco Aurelio Martínez Sánchez. 28/03/2017  

La presentación del Nuevo Modelo Educativo  (NME) en días recientes ha sido la nota que ha incrustado nuevamente el tema de la educación en la arena de la discusión nacional logrando varios espacios de análisis, debate y suficiente tinta regada acerca de este proyecto impulsado por la SEP. 

La gran revelación de este nuevo modelo es que no tiene nada de novedad, se ha invertido mucho dinero en convencer mediáticamente a la sociedad de las bondades de esta gran reforma del gobierno peñanietista, que al dar lectura acuciosa nos encontramos  con elementos que generan reflexiones de diversa índole. Cuando fue el turno de la reforma energética, la clase política afín argumentó infinidad de beneficios que ésta traería consigo, el más recurrente era que debía bajar de inmediato el costo de la gasolina y subir el nivel de competitividad de los energéticos nacionales en los mercados internacionales. A la fecha ha resultado todo lo contrario, el costo de la gasolina se disparó y con ello el incremento de los productos de la canasta básica de los mexicanos. La escalada vertiginosa de precios apuntaló la crisis económica al compás de la depreciación del peso frente al dólar. Hemos transcurrido por días aciagos. Ante ello no es difícil pronosticar, que si Aurelio Nuño y correligionarios insisten en las ventajas del Nuevo Modelo Educativo, debemos prepararnos para un alud de transformaciones progresivas que seguramente van a impactar negativamente en la economía nacional y subrayo, en la seguridad laboral del magisterio. 

Un eje vertebral del NME sigue siendo la evaluación docente; hasta el momento el único responsable del trágico escenario educativo en el país continúa siendo el profesorado. En sentido inverso a la lógica y a la razón humana, aquí primero se evaluó a los docentes y después se construyó el plan y programa de estudios mediante el cual nos iban a evaluar, es decir, primero nos exigieron comernos el postre y al final la sopa. Parece inverosímil pero esa es la lógica de las reformas estructurales del gobierno federal. 

El modelo parte de la necesidad de sustituir un proyecto educativo que ya no responde a las demandas de una economía de mercado que es la que hoy rige y prolifera en el mundo. Es paradójico por cualquier arista por donde se le vea, ejemplo, quedan excluidos la memorización y el conocimiento enciclopédico cuando en realidad está diseñado para que los infantes puedan responder con eficacia un examen estandarizado que permita la acreditación de México ante la OCDE y así sentirnos parte de la élite económica mundial, además de hacer felices a nuestros niños mediante los aprendizajes logrados. 

La búsqueda de la felicidad es uno de los fines fundamentales del NME, ya que al obtener buenos aprendizajes, los infantes reciben destellos de felicidad indescriptibles (tal y como ocurre en el spot televisivo), no importa si han comido antes de ir a la escuela, tampoco importa si muchos de ellos viven cotidianamente en la zozobra por el acecho del crimen organizado en sus comunidades, mucho menos si han sido víctimas o perdido algún familiar en esta violencia desmedida e incontrolable que vive nuestro país, tampoco si sus padres carecen de  empleo en esta etapa de crisis aguda, ni tampoco importa si ellos deben trabajar arduamente para contribuir con la precaria economía familiar, sólo por mencionar algunos. Aún con estos pequeños asegunes Nuño aspira a tener un país de niños felices. Es evidente que la clase política vive desfasada de la realidad del país, viven su tiempo y su circunstancia. 

Un factor que empañará de manera gradual la felicidad del rostro de los padres de familia lo constituyen las denominadas autonomías curricular y de gestión implementadas por la SEP, pues a primera vista se interpreta como un ejercicio de buena voluntad que prioriza contenidos y formas de organización institucional, no obstante en el fondo es ir soltando el sostenimiento integral de las escuelas y trasladarlo a manos de municipios, comunidades y padres de familia, con ello, el gobierno federal se desentiende por completo de su función primordial y obligación constitucional. Las burdas anécdotas escolares de Aurelio Nuño en distintas escuelas del país han sido recabadas y promovidas para dar sustento a las decisiones pedagógicas anunciadas. 

Precisamente el factor financiero resulta un grave dilema sin resolver. Según el INEE la formación continúa y permanente del magisterio traerá saldos favorables antes y durante la puesta en marcha y aplicación del NME. Para cursos, talleres, seminarios de actualización y profesionalización docente se requiere una inversión millonaria que al parecer no está disponible, máxime que está en puerta el proceso electoral de 2017 y el de  2018. 

Si las cosas no ocurren como han sido planeadas por el PRI y partidos aliados y resultan perdedores en la contienda presidencial de 2018, este NME habría sido un esfuerzo vano, estéril, desafortunado. Habrá sido un castillo de naipes, una construcción tan frágil y vulnerable como sus propios creadores y promotores. 

Planteando escenarios posibles, ¿qué ocurriría si AMLO llega al poder en 2018? ¿Acaso a esto le apostará el magisterio? 

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