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El chile de Peña y la risa de Duarte: ofensas sádicas

Por: Jorge Salazar García. 26/04/2017

“Si un juez dictamina que cometió los delitos pediré

se le otorgue un arresto domiciliario”(EPN[1]).

 

En Panajachel, localidad del departamento de Sololá, Guatemala, el pasado 15 de abril Peña Nieto dio inicio a otra de sus escabrosas historietas acostumbradas para proteger a sus aliados. La que hoy le hunde en la inmundicia, tiene como protagonista principal a uno de los seres más odiados en México, ejemplar destacado del “nuevo PRI: Javier Duarte de Ochoa. El proceso de la captura del exgobernador de Veracruz, igualó el enojo generado en la opinión pública, a los casos anteriormente montados (Paulette, Casa blanca, Ayotizinapan, Nochixtlan, Atenco, etcétera) para perdonar crímenes y criminales. Pocos, muy pocos, creen sean devueltos los más 30 mil millones de pesos robados o que el exgobernador sea realmente castigado por la enorme cantidad de delitos cometidos por su gestión. Toda la trama hasta hora develada, apunta hacia la existencia de un arreglo con Peña, para asegurar lealtades y cumplir encomiendas: Duarte devolverá unos millones, será enviado a su domicilio para cumplir una ligera condena, tal como lo afirmo, la esposa y los familiares no serán procesados a cambio de guardar silencio y difamar a AMLO y a MORENA. Peor aún: si el PAN o el PRI ganan la presidencia en el 2018, el alumno de Fidel Herrera, obtendrá su libertad plena para disfrutar el fruto del saqueo, haciendo ver como pordiosero a un jeque árabe petrolero. Así como han hecho Raúl Salinas de Gortari, Raúl Marín, Ulises Ruiz, Carlos Salinas, Hank González, Fox, Felipe Calderón y demás parásitos que sangran al pueblo de México.

Hay, sin embargo, dos detalles ¿macabros? los cuales parecen no estar en el guío original: la risa sádica del indiciado y la frase ofensiva pronunciada por Peña dijo, defendiendo su opereta: “no hay chile que les embone”. Ambas, la risa y la expresión presidencial, ha transparentado personalidades psicológicamente anormales cuya caracterología se ajusta a las propias de delincuentes natos, según Lambroso (1872)[1]: insensibilidad, falta de vergüenza, vengativos, vanidosos, impulsivos, indiferentes ante el dolor ajeno y no muestran arrepentimiento. Aunque todo México repudió la sonrisa de Duarte, pudiera ser no haber tenido el propósito de ofender; más bien pareciera ser una respuesta nerviosa incontrolable, después de haber pasado su primera noche de soledad carcelaria sin tener a nadie bajo sus órdenes. Simplemente se asustó al no recibir, en Guatemala, el trato de virrey esperado. Lo cierto es que esa expresión burlona acompañada de una mirada de azoro ofendió a los veracruzanos agraviados por tanto abuso en su gobierno.

En el exgobernador, según la psicología, padeció (padece) durante su gestión, un estado de fijación en representaciones mentales de su niñez, mostrándose como  un ser colérico, ególatra, carente de sentido moral y no midió las consecuencias de sus actos. Pero, todo lo que sube, baja (Ley de gravedad) y entre más grande sea la egolatría y daños causados, peor será la caída. Hoy, se puede notar, en el reo, por su degradación moral,  continuada, un deterioro en su arrogancia.  Durante el traslado a la audiencia, en medio del caos, al escuchar a los reos repudiarlo con insultos (“¡Quiébrenlo!”, “¡Basuraaaa!”, “¡Hijo de puta!”) aquella sonrisa sádica, desapareció, dejando un rostro azorado, con ojos atónitos en un ser temeroso lleno de incertidumbre.

Naturalmente, sólo la prisión real, evitará a este personaje volver a delinquir. La ciudadanía debe seguir exigiendo se investigue a Duarte por su posible responsabilidad del asesinato de Rubén Espinosa y demás periodistas, desapariciones y ejecuciones, ocurridos durante su sexenio. Debe ser recluido en prisión (no es su casa) e inhabilitado (por siempre) para ejercer cargo público alguno. Su naturaleza SÁDICA (buscar placer y satisfacciones provocando dolor a los demás) lo conduciría a cometer más agravios, contra quienes no pueden defenderse.

Y si es cierto, señor Enrique Peña Nieto, el chile al que usted se refiere (captura de Duarte) NO PUEDE embonar en ningún mexicano pensante y honrado; es de su medida, usted lo creó; por lo tanto, sólo puede caber en  almas con vacíos tan grandes como los tiene la suya y quienes le apoyan. Le sugiero poner un alto a su apretada agenda para reflexionar y verse en el espejo hoy utilizado por su amigo en la cárcel, y rectifique; aún es tiempo. Si no lo hace, no habrá lugar en el mundo donde no le alcance el rechazo de la gente buena. Sus abiertas atrocidades, cometidas contra los mexicanos y nuestra patria las conocen en todas partes.

Ah, se me pasaba; como no le deseo ningún mal, le sugiero NO utilizar a Duarte para enlodar a otros (a AMLO y a MORENA por ejemplo); por dos razones: la primera es porque esas campañas negras Salinistas han perdido credibilidad y están generando mayor desprestigio para quien las promueven y  más simpatía por los señalados. MORENA tiene sus manchitas, está formada por humanos; pero no ha cometido las infamias que el PRI y sus paleros SI; eso lo sabe la gente. La segunda razón es porque Duarte es un tipo impredecible, su inestabilidad psicológica podría hacerle romper el pacto celebrado entre ustedes. Le aseguro, que su egolatría, le conducirá a pedirle más de lo concedido (prisión domiciliaria, mantener lo hurtado y no encarcelar a la esposa): tarde o temprano, exigirá ser exonerado de los cargos a cambio de guardar silencio sobre su contubernio, pero su naturaleza insaciable lo conducirá a actuar con mayor voracidad.

 

 

 

[1] http://www.argumentopolitico.com/2017/04/pri-pide-arresto-domiciliario-para.html

[2] Lombroso César (1835-1909)  http://www.manuelseixas.com/susodicho/LOMBROTIPOS.pdf

 

Fotografía: gob.mx

 

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